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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Reducir, reciclar y reutilizar

Los alumnos de la “Salita C” de cinco años del Instituto Nuestra Señora de las Mercedes construyeron una casa de juegos ecológica en su propio jardín.


Por Amira López Giménez \ amiralopez@elmilenio.info


La ecológica idea forma parte del proyecto “Vida sustentable por un planeta mejor” que lleva adelante el colegio de las Mercedes de Unquillo. Lo curioso de este emprendimiento es el aporte de los niños, la esperanza, el entusiasmo y la alegría con que encararon esta construcción. Según los expertos en educación, el aprendizaje es más fuerte cuando el joven experimenta en la práctica lo inculcado a través de la palabra. De esta manera es como el cuidado ambiental se vuelve una realidad para los niños del salón C.

Para saber cómo construir la casita los alumnos combinaron los conocimientos adquiridos durante el año, ya sean científicos, matemáticos, de tecnología, entre otros. Reciclando botellas de plástico, aprendieron las llamadas 3R (reducir, reciclar y reutilizar) además de albañilería y trabajo en equipo.

“A esto se le sumó el conocimiento que adquirieron los niños sobre técnicas sustentables: conocieron las distintas energías del planeta, tanto renovables como no renovables y la importancia de cuidar su uso. Se iniciaron en la comprensión de que un objeto desechado puede ser re utilizado, cuidando al medio ambiente”, expresó Mabel Castellanos, docente a cargo del proyecto en diálogo con El Milenio.

No sólo se trata de incluir aprendizajes sino también de preparar a las futuras generaciones en el cuidado del planeta para poder sobrevivir.

No es la primera vez que esta institución educativa de la ciudad de los artistas sorprende a la comunidad con sus proyectos ambientales. Anteriormente las “bombas de semillas” de los alumnos del primario fueron todo un éxito. Por su parte, Mabel Castellanos nos cuenta:

El Milenio: ¿Cuáles son los objetivos de este particular proyecto?

Mabel Castellanos: El objetivo principal del proyecto fue fomentar en el niño la conciencia ecológica, tratando de proteger, conservar y mejorar el ambiente que lo rodea. Habíamos observado el uso desmedido de los recursos naturales. Si bien los estos recursos aún existen, es necesario ver una nueva forma de conservarlos y “no gastar”, como dicen los niños, los recursos de la naturaleza. A esto se le sumó el conocimiento que adquirieron los niños sobre técnicas sustentables: conocieron las distintas energías del planeta, tanto renovables como no renovables y la importancia de cuidar su uso. Se iniciaron en la comprensión de que un objeto desechado puede ser re utilizado cuidando al medio ambiente.

EM: ¿Cuáles son los principales valores que adquieren los niños en este proceso de aprendizaje?

MC: Los valores que buscábamos con este proyecto es que el niño adopte valores ambientales y de conciencia, todos somos conscientes de lo que está pasando en este planeta. El proyecto busca generar una experiencia a través de la acción. Los niños aprenden a través de la experiencia y no tanto de la palabra, por eso necesitábamos hacer algo  que tuviera una repercusión en ellos. Vimos que habían muchos envases de botellas en todos lados y todos saben que hay recolección diferenciada en Unquillo y que hay que tirar los envases en los cestos de basura. Decidimos utilizar este objeto visible y reciclable en algo que los involucrara con valores como: el compromiso para trabajar en equipo, solidaridad porque trabajaron colaborando entre ellos para juntar las botellas, pusieron al servicio sus ideas, sus manos, sus ganas y entusiasmo. A ello, se sumaron los padres que estuvieron presentes dándoles el ejemplo a sus hijos y eso es fundamental. Todo esto se suma al valor principal que es cuidar y proteger al medio ambiente.

EM: ¿Qué importancia tiene la educación ambiental en los niños? ¿Qué materias combina?

MC: Es muy importante, y más de pequeños. Los niños siempre están dispuestos aprender y son muy dúctiles, es muy gratificante trabajar con ellos. Estamos frente a una problemática ambiental grave y con la necesidad urgente de que en pocas generaciones se solucione el tema ambiental. Todos lo que estamos viviendo desde lo climático es muy grave y es consecuencia de nuestras acciones. Es muy importante enseñarle al niño a accionar para poder vivir. Acá se combinan todas las materias, no sólo la ciencia y la tecnología sino también las matemáticas porque había que reunir envases, contar cuántos hacían falta por eco bloque, cuántos eco bloques necesitábamos por pared, había que armar la casita y plasmarla en un plano, ahí trabajamos el dibujo. Además hicieron una secuencia gráfica y escrita de cómo se construyó la casa, armaron en la fase 1 los cimientos, en la 2 las columnas, en la 3 las paredes, en la 4 el techo verde. Todas las áreas del curriculum del nivel inicial están implicadas en este proyecto.

EM: En lo personal ¿Cómo te sentís con estos logros?

MC: Me siento muy satisfecha de poder concretar una idea sin que quede en una utopía. Cuando salió la idea de armar una casita de juegos parecía algo muy difícil y más a esta altura del año, el proyecto surgió a fines de octubre y ya teníamos poco tiempo. Pero, cuando los niños propusieron una casita de juegos se entusiasmaron y se embarcaron en el proyecto con mucha alegría y entusiasmo. Eso hacía que a mi me dieran más pilas. Pedi colaboración a los papás y a uno de ellos que es constructor (Iván Alarcón) y ya había trabajado con casas sustentables y colaboró con la parte técnica y de seguridad. A pesar de que no pudimos continuar con Alarcón se sumó otro papá y logramos concretar la casa de juegos.

Me maravilló mucho ver la colaboración de los chicos. La casita está en una parte del jardín que tiene una pequeña loma y sin embargo, ellos iban de una punta a la otra con los baldes de arena, con las botellas que las rellenaban en el arenero, muy atentos y observando  lo que íbamos haciendo. A a vez, ellos estaban maravillados, pues no podían creer que estas botellas que generalmente se tiran, se estaban convirtiendo en una casa. También vieron que la casa ecológica es bonita también, se a puede pintar y embellecer aún más, por ahí la gente no las quiere por una cuestión estética pero quedó linda.

Creo que los chicos se llevan una experiencia de aprendizaje absolutamente significativa porque ha sido vivenciada por ellos y ojalá ellos sean agentes de transformación en el futuro y puedan hacer sus propias construcciones. Es una cuestión de animarse y de poner en práctica todo lo aprendido teniendo en cuenta todo lo que hace falta para cuidar a nuestro planeta.

EM: Mirando al futuro ¿El proyecto seguirá en pie?

MC: Soy docente y me siento responsable de enseñarles acciones que promocionen y vehiculicen el pensamiento, hay muchas temáticas que nos atraviesan y los niños no son ajenos a esto. La casita va a continuar, de momento hay que terminar con los revoques internos. También queremos hacer una casita para la huerta y trabajar la recolección del agua. Las temáticas las vamos viendo según los grupos.

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