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Recuerdos que deja la historia: la vida de Viviana Avendaño

Alexis Oliva en la Biblioteca Popular Sarmiento de Unquillo

El periodista oriundo de Cruz del Eje, Alexis Oliva, presentó su libro “Todo lo que el poder odia” en la Biblioteca Popular Sarmiento de Unquillo.

El periodista oriundo de Cruz del Eje, Alexis Oliva, presentó su libro “Todo lo que el poder odia” en la Biblioteca Popular Sarmiento de Unquillo. Esta investigación narra episodios de la vida de Viviana Avendaño, una cordobesa víctima de la dictadura militar que, años después, muere en circunstancias imprevistas a comienzos del nuevo milenio.


Viviana Avendaño fue una cordobesa con una historia de vida trágica. Criada en Villa El Libertador, se convirtió en una de las víctimas más jóvenes del último golpe de Estado de Argentina, durante el cual fue secuestrada y detenida por más de cuatro años. Este hecho se volvió parte de una serie de acontecimientos que culminaron con su inesperada muerte, varios años más tarde.

Su biografía fue escrita recientemente por Alexis Oliva, un comunicador social y docente de Cruz del Eje, quien llevó a cabo una investigación para conocer los sucesos que atravesaron la vida de Avendaño y las circunstancias de su fallecimiento. A lo largo de nueve años, Oliva se dedicó a recoger testimonios de las personas que la conocieron para reconstruir así un relato minucioso de su recuerdo. El resultado se plasmó en un libro que Oliva presentó el pasado 21 de marzo en la Biblioteca Popular Sarmiento de Unquillo.

Su trabajo de investigación periodística comenzó en el año 2000. En un marco de agitación social que atravesaba la realidad del país en aquellos años, un grupo de desocupados de Cruz del Eje había convocado a una manifestación en la Ruta 38. Según las declaraciones de Oliva, la protesta surgió como respuesta ante las promesas incumplidas de los gobernadores en materia de desocupación y planes de empleo.

En este contexto, el periodista conoció a Viviana. Ella participaba en el conflicto, apoyando a los manifestantes. “Avendaño ayudaba a contener a la gente en el momento de la represión. Quería garantizar la libertad de las personas que habían sido apresadas el día anterior”, contó el autor en la presentación del libro.  

Un día después de este hecho, Avendaño sufrió un accidente automovilístico que terminó con su vida. Este episodio fue el puntapié que motivó el trabajo de Oliva en busca de esclarecer qué ocurrió realmente aquella noche. Este proyecto culminó en el año 2015 con la publicación del libro “Todo lo que el poder odia”.

Detrás de la historia

“Todo lo que el poder odia”

El proceso de investigación no fue sencillo y, de hecho, a Oliva le tomó nueve años recopilar la información necesaria para echar luz sobre el acontecimiento. En ese tiempo, gran parte de su rutina estuvo dedicada a buscar e indagar entre las diferentes fuentes documentales y testimoniales a las que podía tener acceso.

“Desde el momento que arranqué este proyecto nunca lo dejé. Hubo años que tenía cierta hiperactividad, sobre todo al comienzo, con toda la parte testimonial, que fue muy fluida. Pero después hubo años en los que avanzaba muy poco porque me costaba encontrar algún documento que a mí me parecía indispensable, por ejemplo, el expediente judicial del choque en el que ella murió o el del corte de ruta”, explicó el periodista.

A su vez, el trabajo de redacción le llevó alrededor de dos años y en los últimos cuatro, el autor se concentró en dar un cierre a la investigación (a través del chequeo y cruce de datos) antes de la publicación final del libro. “Yo venía escribiendo desde el primer día, hay cosas que tenía incluso cuando Viviana murió, allá en el 2000, cuando comenzó todo esto (no el libro en sí, sino del interés por dilucidar su muerte). Muchas de esas cosas están en el libro, por supuesto pulidas y enriquecidas con otros materiales”, señaló Oliva.

