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Florencia Ortiz: “Los adultos tenemos la responsabilidad de generar espacios de lectura”

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En esta entrevista nos hace un repaso sobre su trayectoria, su encuentro con la literatura infantil, y las satisfacciones que su profesión le ha traído.

Florencia Ortiz es licenciada en Letras Modernas y docente, pero por sobre todas las cosas es escritora. En esta entrevista nos hace un repaso sobre su trayectoria, su encuentro con la literatura infantil, y las satisfacciones que su profesión le ha traído.

“Los niños realizan lecturas más desprejuiciadas, son capaces de fijarse en detalles, de ir más allá”

En 2018 se entregó, una vez más, el premio Pregonero, otorgado por la Fundación El Libro. El mismo reconoce a los principales difusores de la literatura infantil y juvenil de Argentina.

Entre quienes recibieron ese reconocimiento se encuentra Florencia Ortiz. Licenciada en Letras Modernas, se dedica a la docencia en el nivel universitario, además de dictar clases en el profesorado de la localidad de Unquillo.

Flor también es mamá y escritora. En su haber ha escrito dos tesis, una como licenciada y otra como especialista. Asimismo, ha escrito capítulos de libros sobre el humor en la literatura infantil y un diccionario de términos humorísticos.

Actualmente, la referente literaria se encuentra escribiendo un nuevo libro junto a otras compañeras. “Anti-recetario: reflexiones y propuestas para el aula de literatura” es el título de su nuevo trabajo, el cual está pensado para docentes. Allí reflexiona sobre sus prácticas y desarrolla ideas para trabajar la escritura en el aula.

El Milenio: ¿Cuándo y cómo empezaste a escribir?

Florencia Ortiz: La escritura está muy relacionada con lo que uno hace en la escuela, por lo que me sería muy difícil decir que empecé a escribir en un momento determinado. Desde mis primeros recuerdos escolares me gustó escribir, sobre todo poesía. En mi adolescencia también tuve la posibilidad de seguir escribiendo por iniciativa propia y además pude hacer un taller de escritura que me impulsó a seguir y para darme cuenta de que era lo que más me gustaba.

EM: ¿Rápidamente te diste cuenta de que esta era tu vocación?

FO: No sé si rápido, pero sí fue a raíz de ese taller de escritura que me cuenta di cuenta que me gustaba mucho escribir. Escribir se relacionaba mucho con la lectura, con la literatura. Creo que fueron varias cosas las que me pasaron. Además tenía muchos amigos que leían y compartían su pasión por la escritura y por la literatura, así como buenos docentes que me contagiaron el placer por leer y escribir.

EM: ¿Por qué decidiste empezar a trabajar con la literatura infantil?

FO: En realidad fue casi una casualidad, como tantas cosas que nos pasan en la vida. Mientras estudiaba en la facultad trabajaba en la emblemática librería “Rayuela” que tenía un subsuelo en donde se hacían presentaciones de libros, cursos, seminarios. Mientras trabajaba allí, se dictaban unos seminarios de literatura infantil a cargo de CEDILIJ. Esos seminarios me venían bien, porque se dictaban los días que tenía libre. Así que me metí y tuve la posibilidad de conocer un mundo que, para mí, era parte sólo de mi infancia. Me enteré de la cantidad de autores, escritores, de personas que se dedicaban a ese ámbito. Ese fue el comienzo.

EM: ¿Qué significa para vos escribir literatura infantil?

FO: Para mi significa la posibilidad de reflexionar sobre un montón de otras cuestiones. En un momento tenía que ver con un objeto de interés en particular, con cómo está presente el humor en textos innovadores de la literatura infantil. Pero actualmente lo que escribo está más vinculado con la enseñanza y la formación docente. Como soy docente universitaria estoy obligada no sólo a dar clases sino a investigar. En ese sentido y como parte de mi tarea universitaria investigo sobre el teatro infantil.

EM: ¿Cuál es tu principal motivación para escribir?

FO: Una de mis principales motivaciones tiene que ver con esa obligación, pero por otro lado me parece muy interesante motivar a los adultos a detenerse y conocer el mundo de los libros para niños y jóvenes. Porque se trata de una literatura interesante para cualquier persona. Si nos corremos de esa idea de que los adultos somos serios, que debemos leer novelas largas y nos dejamos llevar por el juego de las ilustraciones, por lo atrapante del juego, nos podemos llegar a sorprender como lectores. Tenemos mucho que aprender de los niños y de los jóvenes. Ellos realizan lecturas más desprejuiciadas, son capaces de fijarse en detalles, de ir más allá. Los adultos a veces perdemos esa capacidad.

EM: Existe una concepción de que “los chicos ya no leen como antes” ¿Qué análisis hacés respecto a esta idea?

FO: Eso muchas veces es un prejuicio. Todas las generaciones miran a sus anteriores con cierto tono de nostalgia y creo que no sirve para nada. Al contrario, creo que como adultos tenemos la enorme responsabilidad de propiciar, instalar, generar espacios de lectura, de conversación sobre lo que se lee. Tenemos que ser modelos de lectores, hacernos cargos de nosotros. A los jóvenes nos les llegan los libros como una lluvia. Los adultos somos el medio para que los libros estén a su alcance. Debemos ser promotores, inventar modos para generar ganas de leer.

Creo que cuando se les da la oportunidad, los jóvenes y los niños leen. Sería interesante no cortar los espacios, ya que pareciera que cuando avanzamos de nivel, los espacios de lectura se reducen. Queda como algo individual, privado, que se hace en la casa o para una tarea. Habría que defender un espacio legítimo de lectura en las aulas. Promover la lectura como algo que nos une y que genera un encuentro entre las personas.

“A los jóvenes nos les llegan los libros como una lluvia. Los adultos somos el medio para que los libros estén a su alcance. Debemos ser promotores, inventar modos para generar ganas de leer”.

EM: Finalmente ¿Qué significó para vos haber sido reconocida con el Premio Pregonero Especialista?

FO: Fue una sorpresa. Nunca creí que fuera tan lindo el momento de recibir el premio, porque fui a Buenos Aires y conocí a otras personas que también promueven la lectura en jóvenes y niños. Fue hermoso conocer otra gente, proyectos, ver como se trabaja en otros lugares del país, a pesar de que tenemos menos apoyo del Estado, del costo de los libros, de que la tarea docente esta menos reconocida, a pesar del presente oscuro y triste en donde pareciera que la educación y la cultura son algo de segunda mano. A pesar de eso, hay mucha gente que defiende el lugar que la lectura merece.

Creo que cuando uno hace este tipo de trabajo no busca este reconocimiento, sino que viene por añadidura. Me parece lindo rescatar que exista una institución que haya visto ese trabajo casi invisible. Somos parte de un colectivo que estamos apoyando una manera de ver a la cultura como algo local y no como algo que viene de arriba, sino que todos podemos participar como agentes hacedores de la cultura local y conectarnos con otras culturas.