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La ley como referencia social

Adriana Guitti se desempeña desde hace más de seis años como jueza de paz de la localidad de Río Ceballos. La abogada dialogó con El Milenio, profundizando en las distintas facetas que hacen a su trabajo como funcionaria judicial.


 Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Colaboradores: Rocío Martínez y Priscila Alzoa. 4°A IENM.

Juan Cruz Martín y Nicolás Micucci. 4°A IMVA


La figura del Juez de Paz es, en ocasiones, asociada al matrimonio o registro civil, como función principal de esta autoridad. Sin embargo, la labor de estos magistrados es mucho más relevante, y su campo de acción se extiende a diversas necesidades judiciales de la comunidad.

En el caso de pueblos o ciudades pequeñas, los jueces de paz son los encargados de impartir justicia ante la ausencia de juzgados, y jueces de primera instancia. En relación a ello, Guitti señala: “El juzgado de paz es una dependencia judicial de la provincia. Los jueces de primera instancia no pueden ejecutar cada sentencia que se tramita en tribunales. Por lo cual nosotros, los jueces de paz, tenemos que hacer cumplir las sanciones. Nos tocan casos como desalojos, por ejemplo. Son medidas duras, pero antes de eso existe todo un proceso de juicio, en el que nosotros nos encargamos de llevar las notificaciones a la gente. Hay todo un camino, como jueces de paz no actuamos intempestivamente, dialogamos con los vecinos, pero debemos cumplir las órdenes de los jueces. Intentamos, con toda la buena voluntad, de que en casos como los desalojos no se trate de un hecho traumático, sobre todo teniendo en cuenta situaciones en las que se ven involucradas familias con niños”.

Al igual que ocurre con cualquier letrado que ocupe un rol como funcionario judicial, su posición debe mantenerse totalmente alejada de la política, y por consiguiente, el juez de paz no puede ser afiliado a ningún partido, ya que esto afectaría su imparcialidad al momento de tomar determinaciones.

Sin embargo, los requisitos del puesto no se agotan allí, y en ese sentido Adriana Guitti explica: “Lo fundamental a la hora de desempeñarte como juez de paz es el hecho de tener una trayectoria dentro de la comunidad. Los requisitos pasan por las distintas actividades sociales en las que uno pueda haber participado, y van desde el desempeño en una parroquia, al trabajo en un centro vecinal, haciendo foco en la experiencia en cuanto a la resolución de conflictos. Es importante ser abogado, si bien no se trata de un requisito ‘sine qua non’, hoy en día, con las tareas que realizamos, resulta vital saber de derecho”. En ese sentido, Adriana Guitti combina su estatura profesional como abogada, con una amplia participación a nivel social, incluyendo sus experiencias en los centros vecinales y la iglesia.

Desde el año 2011 Adriana ocupa este cargo, siendo parte de la primera camada de Jueces de Paz de la región que llegan a su posición por concurso. “Anteriormente el juez de paz era una persona muy conocida en el pueblo, un vecino de referencia que podía llegar a resolver alguna problemática de los ciudadanos, mucho más tratándose de una ciudad chica”, explica Guitti.

En la actualidad, los tribunales mayores buscan descentralizar sus tareas ante la enorme demanda judicial. No obstante, ante la ausencia de jueces de primera instancia en localidades como Unquillo y Río Ceballos, la jueza de paz sostiene que actualmente se está analizando la posibilidad de instaurar una unidad judicial, que apunte fundamentalmente a los problemas vinculados a la violencia. Dentro de las distintas aristas de esta problemática, Guitti destaca la violencia familiar, la violencia de género, y los problemas de adicción a las drogas en adolescentes, como algunos de los ejes a tratar desde la justicia.


Marcando el código


“Lo fundamental a la hora de desempeñarte como juez de paz es el hecho de tener una trayectoria dentro de la comunidad”, destacó Guitti.

Otro de los puntos en los cuales se enmarca la labor de la jueza de paz, es el nuevo Código de Convivencia. En ese sentido, la abogada sostiene: “El nuevo código posee muchísimas figuras legales, y contempla desde la falta de papeles o casco en las motos, a las peleas callejeras, la ebriedad escandalosa en lugares públicos, o los menores en los boliches”.

Uno de los cambios que establece esta ley radica en el hecho de que si bien las infracciones son determinadas por las fuerzas policiales, quien resuelve sobre el infractor es el juez de paz. Siguiendo esa línea, Guitti agrega: “Nosotros realizamos el sumario y establecemos qué figura corresponde a la falta cometida según el código. Esto es distinto a lo que sucedía anteriormente con el Código de Faltas que suscitó diversas protestas, y dentro del cual la policía llevaba al infractor a la comisaría, y la misma autoridad policial a cargo establecía la sanción.”

Según remarca la funcionaria, el enfoque principal que se busca a través de este nuevo código legal tiene que ver con la corrección de conductas, y no con el castigo como objetivo. A propósito, señala: “No hay cárcel para las infracciones que establece el código de convivencia. A quienes violan el código los mandamos a hacer tareas comunitarias a la Municipalidad. Allí realizan distintos trabajos, siempre teniendo en cuenta que estas personas deben mantener su fuente laboral. Por lo tanto es más educativo el castigo”.

A su vez, aclara que existen medidas especiales en función de contemplar las diversas dificultades que afrontan los miembros de una comunidad. En relación a esto, afirma: “Hace poco trabajamos con un joven con grandes problemas desde el seno familiar. Él sólo pudo terminar el primario, y por ende lo enviamos a realizar un curso vinculado a su trabajo. La idea es corregir y encauzar mejor a las personas”.

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