Asimismo, reconoció que, a diferencia de otros proyectos de investigación que tiene en su haber, este tenía cierta peculiaridad por el tema y por la protagonista de la biografía. “En este caso, por la historia y la persona de la que se trataba, había circunstancias distintas respecto a otras investigaciones. Generalmente se trata de individuos que han tenido una vida pública y uno sabe cuáles son las posibles fuentes personales que te pueden aportar información. Aquí se trataba de alguien completamente desconocida”, manifestó.

“Parece una tragedia griega, una novela o el guión de una película. Hay toda una serie de indicios y de fuerzas que convergen en ese final. Narrativamente, el libro podría funcionar como novela, pero fue un personaje que existió y dejó la vida en un contexto de lucha. Encima estaba siendo olvidada y me parecía que merecía el respeto de una investigación periodística lo más rigurosa y digna posible”, aseguró el comunicador al recordar las motivaciones de su trabajo.     

Primeros pasos

La investigación de Oliva comenzó a fines de 2006, casi siete años después del trágico accidente que se llevó la vida de Viviana Avendaño. Hasta entonces, el periodista sólo había realizado algunos informes periodísticos sobre aquella manifestación en la ruta 38, pero sin ninguna intención de que su trabajo fuera más allá de tal acontecimiento.

Fue la llegada de un dato desconocido, de la mano de una persona vinculada a Avendaño, lo que le dio el puntapié inicial al proyecto que culminaría en un libro: Viviana había sido presa política durante la dictadura. Esta información despertó la curiosidad y el interés vocacional del periodista de Cruz del Eje, que se lanzó a conocer los secretos que guardaba esa historia de vida.

“Cuando me enteré que había sido presa política, entendí por qué las tareas de inteligencia de la policía se centraban en ella. A partir de ese punto, se abre el proyecto de la biografía”. Oliva empezó así su investigación, partiendo por un contacto clave que le otorgaría un mayor acercamiento a la protagonista. Pabla “Pituca” Avendaño, madre de Viviana, fue la primera persona con la que se comunicó. El testimonio de ella le permitió conocer algunas cuestiones relacionadas a la juventud, la familia y el entorno de su hija.

En esta primera entrevista, “Pituca” habló acerca de los trágicos destinos que tuvieron sus dos hijas (ambas víctimas del último golpe militar) durante su adolescencia. Viviana había sido arrestada a los 16 años mientras militaba con la Juventud Guevarista, convirtiéndose así en la cordobesa más joven en ser detenida durante aquel período. Al mismo tiempo, su hermana, Juana del Carmen, fue una de las personas que perecieron en “La Perla”.

“El comienzo con la familia fue muy útil, pero después se fue abriendo todo. Fue impresionante ver el nivel de protagonismo que Viviana había tenido en acontecimientos históricos de los que había participado, cómo la gente la recordaba y la referenciaba como alguien importante en algún conflicto, construcción o ámbito de militancia. Eso me facilitó mucho las entrevistas”, explicó Oliva.

Voces a favor y en contra

A pesar del indudable valor de estos testimonios, el autor señaló que no solo consideraba importante adentrarse en la mirada de quienes la conocían, sino que para él también era indispensable analizar aquellas fuentes que tenían que ver con los organismos de poder oficiales.

La policía, el servicio penitenciario, la prensa de la época y la justicia fueron algunos de los organismos que tenían registrada a Avendaño en sus documentos. En esos archivos, Viviana era considerada (en determinados casos) como una “subversiva” o como una “delincuente”.

Para Oliva, un claro ejemplo es cuando Avendaño fue declarada “irrecuperable” por parte del servicio penitenciario de la dictadura, al igual que años más tarde, durante la protesta de Cruz del Eje, fue vista como una “adversaria” e “infiltrada” por las fuerzas policiales. “Su historia fue escrita desde los ámbitos del poder y marcada por ellos. Los expedientes judiciales son muy interesantes. No podría haber cerrado la historia sin ellos”, destacó el autor.

En este sentido, su biografía comprende dos enfoques. Por un lado, el recuerdo de ella reconstruido a partir de su entorno, sus compañeros y su familia, y por otro, lo que su figura representaba para los organismos de autoridad (que Oliva califica como “el poder”). Estas posturas, marcaban perspectivas contrapuestas en torno a la imagen de Viviana.

