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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

¡Vamos Argentina viejo nomas!

Excelente triunfo en el debut de la Copa América. Un 2 a 1 que vale más desde el funcionamiento que desde el resultado, pero siempre es importante comenzar ganando y ante un candidato como lo es Chile. Y con el valor agregado de que fue sin Messi, lo que le da un plus a este triunfo.

Argentina
Foto: A través de Marcos Rojo.

Federico Sánchez
Por Federico Sánchez (FCC. UNC.)

Columna Deportiva 

En el primer tiempo, Argentina mostró una producción que fue de mayor a menor. De manejar la pelota, los tiempos y ser vertical, a terminar jugando desordenado, lejos del arco rival y a lo que se podía.

Empezamos bien, con circulación y dinámica. Así vino la primera chance de gol, a los ‘2, tras un centro de Di María que Gaitán cabeceó al travesaño.

En el primer cuarto de hora, la presión era intensa y buena. La Selección obligó a cometer errores a la salida de Chile y Di María casi lo aprovechó: a los ‘7 remató ancho.

Pero, con el correr de los minutos, Argentina fue cometiendo errores no forzados en la salida y eso provocó que Chile empiece a hacer pie en el partido. El combinado de Pizzi, de a poco, manejó el partido y movía la pelota de un lado a otro para intentar lastimar con alguna diagonal.

El de Martino, por su parte, empezó a jugar el partido que más le convenía: el de salir de contra. Así contó con un taco de Higuaín, que sacó al córner Vidal. De ese tiro de esquina, Rojo cabeceó apenas desviado.

La selección trasandina tenía la pelota pero no hacía daño. Le costó generar alguna situación de gol por mérito propio, pero aún así contó con un par de ocasiones para abrir el marcador con Alexis Sánchez: un disparo que tapó Romero, post error de Funes Mori a la salida, y un tiro libre con destino a red que tapó Chiquito.

Los últimos minutos fueron dignos de un clásico 

Un juego embarrado, con mucha presión en la mitad de cancha y con un control a un toque por parte de ambas selecciones. En ese sentido fue intenso, porque ninguno dio una pelota por perdida, pero esto provocó un poco la desorganización y la falta de claridad.

La última de la primera etapa fue para Mercado, que capturó un rebote en la puerta del área pero remató alto.

Daba la sensación de que Argentina había sido un poquito más pero no tuvo peso ofensivo para desnivelar la balanza; Chile, por su parte, no aprovechó algunos regalitos y tampoco contó con situaciones de producción propia.

En el complemento las cosas empezaron al revés

Chile fue el que que comenzó mejor, continuando con su presión y llegando al arco defendido por Romero.

Fueron algunos minutos de zozobra y cuando parecía que Chile se nos venía, apareció el gol de Di María: recuperación de Banega en mitad de cancha, conducción y asistencia para el Fideo que remató al primer palo para abrir el marcador a los ‘5.

Chile no se recuperaba del primer gol cuando Argentina marcó el segundo. Hubo un cambio de roles, porque esta vez fue Di María quien condujo y tocó para Banega que, con ayuda de la marca, descolocó a Bravo y ponía el 2 a 0 a los ’13.

El conjunto de Martino golpeó en cada llegada al área rival y en los momentos justos. El de Pizzi, por su lado, perdió su rumbo y nunca pudo enderezar el resultado.

El partido fue llevando a la Selección a su campo para, así, explotar las bandas y salir de contra. O, en todo caso, esperar en mitad de cancha y presionar para agarrar mal parado a Chile. Así fue cuando a los ’21, Higuaín fabricó su espacio, remató cruzado y Bravo tapó con el pie.

Martino empezó a mover el banco y mandó a Agüero, para darle potencia en la ofensiva, en lugar del Pipa. Fue el Kun el que, minutos después, disparó apenas alto.

El Tata fue moviendo piezas y resguardando jugadores: Lamela y Kranevitter en lugar de Di María y Gaitán, para oxigenar el medio campo.

