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Colaboración: Jerusalén Menéndez y Guillermina Grasetti (5to IENM). Franco Lhemann y Nicolás Artal (5to IMVA).

(Unquillo) – El desarrollo de un emprendimiento puede convertirse en una oportunidad sustentable para el crecimiento económico y personal. La transformación de una simple idea en un proyecto concreto es una tarea que implica relacionar las habilidades que uno tiene para ofrecer, con las necesidades de la sociedad. 

Actualmente, muchas personas optan por encarar emprendimientos propios de diversa índole, como forma de sortear la situación económica y laboral. Tal es el caso de Cirujeo, un proyecto lanzado por la unquillense Nacha Merchán quien, en entrevista con El Milenio, contó que esta propuesta surgió en una situación crítica de su vida, que la llevó a revisar todas sus potencialidades en busca de crear un trabajo propio. 

Así, su iniciativa se basa en la elaboración de diferentes productos (mochilas, carteras, bolsos, fundas, etc.) a través de la costura y bordado de materiales de todo tipo. El objetivo es aprovechar la potencialidad de diversos elementos que ya no se usan para, en palabras de Merchán, “recuperarlos y reconsiderarlos”, transformándolos en objetos útiles.

La idea nació en el año 2016, un día que Merchán decidió confeccionar un disfraz con bolsas de nylon y telas para el clásico carnaval de la ciudad serrana. En ese momento, se dio cuenta que podía unir muchos materiales como “potencialidad de una experiencia propia y colectiva” y, al mismo tiempo, sostenerlo como una forma de trabajo. 

El emprendimiento le gustaba por dos motivos. En primer lugar, le permitía revalorizar los materiales para la elaboración de otros objetos. Y, por otro lado, le daba la posibilidad de conocer a otras personas que también se preocupaban por darle otro uso a la “basura” a través acciones concretas.

Por estas razones, señaló que la iniciativa generó “algo muy colectivo”. “Me di cuenta que no es posible hacer en soledad un proyecto como este”, afirmó. “De ahí viene el lema de Cirujeo: reconsideramos materiales y emociones, ya que pensamos que, al calor de trabajar con estos elementos, nos hacemos mejores personas”, explicó la emprendedora.

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Paso a paso

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La labor de Merchán comienza con la recolección de diferentes tipos de materiales: telas de toda clase, partes de prendas de vestir, sábanas, sachets de leche, bolsas, entre otras cosas. Vale aclara que, cuando consigue ropas que aún son utilizables, las dona a personas que las necesitan y a espacios comunitarios. Es decir, nunca desarma una prenda para generar un objeto. 

La recopilación de estos elementos se realiza generalmente a través de las redes sociales del proyecto, medio por el cual las personas interesadas en aportar se contactan con Merchán. “Una vez que se comunican con nosotros, acordamos un punto de recolección para retirar los materiales, que puede ser mi taller o en Córdoba capital”, expresó. 

Además, destacó que, para ella, quienes aportan tales materiales forman una “red infinita” de apoyo a la iniciativa. “Es algo muy esperanzador pensar que, permanentemente, haya un montón de personas que quieren cambiar el mundo con pequeñas acciones”, agregó.

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Para ver los productos de Nacha Merchán, ingresar a @Cirujeo en Facebook e Instagram.

Una vez que cuenta con todos los materiales, comienza su trabajo de confección de productos, a pedido de sus clientes. Algunos de los objetos que elabora son: bolsas de sachets de leche -para reemplazar las bolsas de nylon-, alfombras didácticas para bebés, bolsos, mochilas, fundas para instrumentos, estampados para cortinas, bandoleras, entre otros.

“Cada uno de estos objetos pasan, detalle por detalle, por mis manos. Es muy artesanal, ya que tengo que ir uniendo cada parte. Es la forma que encontré de expresarme creativamente y, al mismo tiempo, trabajar”, explicó.

Asimismo, señaló que una característica que identifica a su trabajo es la presencia de la wiphala (bandera que representa la filosofía andina: «Igualdad y unidad en la diversidad»), la cual simboliza, para Merchán, “una concepción político-ideológica que busca rescatar lo mejor de nuestros pueblos originarios”.  

“Reconsiderar es volver a tener en cuenta el material que alguien dio por muerto o que desechó. De esta forma, puede seguir viviendo en otro producto y no ir a parar a algún basural”

Reciclar, reutilizar y reconsiderar

En varias ocasiones, Merchán usó la noción “reconsiderar” al hablar del eje principal que define al proyecto Cirujeo. Se trata de un término que no se escucha habitualmente y, aunque se acerque a los conceptos de reciclar y reutilizar, mantiene un significado propio.

“Reciclar significa que todo vuelva a su ciclo. El ejemplo más claro son las botellas de gaseosas con las que se puede volver a fabricar el mismo objeto. En el caso de reutilizar, se trata de volver a utilizar los elementos para otro fin y crear nuevos objetos. Por otro lado, reconsiderar es volver a tener en cuenta el material que alguien dio por muerto o que desechó. En nuestro caso, recolectamos las cosas que las personas han tirado”, aclaró Merchán.

Por último, señaló que lo más importante de reutilizar y reconsiderar es tener en cuenta que aquello que se consideraba muerto “puede seguir viviendo y no ir a parar a algún basural”; al tiempo que destacó que la primera acción para reconsiderar materiales es “sostener un consumo responsable y recapacitar sobre la basura que generamos”.


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