Respecto a esto, el autor reconoció: “Era contradictorio desde el punto de vista del lugar de las disputas sociales e históricas. Eran fuentes claramente de distintos palos”.  En este punto, el trabajo del periodista se convirtió en una síntesis de las diferentes miradas sobre Avendaño, logrando así una reconstrucción completa de su persona a partir de distintas voces.

“Todo lo que el poder odia”

“Parece una tragedia griega, una novela o el guión de una película. Hay toda una serie de indicios y de fuerzas que convergen en ese final. Sin embargo, fue un personaje real”

El título que le da nombre a la obra refleja la reflexión de Oliva sobre lo que la persona de Viviana Avendaño representaba en el contexto político y social que le tocó vivir. La investigación le permitió reconstruir aspectos de su personalidad, situándola en un plano de disputa con los “organismos del poder”.

“Todas sus características hacían que ella fuera un sujeto político capaz de construir poder popular y con capacidad de incomodar a ese poder establecido”, manifestó el autor, y destacó, entre las mismas, su origen en la clase obrera, su género, su historial de militancia política, su condición de orientación sexual disidente (ya que Viviana era homosexual) y su trabajo como educadora popular.

La conexión que había tenido con el partido comunista en su juventud experimentó una decadencia luego de acontecimientos como la dictadura, el colapso de la Unión Soviética y las políticas económicas del menemismo. Todos estos hechos significaron una derrota moral para los ideales de Avendaño durante aquella época. Sin embargo, para el autor, allí radica lo paradigmático de su historia, ya que la joven tuvo la capacidad de “reinventarse a sí misma” tras esas frustraciones.

“Ella no se paralizó como sujeto político después de lo que la dictadura le hizo. Torturarla, encarcelarla y desaparecer a su hermana. Era “irrecuperable”, les da la razón en ese sentido, de no escarmentar. No dejar de creer en eso que motivó su compromiso con la historia”, apuntó Oliva.

Un final abierto

La investigación concluye con una hipótesis y no una certeza, debido a la falta de evidencias necesarias para confirmarla, según señaló OIiva: “Hay un gran misterio que no podemos terminar de resolver: ¿qué pasó en el momento de su muerte? Yo sostengo, a partir de varios indicios que fui recopilando, que fue un choque provocado, pero no tengo una prueba definitiva de eso. Mucho menos de quiénes pudieron haberlo hecho”.

Estas sospechas surgieron, justamente, a partir de la protesta de Cruz del Eje. La presencia de Avendaño en aquella manifestación ya había sido observada por las autoridades policiales que se encontraban en el lugar donde, según comentó Oliva, fue reconocida como una de las “presas políticas” de la última dictadura.

La hipótesis comenzó a tomar forma cuando algunos testimonios directos de los acontecimientos referenciaron una situación particular: “Hay una evidencia muy fuerte que señala que ella recibió una advertencia, más parecida a una amenaza, por parte de un alto jefe de la policía de la provincia el día antes del accidente. Uno no puede desconectar esto de las circunstancias de su muerte, que sucede 24 horas después”.

Además, el choque fue el resultado de “una maniobra absolutamente insólita”, según señalaron las fuentes testimoniales recolectadas por Oliva. “Ella se salió del carril en plena subida y chocó de frente con un camión. La gente me decía: solo alguien que quisiera suicidarse haría eso”, recordó el periodista.

Aunque el final de la historia aún espera un esclarecimiento definitivo, Oliva decidió cerrar su trabajo planteando la teoría de que no fue un accidente lo que terminó con la vida de la militante cordobesa, sino que “fue algo más, una situación provocada”. Mientras tanto, no pierde las esperanzas de que en algún momento el hecho se esclarezca: “Siempre tengo esta fantasía de que alguien va a hablar y eso va a permitir reabrir la investigación para hacer una edición más ampliada y con un poco más de luz sobre esas sombras de su muerte”.

“De acá en más yo puedo meterme en otras historias, pero nunca me voy a poder desconectar del todo de Avendaño mientras no esté totalmente aclarado. No es fácil, porque van pasando los años. Por eso era muy importante dedicarle tanto tiempo a la investigación para poder desenterrar algunas cosas”, concluyó.