19 mayo, 2022

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Forjando música

La Fragua es una banda unquillense integrada por cuatro músicos de la localidad serrana. Cimentado en el género folklórico, el grupo incorpora elementos de diversos estilos y composiciones propias para enriquecer un sonido marcado por la impronta inconfundible de las sierras.

Colaboración: Candela Corzo y Serena Brasca (5to IENM). Valentino Marchetto y Juan Cruz Ledesma (5to IMVA).

(Unquillo) – Cuatro conocidos con distintos talentos y una misma pasión: la música. Así nació La Fragua, una banda que hunde sus raíces en las largas y apacibles noches de guitarreada del verano unquillense, integrada por Constanza Estevan, Mauricio Barrera, Gabriela Capdevila y Pablo Caracach.

Para conocer más sobre esta unión, El Milenio tuvo la oportunidad de dialogar con Caracach y Estevan, quien también es directora del Coro de Niños del Instituto Milenio Villa Allende, así como docente, preparadora vocal y coordinadora del Coro Ensamble del Nivel Secundario del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo.

Folklore sui generis

El grupo está compuesto por Constanza Estevan (voz), Mauricio Barrera (guitarra), Gabriela Capdevila (bombo y coros) y Pablo Caracach (guitarra).

Los cuatro integrantes se conocieron en el coro polifónico municipal y hace aproximadamente un año decidieron crear un grupo cimentándose principalmente en la música folklórica, pero con una intensa búsqueda de armonías propias. Constanza es la voz principal de la banda, Gabriela toca el bombo y hace acompañamientos vocales, mientras que Pablo y Mauricio son los encargados de las guitarras y la composición de la mayoría de las canciones.

Aunque el género folklórico es quizás el que más identifica la propuesta actual de la agrupación, los miembros de La Fragua lo expanden en todas las direcciones, agregándole ingredientes propios. “Es cierto que hacemos folklore, pero aprovechando que la mayoría de los temas son nuestros, introducimos elementos de otros estilos. Por ejemplo, hay una chacarera en la que incluimos cantos árabes. Vamos jugando e improvisando con ese tipo de cosas para introducir algo diferente dentro del género”, explicó Estevan en este sentido.

Sin embargo, como continuó la cantante, el folklore en sí tiene un origen basado en la mezcla de culturas y, aunque su identidad es inconfundible, se redefine constantemente con el aporte de diversas corrientes, como el jazz. “Es una fusión. Lo que actualmente conocemos como chacarera o zamba, nace de la unión entre la llamada música negra, la música europea que traían los inmigrantes y la música de los pueblos originarios”, explayó.

Un espacio para crear

Para La Fragua, la música no es sólo una profesión, sino también un disfrute. “Nos divertimos creando música juntos, es muy difícil trabajar de algo que no te gusta. Comenzamos por disfrutarlo, jugar con los arreglos, probar combinaciones, etc.”, coincidió Pablo Caracach.

De esta filosofía nace el nombre de la banda, ya que se concibe como un espacio de creación donde los integrantes son libres de hacer los aportes que deseen. “Al igual que los herreros utilizan la fragua para forjar y moldear el metal, nosotros tomamos su significado para hablar del grupo como una herramienta para la creación musical”, explicaron los artistas.

En este sentido, también agregaron: “Ponemos mucho énfasis en crear y seguir elaborando nuestra propia música y si tomamos algo que viene de afuera, cuando tocamos canciones que no son nuestras, lo adaptamos dándole nuestra impronta y nuestro estilo”.

Por otra parte, al hablar del circuito Sierras Chicas, los artistas de la Fragua señalaron que no tienen lugares fijos de presentación, pero que sin duda uno de sus escenarios principales en la región es La Minerita. “Es un espacio muy potente que tenemos en Cabana, donde realmente nos han dado lugar a muchos grupos. Ahí tocamos seguido, pero hemos visitado varios sitios y estamos abiertos a cualquier escenario”, apuntó Constanza.

Aunque aún no tienen material grabado, la cantante comentó que están en busca de esa posibilidad.  “Nos gustaría hacer algo simple, para tener registro, pero eso implica una inversión significativa en materia de tiempo y dinero que aún no hemos podido realizar”, manifestó.

“Nos gusta mucho experimentar con la música del norte, las coplas, las bagualas. Siempre buscamos introducir esas sonoridades en nuestros temas, es algo que nos caracteriza bastante”

Del juego a la composición

La composición siempre es una de las facetas más importantes en la definición identitaria de cualquier banda. Como comentó Pablo, quien frecuentemente se encarga de esta tarea, la inspiración para él nace del entorno, los hechos que se publican en las noticias, las problemáticas sociales cotidianas y los sentimientos personales.

En cuanto a la forma del tema, el guitarrista explicó que a veces todo empieza “con una melodía que tenés en la cabeza dando vueltas”. A su vez, al tocar esa melodía en la guitarra, “va saliendo la letra”, o al revés, es decir, primero surge la letra y después la música que le da vida.

“Así se produce la base del tema generalmente. Después, cuando la canción se pone en común con el grupo, cada uno va agregando los detalles que le parece. Por ejemplo, Coti tiene mucha experiencia en arreglos vocales, entonces mete segundas voces. Cada uno le aporta su sello y va enriqueciendo el proceso de composición”, continuó Caracach.

Por su parte, Constanza agregó: “Los que componen el tema base son Mauricio y Pablo, después Gabi y yo introducimos nuestras propuestas en función de las posibilidades y potencialidades de la idea original. Jugamos mucho con las voces, nos gusta agregar cosas diferentes: hay canciones que les pusimos hasta sonidos de pájaros. Son ideas que vamos proponiendo en el armado”.

En esta línea, la cantante explicó que les gusta mucho experimentar con los sonidos del norte, como las bagualas y las coplas, y suelen incorporarlos frecuentemente en sus canciones, ya sea una chacarera o una zamba. “Buscamos la sonoridad de los cantos del norte, eso nos caracteriza bastante”, afirmó Estevan.