Anuncios

El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Nicolás Cantarutti: “Para mí la mentalidad lo es todo”


La velocidad de un wing, las destrezas de una apertura y un futuro lleno de expectativas para Nicolás Cantarutti, figura del Tala, múltiple campeón del rugby cordobés. El polifuncional back es parte del sistema nacional de rugby de alto rendimiento y a sus 22 años ya sabe lo que es vestir la celeste y blanca.

Rápido, vertical e impredecible podrían ser los adjetivos que califiquen el juego de Nicolás Cantarutti, una de las grandes apariciones entre los tres cuartos del Tala, que lleva cinco años dominando de manera absoluta el rugby cordobés.

Diferente a lo que podría pensarse desde afuera, el back de 22 años llegó primero al rival del albinegro, La Tablada, cuando contaba cinco años y a través de un amigo. “Un vecino que jugaba en La Tablada me llevó al club. En realidad fui tres meses y no me gustó porque me golpeaba mucho, no estaba acostumbrado, venía de jugar al fútbol, no enganchaba”, comenta entre risas el jugador.

Otro amigo lo llevaría más tarde al club que aún lo cobija, el Tala, un año antes del boom del rugby con Los Pumas logrando el tercer puesto en el mundial de Francia 2007. “De ahí no paré más y no pienso hacerlo”, reafirma Cantarutti.

Nicolás pertenece a una generación acostumbrada a ver al club en lo más alto y a afrontar las enormes dificultades que implica aspirar a un puesto en primera, compitiendo ante cientos de compañeros. “Soy parte de una institución con grandes jugadores en todas las líneas y en un principio, sinceramente, no me consideraba a mí mismo un buen jugador. De hecho a los catorce años un entrenador con mala onda me dijo que no podía jugar al rugby porque era muy chico, muy flaco. Yo seguí para adelante a pesar de eso, siempre jugando en la línea B de mi categoría, porque no estaba entre los mejores”, recuerda Nicolás.

No obstante, a los diecisiete, Cantarutti ya daba muestras de haber evolucionado para convertirse en un jugador sumamente peligroso. Ese fue el diagnóstico de los entrenadores de las juveniles de la Unión Argentina de Rugby, que posaron los ojos en él y lo convocaron a distintas concentraciones de Los Pumitas. “Crecí muchísimo física y mentalmente. Pude jugar varios torneos con Argentina y maduré lo suficiente desde el juego como para creer en lo que podía dar dentro de una cancha”, remarca Cantarutti.

El back ya formaba parte del plantel del seleccionado juvenil cordobés cuando otro cambio lo estableció en un nuevo nivel. Los entrenadores dejaron de utilizarlo como medio scrum y decidieron que sería el apertura titular del equipo, encontrando un panorama mucho más favorable a su estilo de juego.

El vertiginoso jugador del Tala demostró su desparpajo y sana inconsciencia para llevar adelante a su equipo y Felipe Contepomi lo convocó para formar parte de Argentina XV, seleccionado de desarrollo y paso previo de muchos de los que hoy integran la nómina de Los Pumas.

El Milenio: ¿Cómo fue tu llegada al plantel superior del Tala?

Nicolás Cantarutti: Fue un poco de todo, yo estaba jugando en la categoría de menores de 18, formando parte de un gran equipo en el que jugaba de apertura. Tuve la suerte de que las veces en las que los entrenadores de primera fueron a ver nuestros partidos logré buenos rendimientos. Justo coincidió, en ese momento, el retiro de Gastón Oviedo y Manuel Otero, dos medio scrum históricos del club.

Por lo tanto, el entrenador de primera, convencido de que yo era nueve y no apertura, me subió un año antes de terminar las juveniles y me dijo claramente que me convocaba para jugar de medio scrum. Yo con dieciocho años hubiera aceptado jugar de pilar, con tal de estar en primera y me recibió un grupo de jugadores que me bancó en todo. Me costó mucho al principio, sobre todo la estructura de juego. En juveniles teníamos diez o doce códigos de movimientos en la cancha y en primera tenés 95, así que fue duro. Pero al mismo tiempo uno se va amoldando, crece, aprende y eso está muy bueno.

EM: ¿En qué puesto te sentís más cómodo, teniendo en cuenta que en poco tiempo ya pasaste por varias posiciones?

