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Colaboración: Constanza Acevedo y Conrado Acosta (4to IMVA).

(Unquillo) – Una aventurera italiana y una bailarina española se conocen en un barco que parte de España rumbo a Buenos Aires. En el viaje, se encuentran a dos músicos que se ganan la vida tocando en la orquesta de a bordo. Entre sueños, deseos y anhelos; los cuatro comienzan una amistad que perdurará más allá de la travesía.

Así se desarrolla la trama de “El último café italiano: destinos de un inmigrante”, un concierto teatral que pasó por la ciudad de Unquillo el 29 de septiembre. La obra debutó el año pasado colmando la sala del Museo Isaac Fernández Blanco de Buenos Aires, con parte del público sentado en los pasillos. Desde entonces, se ha presentado en distintos puntos de Capital Federal, pero recién este año llegó a Córdoba.

El gentilicio no se limita al nombre de la obra, ya que dos artistas italianos forman efectivamente parte del elenco: Marta Rossi, cantante lírica que desarrolla un trabajo basado en el repertorio musical de la Italia del siglo XX, y Giovanni Panella, director de orquesta, compositor y pianista.

Los dos integrantes restantes son Natalia Raselli, soprano oriunda de Santa Fe abocada a los espectáculos de música francesa, y su pareja, el guitarrista unquillense Pablo Izurieta, que se desempeña en el campo de la música popular.

“Comenzamos a pensar un espectáculo que tuviera música, pero que además contara la historia de los que viajan, de los que dejan su casa para radicarse en otro lugar”, expresó Izurieta de vuelta en su ciudad natal, en diálogo con El Milenio. “A todos nos gusta que nos cuenten una historia. Cuando algo nos interesa, nuestra imaginación y nuestra emoción se fusionan con la melodía que estamos escuchando”, agregó el músico.

Una historia universal

Marta Rossi (soprano), Giovanni Panella (pianista), Natalia Raselli (soprano) y Pablo Izurieta (guitarrista) integran el elenco de “El último café italiano”.

Aunque la obra se basa en un cuento ficcional de Marta Rossi, el mismo recupera los relatos de muchos inmigrantes que dejaron sus tierras, con una mezcla de tristeza y esperanza. “De alguna forma, todos los argentinos tenemos esa impronta cercana o directa de la inmigración”, contó Izurieta.

Ni siquiera los mismos artistas del concierto escapan a esta influencia, que también dejaron plasmada en la puesta en escena. Para Marta Rossi y Giovanni Panella, la inmigración fue dejar la Roma natal para cumplir sus sueños como artistas. Mientras tanto, Pablo Izurieta y Natalia Raselli también abandonaron sus ciudades de origen para buscar fortuna en Buenos Aires.

“Esta cuestión del desarraigo, de la lejanía, de buscar nuevos horizontes en otros lugares; es universal. Eso es lo que buscábamos contar en el concierto”, apuntó el unquillense. “En todos los espacios donde hemos presentado el espectáculo nos han recibido bien, creo que es un tema que a todos les toca de alguna u otra forma”, expresó.

“Todos los argentinos tenemos esa impronta cercana o directa de la inmigración. Esta cuestión del desarraigo, de la lejanía, de buscar nuevos horizontes en otros lugares; es algo universal”

El concierto teatral, una fusión de música y actuación

El concierto teatral se presentó en Unquillo el pasado 29 de septiembre.

Sin duda, el concierto teatral no es uno de los formatos más vistos en los escenarios argentinos. Aunque se lo suele confundir a menudo con la comedia musical (donde los actores cantan el argumento y los diálogos de la obra), la propuesta artística de “El último café italiano” propone un repertorio de música clásica y popular de Argentina, Italia y España (con nombres como Guastavino, Ginastera, García Lorca, Bixio, Respighi, De Curtis y Gardel); pero no cuenta la historia con estas canciones.

Las cuatro personas que conforman el elenco son músicos y sólo las cantantes contaban con experiencia actoral previa. Por esta razón, trabajaron el libreto, la puesta en escena y las intervenciones actuadas con el director de teatro, Diego Rodríguez. El objetivo fue optimizar y trabajar aquellas partes del espectáculo que necesitaban cierto desempeño actoral para poner en escena la historia. Aunque cada músico/actor desarrolla una labor propia, a la hora de conformar el espectáculo, buscaron ponerse en función de lo que querían contar, según explicó Izurieta.

“Yo pienso que la gente que está habituada a escuchar conciertos, quizás se sorprenda al ver que los músicos también ponen en juego un rol actoral”, explicó el guitarrista unquillense y agregó que la música va describiendo el recorrido de la historia, acompañando las actuaciones.  Además, a lo largo de la puesta en escena, hay diálogos humorísticos, los cuales no son habituales en el formato concierto.

“Hay elementos que tenemos que recuperar”, dijo Izurieta al hablar sobre el valor de esta obra y recordó que antes eran habituales los conciertos en vivo, en los que una persona contaba algo o tocaba un instrumento, experiencias importantes que hoy en día abundan cada vez menos. “Es algo que existe desde el comienzo de los tiempos, cuando alguien se sentaba junto al fogón a comunicar algo y el resto escuchaba”, señaló.

Para Izurieta, esa experiencia ancestral se asemeja a la que se vive en un concierto teatral, donde artistas de gran trayecto profesional buscan compartir una idea, una historia, a través de las palabras y la música. “Creo que tenemos que recuperar esa instancia de comunicación”, finalizó el músico unquillense.

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