CULTURA
Por: Nicole Sotelo y Sol Montanari 4º IMVA; Fátima Falco, Ada Wajner y Antonella Acosta 4° IENM.
Desde los patios del colegio, donde se destacaba por su entusiasmo en los actos escolares, hasta los escenarios de grandes festivales, Verónica Guzmán ha transitado un camino tan genuino como apasionado en la música.
Oriunda de Córdoba, vecina de Río Ceballos hace diez años y con una personalidad naturalmente expresiva, sus primeros pasos fueron entre familia y amigos. Sin embargo, la pasión por el canto la acompañó desde siempre, y con el tiempo encontró en el folklore su forma más auténtica de expresión.
Formada vocalmente por el reconocido profesor y productor Pablo Zarza, Verónica fue moldeando su estilo con influencias de artistas del género y la música latina. Compuso canciones y lanzó su primer disco, “Despegando”, una obra íntegramente acústica que marca un antes y un después en su carrera. En su recorrido por distintas provincias, el acompañamiento de numerosos colegas y tener un lugar propio donde cantar, la llevó, además a proponerse trascender las fronteras argentinas.

El Milenio: ¿Cómo fueron tus inicios y formación en la música? ¿Qué mentores marcaron tu desarrollo?
Verónica Guzmán: Mis inicios fueron un poco jugando entre mis amigas, en el colegio. Siempre fui muy extrovertida, me gustaba participar en actos, y creo que todo eso me fue soltando y preparando para lo que venía más adelante.
También me capacité en una academia de baile, entonces a veces teníamos presentaciones en teatros bailando. Pero la música siempre me gustó y desde chica me gustó cantar. De grande empecé a estudiar canto.
En cuanto a referentes musicales, siempre me incliné por artistas latinas como Shakira por sus composiciones y estilo. De Argentina, admiro a Soledad Pastorutti, a quien seguí en festivales, y especialmente a Mercedes Sosa, a quien considero una gran referente por su esencia en el folklore y su espíritu que impregna la música.
EM: ¿Cuáles han sido los hechos que más te marcaron?
VG: El hecho que más me marcó fue haber participado en el Festival del Agua en Villa del Rosario en febrero de este año, al que asistí acompañando a Germán Marco con mis canciones y colaboraciones a dúo. Hicimos la apertura y pensé que iba a ser algo tranquilo con poca gente, pero nos encontramos abriendo el escenario ante un estadio de cerca de 10.000 personas, con drones y cámaras de la TV Pública. Esta experiencia me obligó a sacar coraje y darle para adelante. También me hizo darme cuenta de que estaba preparada para escenarios grandes, superando mis propias expectativas. Este festival representó un antes y un después, lo que rompió el hielo y me impulsó a participar en otros. Tuvimos muchos en San Luis y estuvimos pisando escenarios grandes con otros artistas que de paso también voy conociendo.
EM: ¿Cómo fue la experiencia de grabar tu primer disco de folklore «Despegando» y qué significado tuvo para vos?
VG: Conocí a Ricardo Tapia, un productor de renombre que trabajó con artistas como Billy Gibbons y Pappo, a través de Germán Marco. Fue una casualidad y se ofreció a producir un disco. Al principio pensé que quedaría en la charla, pero se concretó. Para mí fue un montón que se haya ofrecido a darme una mano. Todo fue regalo de él, corrió por cuenta de él. Además, nosotros tenemos un espacio propio donde hacemos música en vivo con un pequeño escenario que lleva el nombre de él, así que yo siempre le digo que es mi padrino musical.
Cuando empiezo a recapitular todo lo que he estado viviendo es increíble, la grabación en Buenos Aires, los festivales, tener ahora nuestro propio lugar donde cantar y conocer a artistas, ya que estuvimos con Cuti y Roberto Carabajal, el duende Garnica, Carolina Centurión.Me doy cuenta que todo lo que está alrededor de este disco es todo de corazón.

EM: ¿Qué diferencias buscaste con este primer disco en comparación con tus trabajos anteriores?
VG: La principal diferencia del disco está en pasar de cantar con pistas a grabar con músicos en vivo, lo que me permitió mayor libertad y juego en la interpretación. El concepto central del disco es respetar la música, la raíz, buscar lo tradicional, porque el disco tiene bombo, guitarra y violín y mi voz. Así, criollo, no hay batería, no hay instrumentos eléctricos, totalmente acústico y la grabación incluso fue así. Buscamos volver un poco a ese estilo, con todos los músicos tocando simultáneamente, buscando capturar la espontaneidad y la esencia del momento, despegándonos del sonido electrónico y el autotune.
EM: ¿Cómo seleccionaste el repertorio para el disco y qué particularidades tiene?
VG: Usamos canciones del repertorio que ya vengo haciendo con Germán y sumamos algunas nuevas, algunas canciones que busqué y que no estuviesen grabadas por chicas, porque sobre todo el folklore está, en el 80%, grabado por varones. Entonces también busco esa veta de agarrar un clásico, que por ahí está tan arraigado a los varones, y darle el toque femenino.
Además, este disco marca mi debut como compositora, incluyo una zamba de mi autoría, lo que representa una nueva faceta en mi carrera. Creo que la música y la poesía se va contagiando de la gente que una tiene alrededor.

EM: ¿Qué buscas transmitir como artista a través de tu música?
VG: Principalmente, expresar lo que se lleva dentro. Uno como artista busca qué contar y mucho tiene que ver con el estado de ánimo, con cómo nos sentimos. En esta zamba que compuse, por ejemplo, habla de un amor un poco rebelde, un amor que es y no es, y no siempre una canción tiene que ser autobiográfica, sino que a veces es como una fábula o un cuento. También busco conectar con el público desde la emoción, y es lo que considero más auténtico de mi música.
EM: ¿Cómo ha sido la recepción del disco hasta ahora y cuáles son los planes a futuro?
VG: La recepción del disco y las presentaciones locales hasta ahora han sido muy positivas. Estoy trabajando en nuevos eventos y el próximo viernes 17 de octubre a las 21:30 horas, haré la presentación del disco junto a los músicos de German Marco. El evento será en el escenario de Santa Calma, situado en el Parque Sarmiento de Córdoba.
En cuanto a los proyectos a futuro, me gustaría continuar presentándome en festivales nacionales, aprovechando el disco y grabaciones en vivo como material de promoción. También sueño con llevar mi música fuera de Argentina, realizar una gira por España con la que siento una fuerte conexión. Y me parece un sueño que no es imposible, solo es cuestión de tiempo y organización. Además me gustaría continuar explorando fusiones musicales, como el blues criollo, y no encasillarme en un solo género para mantener la espontaneidad que me caracteriza.

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