NC: A mí me gusta jugar de apertura. El primer año en el que me tocó ser medio scrum, no lograba entender el puesto, recién el segundo pude familiarizarme y disfrutarlo. Creo que como apertura puedo dar lo mejor de mi juego. En el club también sucedió que se recuperaron de distintas lesiones jugadores como Cristian Nacassián que es el apertura titular del Tala y Stefano Ambrosio, que también se desempeña ahí. Al mismo tiempo se fue a jugar a España Facundo Panceyra Garrido, que era uno de los centros, entonces decidieron ponerme en ese puesto, que es muy lindo y muy complicado en lo defensivo. Tenés que tomar muy buenas decisiones desde esa posición, hay mucho espacio e impacto. Subí algunos kilos porque de otra forma me iba a lastimar jugando de centro y hoy me siento muy bien.

EM: ¿Cuáles fueron tus referentes, no sólo en lo deportivo sino en lo que implica formar parte del plantel superior en un club tan importante?

NC: Tuve algunos referentes claves, uno fue Marcos Lobato, segunda línea del club y desde mi punto de vista, el ídolo máximo de toda la historia del Tala. Tiene 35 años y es incansable, significa mucho por lo que transmite y porque es una persona que no necesita hablar ni siquiera para liderar al equipo y guiarte. Adentro de la cancha es una bandera que uno nunca deja de seguir. Stefano Ambrosio es otro jugador, que me puso bajo su ala cuando llegué a primera, me enseñó el mundo del plantel superior y adentro de mi cancha era como mi preceptor. Siempre me guió, me alentó y retó cuando era necesario.

EM: ¿Fue raro al principio tener 18 años y sobrellevar las responsabilidades de tu puesto en la primera?

NC: Sí, el primer año yo subí solo, sin ningún compañero de mi división. Eran todos hombres, ídolos míos como Marcos Lobato y yo les tenía que dar órdenes, hablar en imperativo porque jugando de nueve el rugby te exige eso. La verdad es que en un comienzo no podía hacerlo y se lo decía al entrenador, que me dio la confianza.

También hay cuestiones que hacen a un grupo en ese nivel, que son diferentes, por ejemplo todos los viernes nos juntábamos a comer con el plantel. Obviamente a los dieciocho años yo también quería estar con mis amigos y me costaba, era muy tímido. Hoy lo veo de otra forma, estoy adaptado, ya soy amigo de mis compañeros y disfruto muchísimo pasar tiempo con ellos.

EM: ¿Tenés que aprender a lidiar con la presión en un club donde la vara está tan alta?

NC: Sin dudas que sí. Este año fue la prueba de eso, empezamos sufriendo goleadas en el Nacional de Clubes, no le encontrábamos la vuelta, tampoco en el torneo cordobés y uno escucha el murmullo, de la gente, del periodismo. Aunque tratemos de aislarnos de eso, a uno le da bronca, pero lo tomamos como un desafío, cerramos filas y dimos vuelta la historia. Sinceramente hay mucha presión, pero es parte de la responsabilidad de jugar en una institución tan grande, por algo estamos donde estamos, hay que sobrellevarlo.

EM: ¿Se te abre la mira para jugar en Jaguares, a partir de tus participaciones en Argentina XV y la salida de Nicolás Sánchez, e ir al rugby francés?

NC: El año pasado si me preguntaban esto decía que era más sueño que otra cosa, pero hoy con la salida de ‘Nico’ Sánchez se abre alguna posibilidad. Hay que rendir muy bien, en el momento justo, cuando los entrenadores de Los Pumas te están observando. Si justo ese día la rompés, puede pasar cualquier cosa.

EM: ¿Qué te falta y qué tenés para jugar a nivel internacional?

NC: Tengo cabeza, para mí la mentalidad lo es todo. Para ese nivel me falta concepto y lectura de juego y en cuanto al juego con el pie, las salidas y las patadas a los palos. Ante esos grandes equipos no hay nada librado al azar, todo tiene que ser ejecutado a la perfección. Creo que una virtud podría ser mi pase, mi velocidad o mi duelo individual. Siento que tengo que mejorar para ese estatus de juego.

EM: ¿Qué tipo de apertura sos y cuál apuntás a ser?

NC: Hoy con las ganas y la confianza que me tengo a los 22 años, soy un apertura que se juega más duelos de los que debería, ataco mucho. Por eso en el club también optaron por utilizarme de segundo centro, a veces, porque desde ahí no estoy atado a lanzar tanto juego, sino que puedo generar quiebres, aprovechando y buscando los espacios. A su vez creo que cuando tenga 28 años, por ejemplo, voy a ser otro tipo de apertura, más táctico, más armador de juego, a partir de la experiencia y de que no voy a tener quizás, la velocidad que tengo hoy. En la actualidad mi forma de jugar es más arriesgada y eso a veces es bueno y otras muy criticable.

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: