2 abril, 2026

El Milenio

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El IPETyM 78 analizó sus residuos para mejorar la gestión ambiental

El IPETyM 78 de Unquillo realizó un estudio sobre la caracterización de residuos generados en la institución, buscando diseñar estrategias de separación y reciclaje. Los estudiantes midieron y clasificaron tipos de basura, promoviendo la conciencia ambiental y prácticas sostenibles. La iniciativa busca consolidar aprendizajes y replicar acciones en el futuro.

Por: Cruz Romero y Valentino Zuliani 4° IMVA. Emilio Citto y Uma Salto 4° IENM. 


Durante una semana completa,el IPETyM 78 de Unquillo llevó adelante un estudio de caracterización de los residuos producidos en la institución. La experiencia tuvo como objetivo conocer cuánta basura se genera, de dónde proviene y qué tipo de residuos se producen en el ámbito escolar, como punto de partida para diseñar estrategias concretas de separación, reducción y valorización.

El relevamiento incluyó la medición y clasificación de residuos generados en distintos espacios del colegio: aulas y pasillos, preceptorías, sala de profesores, oficinas administrativas, comedor y cocina del PAICOR, quiosco, talleres y baños. Una vez acopiados, los residuos fueron clasificados por los propios estudiantes en categorías que incluyeron envases plásticos, papel y cartón, metales, vidrio, residuos verdes, restos de comida compostables y no compostables, materiales coprocesables como film plástico y telgopor, residuos sanitarios, electrónicos y otros desechos.

Para realizar la tarea, los alumnos contaron con elementos de protección personal adecuados, como guantes, barbijos, anteojos de seguridad, delantales y ropa de trabajo, garantizando condiciones seguras durante todo el proceso. El trabajo no solo permitió obtener datos sobre la cantidad y el tipo de residuos generados, sino que funcionó como una instancia pedagógica clave para reflexionar sobre los hábitos cotidianos y el impacto ambiental de la vida escolar.

Desde la institución destacaron que conocer la composición de la basura es fundamental para cuestionar prácticas naturalizadas y planificar intervenciones a corto y mediano plazo, como la separación en origen y el aprovechamiento de residuos con potencial de reciclaje o compostaje. En ese sentido, el proyecto se plantea como una “bisagra” para repensar el uso de los espacios escolares y fortalecer una mirada colectiva sobre el cuidado ambiental, apoyada en la orientación en Ciencias Naturales del IPETyM 78 y en el compromiso de docentes, estudiantes, personal no docente y trabajadores del PAICOR y el quiosco.

La iniciativa se desarrolló además en articulación con la Dirección de Ambiente e Higiene de la Municipalidad de Unquillo, Valentín Blarduni, Director, Ana Ottonello, responsable de Educación Ambiental y Eugenio Pettigiani, especialista en residuos sólidos urbanos; que aportaron acompañamiento técnico.

Articulación, aprendizaje y proyección comunitaria

Desde el municipio de Unquillo explicaron que el proyecto surge de la necesidad de abordar la problemática de los residuos como una responsabilidad compartida, entendiendo su magnitud ambiental y social. En ese marco, la escuela fue elegida por su predisposición y por el interés explícito en visibilizar su orientación en Ciencias Naturales.

La profesora Natalia, docente de Formación para la Vida y el Trabajo, señaló que uno de los objetivos centrales fue identificar la cantidad y el tipo de residuos generados para facilitar el trabajo de recolección municipal, pero también promover prácticas como el reciclaje y el compostaje dentro de la comunidad educativa. Según explicó, el desafío no pasa solo por contar con infraestructura adecuada, sino por modificar conductas: “Muchas veces están los tachos y las condiciones, pero los comportamientos son mecánicos y se mezcla todo. Ahí es donde hay que trabajar la conciencia”, aclaró.

Desde la Municipalidad remarcaron que el proyecto tiene un doble objetivo: por un lado, fortalecer el proceso pedagógico interno de la escuela; por otro, formar promotores ambientales que puedan replicar el mensaje y garantizar la continuidad del trabajo en los próximos años. La idea es que los estudiantes de sexto año transmitan la experiencia a los cursos inferiores y que las acciones no se interrumpan con el recambio de cohortes.

En cuanto a los resultados, los estudiantes destacaron que uno de los datos más llamativos fue la cantidad de residuos alimentarios provenientes del PAICOR. Sin embargo, desde el equipo docente aclararon que ese dato debe tomarse con cautela, ya que la medición se realizó en un solo día y depende mucho del menú ofrecido. Por eso, señalaron la importancia de profundizar el análisis para entender mejor qué se desecha, qué se devuelve y qué puede evitarse.

A largo plazo, el proyecto apunta a consolidar la separación interna de residuos, ampliar las campañas de concientización hacia las familias y repetir el estudio en años posteriores para evaluar cambios reales. La expectativa es que, a partir de pequeñas acciones sostenidas en el tiempo, se construya una cultura ambiental más consciente, dentro y fuera de la escuela. 


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