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10- Luis Scola

Su presencia en esta lista responde al verdadero concepto de básquet mundial. Luis Scola comenzó la década con una notable actuación para los Houston Rockets. Aun así, su interesante paso por la NBA, durante diez años, no es motivo para colocarlo entre los mejores. La razón es su influencia en el básquet FIBA y el contexto en el que se introduce. Scola arrancó la década con 30 años y contra toda expectativa se las ingenió para ser el jugador de selecciones más importante de todos.

Sus hazañas están a la vista, siendo el capitán de la Selección Argentina lideró a un equipo de jóvenes con la pesada mochila de la Generación Dorada a tres juegos olímpicos, una odisea impensada.

Lejos de los tiempos grises que se avizoraban para el equipo albiceleste, Scola puso el cuerpo,  y fue el engranaje perfecto para movilizar el mecanismo de un nuevo grupo, sin figuras como Manu Ginobili, pero con un espíritu competitivo y un conocimiento del juego de equipo en su totalidad nunca antes visto.

Así Argentina logró en el 2019 un subcampeonato mundial inimaginable para todos los expertos del deporte. “Ganamos porque jugamos mejor que el resto” subrayó firme Scola; alma y figura absoluta de este conjunto. Sin ego pero con un talento descomunal, sus movimientos de pies espaldas al aro siguen siendo un jeroglífico para los mejores pivotes del mundo. Francia, con Rudy Gobert, elegido mejor defensor de la NBA y Serbia con el increíble Nikola Jokic se arrodillaron ante el poderío y la inteligencia de Scola, en las instancias finales del Mundial de Básquet. El “Luifa” lo hizo posible, a los 39 años.

9- Anthony Davis

Davis llega a integrar el ranking habiendo ganado apenas una serie de playoffs durante toda la década. Los motivos: Es el hombre grande más talentoso de los últimos diez años. Ingresó a la NBA con apenas diecinueve, catalogado como un crack defensivo de buen manejo. Los pronósticos no estaban errados. Se trata de un defensor notable, capaz de cerrar la pintura, anulando a los mejores pivotes rivales, taponando y modificando tiros de cualquiera que llegue a la zona. Además, posee la agilidad para salir al perímetro a marcar a los bases más rápidos del básquet moderno con total naturalidad.

Lo que no se esperaba era su impactante desarrollo ofensivo. Davis tiene un repertorio infinito, dominando las jugadas sobre el aro como pocos y complementando con su tiro de media distancia y juego de poste bajo exquisitos.

Es veloz. Gira, lanza o la entierra ante gigantes, y posee un manejo de balón fuera de serie para un jugador de su tamaño. Hasta el final de su adolescencia jugó como base, por lo cual su panorama es un auténtico problema para las defensas oponentes.

Lleva tanto tiempo dominando el juego interior de la NBA que pocos recuerdan que “La Ceja” tiene apenas 26 años. Hoy, por primera vez en su carrera integra un equipo con aspiraciones, al lado de LeBron James en los Lakers. La franquicia y el “Rey” quisieron apostar por un talento generacional que fuera capaz de dominar la próxima década y con Davis en la duela parecen haber tomado la decisión correcta. El interno aún debe confirmar en playoffs todo su enorme potencial. En la era de los jugadores perimetrales y los aleros polifuncionales, Davis debe probar que un ala pívot aún puede ser el mejor jugador de todos.

8- Paul George

Llegó a la NBA en 2010 sin hacer demasiado ruido y en 2013 se convirtió en una de las peores amenazas que LeBron James haya enfrentado en la Conferencia Este, siendo la inesperada estrella de unos graníticos Indiana Pacers, que llevaron la final ante el Miami Heat a un infartante séptimo partido.

Una aparatosa fractura expuesta de su pierna truncaría su rápido ascenso en 2014. Sin embargo, el alero volvería para año tras año consolidar aún más su supremacía como uno de los jugadores de dos vías más determinantes del básquet mundial. 

Paul George combina defensa y ataque de una manera pocas veces vista. Sus brazos larguísimos, agilidad y movimientos laterales de un base, lo volvieron el segundo mejor defensor perimetral de la década, solo detrás de un tal Kawhi Leonard.

En ataque se desarrolló hasta ser uno de los anotadores más prolíficos del juego (promedió 28 puntos por partido durante la última temporada). Su versatilidad y capacidad atlética le permiten ser uno de los tiradores más potentes del juego a la vez que ataca la llave con gran efectividad y tira de media distancia con grandes resultados cada vez que se lo propone.

7- Chris Paul

Paul no entra en este listado por su muy interesante aunque marginada actualidad en Oklahoma. El pequeño base de 1,83 ya era al igual que LeBron James, uno de los jugadores más talentosos del mundo al finalizar la década pasada.

A pesar de no haber conseguido el anillo ni tampoco haber arribado a las finales de la NBA, Chris Paul no hizo más que consolidarse durante años como el segundo mejor base (solo rebalsado por Stephen Curry) de la década, en tiempos plagados de increíbles jugadores en su posición. Su consistencia a la hora de convertirse en el director de orquesta por excelencia del juego lo llevó a promediar 9 asistencias por partido a lo largo de toda la década. 

Si bien su primer paso nunca volvió a ser tan explosivo como en las primeras temporadas, el armador manejó a placer los tiempos y alimentó a sus compañeros a un nivel solo superado por el mismísimo James.

Fue pieza crucial de Los Angeles Clippers y los Houston Rockets, alternando entre actuaciones épicas como el partido 7 para eliminar a San Antonio de los playoffs de 2015 y tropiezos dolorosos como la serie ante Houston ese mismo año.

La cantidad de robos de balón que obtuvo no alcanzan a reflejar lo gigante que ha sido Chris Paul como defensor. El mejor en su puesto en la década, a pesar de ser uno de los más pequeños de la NBA.

6- Giannis Antentokoumpo

La Bestia Griega es un indispensable del básquet actual. Contrariamente al nuevo paradigma, no basa su juego en el tiro exterior, sino en un dominio de la pintura a la altura de Shaquille O’Neal. Y lo hace con 35kg menos, a base de un cuerpo diseñado para desbordar este deporte. Su envergadura está entre las más grandes del juego, sus manos hacen de la pelota una mandarina y su explosividad para un hombre de 2,11 metros es simplemente única en el mundo. Este regalo de la naturaleza es bien aprovechado por un jugador que se entrena como pocos y mejora minuto a minuto.

Cada pelota que toca se entierra dentro del aro, y su manejo y velocidad hacen que su defensa sea por momentos una quimera. Los espacios que genera para sus compañeros son extraordinarios y su visión de juego se encuentra en continuo crecimiento.

Hace apenas un par de semanas encestó cinco triples ante el mejor equipo de la conferencia Oeste. Si ese lanzamiento se desarrolla, prácticamente no existirán respuestas para su juego.

Giannis es uno de los mayores candidatos a dominar la próxima década, habiendo conseguido a los 24 años su primer MVP de la NBA y llevando a un equipo que carece de otra gran figura a las finales de la Conferencia Este. Actualmente, los Milwaukee Bucks ostentan el mejor record de toda la NBA, anclados en la capacidad de Antentokoumpo para anotar, para hacer que sus compañeros anoten y para evitar que sus rivales anoten. Un combo implacable de atleticismo y mentalidad ganadora.

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