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La fiesta del pueblo

El sábado pasado se festejó la 6º edición del Carnaval Villa Allende, con el acento puesto en la participación vecinal y la integración de los distintos barrios de la localidad. Más de 150 artistas, 10 instituciones intermedias y organizaciones sociales, 50 artesanos, 6 murgas barriales, 6 centros vecinales y 2 mil personas participaron de la celebración.

El sábado pasado se festejó la 6º edición del Carnaval Villa Allende, con el acento puesto en la participación vecinal y la integración de los distintos barrios de la localidad. Más de 150 artistas, 10 instituciones intermedias y organizaciones sociales, 50 artesanos, 6 murgas barriales, 6 centros vecinales y 2 mil personas participaron de la celebración.


Por Lucía Argüello

luciaarguello@elmilenio.infoDSC_0775

Aunque llegó con un poquito de retraso con respecto a los demás festejos de Sierras Chicas, el carnaval de Villa Allende brilló el pasado sábado 4 de marzo, haciendo gala del impresionante crecimiento que ha tenido en los últimos años y uniendo a toda la Villa en una celebración que ya es parte de su identidad.

«El objetivo que nosotros siempre buscamos es la participación popular. Nosotros queremos que todos los vecinos de Villa Allende sean partícipes activos y no meros espectadores del carnaval. Yo no soy murguera ni lejos, pero encontré en el carnaval una forma de militancia cultural, de trabajar por la gente, de integrar a los vecinos, que es única. Acá participan desde los niños que tocan y bailan hasta los padres que les cosen los trajes lentejuela por lentejuela, la vecina que ceba mate, el que ayuda a hacer una flor para la decoración, etc. El carnaval es todo ese proceso anual con talleres en los barrios, este es solo el cierre de todo el trabajo 2016-2017», comentó Soledad Ceballos, integrante del Consejo Municipal de Cultura y de la Comisión de Carnaval que organiza el evento.

Y lo cierto es que no faltó nada ni nadie. Desde temprano los niños corrían de acá para allá empapados de espuma loca en un juego alucinante que más de algún adulto miraba con nostalgia. Con la conducción de la Chichina y Celeste Agüero fueron desfilando artistas de todo tipo por arriba y abajo del escenario, desde músicos hasta bailarines, pasando por payasos, malabaristas y murgueros.

Las estrellas de la noche fueron las seis murgas barriales integradas por los niños de Villa Allende coordinados por sus talleristas, la mayoría integrantes de Cumbé de Mandinga, una de las murgas más representativas de la ciudad y promotora, desde sus orígenes, del regreso del carnaval a la Villa. Se trató de Los Trota Calles de barrio Español, Los Relámpagos de barrio Industrial y La Cruz, Murga Loca de Villa Brizuela, Los Cóndores de Cóndor Bajo, Los Insoportables de barrio Lomas y No tá loco de Polinesias.

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Los acompañaron a lo largo de la noche el grupo musical Las Ninfas, los exóticos Wongai (música, percusión y danza), Los Duendes del Parque, El Ceibo, la murga estilo uruguaya Contraflor al resto, el grupo de canciones infantiles Abriendo Rondas, la diablada boliviana Ecos del Socavón, la escuela de danzas Broers, Los Rompesiesta (murga de Apadro), Sueño de Locos, la citada Cumbé de Mandinga y la Escuela de Circo Sierras Chicas.

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Por supuesto, tampoco faltaron las ONG’s e instituciones sociales de la Villa, los artesanos y microemprendedores locales, así como los centros vecinales con sus delicias de locro, empanadas, panchos y hamburguesas.

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Crece desde el pie

En el año 2011, cuando se restaura el feriado de carnaval que había sido eliminado del calendario durante la última dictadura, algunos vecinos autoconvocados e integrantes de la murga Cumbé de Mandinga decidieron reunirse para festejarlo. Algunos días de taller y construcción de instrumentos en los barrios Villa Brizuela y Cóndor Bajo, más un cierre con guerra de bombuchas en el poli, fue la humilde semilla de lo que hoy es uno de los grandes eventos del verano en Villa Allende.

En el 2013 se institucionaliza la Comisión de Carnaval, dentro del Consejo Municipal de Cultura, integrada por vecinos y artistas voluntarios. Al año siguiente se implementa el Presupuesto Participativo, según el cual la Municipalidad pone a disposición de la Comisión de Carnaval y del Consejo de Cultura el dinero presupuestado para carnaval en dicho año, para que estos organismos lo gestionen en la organización del evento.

Para el Carnaval 2017 el presupuesto fue de 100 mil pesos, los cuales se invirtieron en trajes e instrumentos para las murgas barriales, escenario y sonido, grilla de artistas, catering para los artistas del escenario y los integrantes de las murgas barriales y, en menor medida, decoración (en este punto los gastos fueron mínimos ya que toda la ornamentación estuvo hecha con materiales reciclados).

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Un emotivo momento se vivió cuando Cumbé de Mandinga dedicó una matanza (ritmo típico de la murga estilo porteña) a Javier Romero, alias «Vientito», murguero querido de Unquillo que sufrió un accidente en San Francisco y actualmente se encuentra en coma.

«La idea de la Comisión es ir soltándole la mano a las murgas barriales para que cada vez sean más autogestivas. Barrio Español por ejemplo gestionó un subsidio de la Provincia y se compró sus instrumentos con eso.  El objetivo ahora es incorporar más barrios al carnaval, de la forma en que cada uno pueda, no tiene que ser necesariamente armando una murga. La idea es integrar a todos los barrios de Villa Allende y que cada uno aporte lo que quiera aportar. Porque más allá de la identidad y la defensa del barrio de cada uno, somos partes de una sola cosa que es Villa Allende, acá no hay competencia», explicó Ceballos.

«Estamos muy contentos con todo lo que se ha logrado. En el 2011 jamás hubiéramos imaginado encontrarnos con semejante fiesta hoy en día. Incluso este año se hizo un carnaval barrial en Lomas Sur, completamente autogestionado por el Centro Vecinal, con el apoyo de la Comisión. Creo que lo único que le hacía falta a Villa Allende era ese primer empujón para que los vecinos se re-apropiaran de este festejo. El carnaval es la fiesta popular por excelencia. La alegría que uno ve en los niños esta noche vale todo el estrés, el tiempo y el esfuerzo invertido en estos seis años», concluyó la joven.

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