29 julio, 2026

El Milenio

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«Tramitito»: facturación en ARCA a través de Whatsapp

Mia Benito Presas y Alma Antoun (IENM)


Es de común conocimiento que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) , antes conocida como AFIP, trabaja de una forma lenta y engorrosa para el uso cotidiano de la sociedad. Con el objetivo de modificar esta problemática, Nicolás Cabanillas, joven de Villa Allende y estudiante de ingeniería informática, creó “Tramitito”, una aplicación para facturar en ARCA desde WhatsApp. 

“En vez de entrar a la página de ARCA y pelearte con el sistema, le pedís la factura por chat: podés escribirla, mandar un audio o completar un formulario que se despliega ahí mismo. En unos 10 segundos te devuelve la factura con CAE y QR, lista para mandarle al cliente. Sirve para monotributistas, responsables inscriptos, contadores y para quienes venden por internet”, explicó Nicolás.

¿Cómo funciona?

Configuras una vez y facturas para siempre. El primer paso es vincular tu CUIT con ARCA, y ahí tenés dos opciones: manual, siguiendo una guía paso a paso para autorizarnos desde el Administrador de Relaciones de ARCA, en ese caso nunca vemos tu clave fiscal, o automática, donde la usás una única vez para autorizar la vinculación y no se guarda jamás, ni en la base de datos ni en los registros del sistema.

Después de eso, facturás como te resulte más cómodo: escribiendo, mandando un audio, o cargando los datos en un formulario que se abre en el mismo chat. Antes de emitir, te muestra todo para que confirmes: nada sale sin tu OK.

De fondo lleva la cuenta de cuánto facturaste, así te avisa antes de que te pases del tope de tu categoría. Y si ARCA está caído, guarda la factura y la emite sola cuando el sistema vuelve.

Si tenés una tienda online, la conectás y cada venta se factura sola, sin cargar nada a mano. Funciona con Tiendanube, Shopify, WooCommerce y Mercado Libre.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear esta aplicación?

La idea salió de ver el mismo problema una y otra vez: gente que trabaja por su cuenta y posterga facturar porque el sistema de ARCA es un laberinto, o que depende de un contador cada vez que necesita una factura. La mayoría de los monotributistas no quiere aprender a usar el sistema ni pagar por algo tan simple: quieren facturar y seguir trabajando.

¿Cuándo terminaste de crearla para poder utilizarla?

La primera versión funcionando fue en Junio del 2026, y desde entonces no paró de crecer: se sumó la facturación por audio, el panel web, la facturación masiva por Excel y hace poco la conexión con tiendas online, para que cada venta se facture sola. Ahora también se puede facturar directamente por WhatsApp.

¿Es gratuita o paga?

Tiene una versión gratuita y planes pagos. Podés probarla 14 días gratis, y el plan gratuito permite hasta 5 facturas por mes con CAE y QR. Los planes con facturas ilimitadas arrancan en $4.900 por mes para monotributistas. No hay permanencia: cancelas cuando quieras.

¿Qué diagnóstico hicieron sobre las principales barreras al momento de facturar?

Identificamos cuatro. La primera es la curva de aprendizaje: el sistema de ARCA no está pensado para alguien que factura tres veces por mes, sino para quien lo usa todos los días. La segunda es la dependencia: mucha gente termina pagándole a un contador por algo tan simple como emitir un comprobante. La tercera es el miedo a equivocarse — cuando el trámite es fiscal, el error se percibe como caro, y eso paraliza. Y la cuarta, menos visible pero muy concreta, es la disponibilidad: el sistema se cae, y siempre en el peor momento.

A eso se suma algo que aparece después: mucha gente no lleva registro de cuánto facturó y se entera de que se pasó de categoría cuando ya es tarde.

¿Qué criterios guiaron el desarrollo para reducir la complejidad de un procedimiento tributario?

El principal fue no pedirle al usuario que aprenda nada nuevo. Por eso el producto vive en WhatsApp, que es donde la gente ya está, en lugar de ser una plataforma más a la que hay que entrar. El segundo criterio fue que el usuario nunca pierda el control: siempre se le muestra la factura antes de emitirla y nada sale sin su confirmación. El tercero fue asumir que el sistema falla: si ARCA no responde, la factura se guarda y se emite sola cuando el servicio vuelve, en lugar de devolverle un error.

¿Cuál fue el principal obstáculo al transformar la idea en un producto escalable?

La confiabilidad. Una app de fotos puede fallar y no pasa nada; acá cada operación es un comprobante fiscal real, con consecuencias para el usuario. Eso obliga a construir todo pensando en qué pasa cuando algo sale mal — que en Argentina pasa seguido, porque los servicios de ARCA se caen.

El otro obstáculo fue la plataforma: habilitar WhatsApp como canal implica un proceso de verificación con Meta que es lento y poco transparente. Fue lo que más nos demoró, y no dependía de nosotros.

¿Cómo abordaron el equilibrio entre accesibilidad, seguridad y cumplimiento?

Esa tensión se resolvió con una decisión de arquitectura: trabajamos por delegación de web service. El usuario autoriza a Tramitito a facturar en su nombre desde el propio sistema de ARCA, igual que se hace con un contador, y puede revocar cuando quiera. Su clave fiscal no se guarda nunca — ni en la base de datos ni en los registros del sistema.

En cumplimiento no hay margen para simplificar: los comprobantes se emiten en ARCA, con CAE y QR reales, y cualquiera los puede verificar. Lo que simplificamos es la interfaz, no la norma. Esa distinción fue la que ordenó todo el desarrollo.

​¿Consideran que herramientas como esta representan únicamente una mejora operativa o también contribuyen a democratizar el acceso a procesos administrativos para pequeños contribuyentes?

Creemos que las dos cosas, pero la segunda es la que importa. Ahorrar diez minutos por factura es una mejora operativa. Que alguien pueda cumplir con sus obligaciones sin depender de un intermediario ni de saber usar un sistema complejo es otra cosa: es bajar la barrera de entrada a la formalidad.

Hay una parte de pequeños contribuyentes que factura menos de lo que debería, o más tarde de lo que debería, simplemente porque el trámite le resulta pesado. Cuando la fricción baja, este comportamiento cambia. No lo diríamos como un logro nuestro, somos una herramienta dentro de un problema grande, pero es la dirección en la que trabajamos.

¿Qué indicadores usan para evaluar el éxito?

Priorizamos la recurrencia por sobre el crecimiento. Que alguien se registre no nos dice nada; que vuelva a facturar la semana siguiente, sí. Es el indicador que mejor refleja si el producto realmente le resolvió algo.

Después miramos la tasa de emisiones exitosas —cuántas facturas salen sin fricción— y el tiempo desde que el usuario pide la factura hasta que la tiene. Y prestamos mucha atención a algo más cualitativo: qué nos escriben. 

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