A todo esto, Chile lograba más aproximaciones que otra cosa. Estaba más cerca el tercero de Argentina, que pudo haber llegado con un cabezazo de Rojo, en posición de 9, y una doble chance de Lamela.

Parecía que el 2 a 0 era un resultado corto pero justo, pero sobre la hora apareció Fuenzalida para marcar el descuento de cabeza, luego de una mala salida de Romero.

No había tiempo para más. Ganó Argentina y se tomó revancha.

 

“Personalmente creo que se vieron dos equipos en la Selección marcado por el entre tiempo”.

 

En la primera etapa, tuvimos un arranque explosivo que se fue diluyendo de a poco. Inseguros en cada salida, le dimos opciones a Chile para marcar. Mientras que en ofensiva estuvimos cerca aunque con falta de claridad en la construcción del ataque.

En el complemento, sí bien arrancamos dormidos, nos acomodamos y empezamos a crecer en la mitad de cancha. Los volantes tuvieron marca y juego para crear ambos goles y crecer durante gran parte de la segunda etapa. Los asistidores, finos; los rematadores, precisos.

Nos replegamos un poco más de lo normal para presionar en una zona clave del campo y así ganar el partido.

Prácticamente borramos a Chile, que habrá ganado en posesión pero nunca estuvo cerca del gol, salvo al último que fue una jugada aislada.

Argentina no apabulló, no brilló, no lo pasó por encima a Chile. Pero entender los momentos del partido también es virtud y así lo hicieron los jugadores. Entendieron que era mejor aprovechar los espacios a espaldas de los volantes y hacer daño. Y así fue.

Ser protagonista y acumular gente arriba no es jugar bien. Jugar bien es acomodarse a los momentos y borrar de la cancha a las grandes figuras del actual campeón de América. Se puede decir que Argentina jugó bien.

“Mi uno por uno”

Romero: bien posicionado y seguro para atajar dos remates de Alexis. Flojo en la salida, tanto para salir jugando como en el último gol;

Mercado: se proyectó poco pero estuvo muy firme en la marca. Una fija.

Otamendi: peleó y ganó todas. Algo desordenado, pero impasable.

Funes Mori: bien de arriba, mal para salir jugando. Romero lo salvó en un par de oportunidades.

Rojo: de menor a mayor. Un PT inestable. Se proyectó más y mejor en el ST, en el que también mejoró en la marca;

Banega: pasó de ser un jugador desordenado a ser clave para crecer en ataque. En esa posición rinde y mucho.

Mascherano: una de las figuras. Siempre bien ubicado para quitar con simpleza. Tuvo una tarea casi sin grietas.

Augusto: una rueda de auxilio. Corrió y jugó, buen reemplazo de Biglia;

Gaitán: otra de las figuras. Un partido consagratorio y más por suplantar a Messi. Peligro constante en la defensa de Chile, trabó muchas veces, corrió toda la banda y, además, jugó. Nadie se acordó de Leo.

Higuaín: aunque tuvo una sola chance, pivoteó muy bien y arrastró marcas para generar espacios. El trabajo sucio es lo de él y le favorece a sus compañeros.

Di María: irresoluto en el primer tiempo, punzante en el segundo. Un jugador clave para imprimir velocidad en la banda.

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Los cambios de Martino ayudaron al equipo en el sentido de que la idea no se perdió y se siguió generando peligro: Agüero entró enchufado y contó con un remate alto, Lamela tuvo dos chances en pocos minutos y es una buena alternativa como extremo y Kranevitter entró para cerrar el partido.

En fin, se ganó en el debut y es lo importante porque da tranquilidad para lo que viene. Más aún, como dije, ante el rival que se ganó.

Hoy me gustó el equipo y espero que el Tata lo pula a partir de lo que se pudo ver esta noche. Creo que hubo varios puntos altos, fundamentalmente en el complemento, en donde el ritmo lo implementamos nosotros.

Ahora el panorama es mucho más claro para lo que se viene, y lo que viene es Panamá, el próximo viernes a las 22.30. No hay que confiarse, sino asentar la idea y seguir por este sendero.

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