Svetlana Skrzypek y Sofia Vieites (IMVA).
Gonzalo Campero Paz es un destacado vecino de Villa Allende y diplomático boliviano jubilado. Desde su juventud, en el siglo XX, su vida se entrelazó de manera inseparable con los momentos cruciales que definieron a Bolivia, Argentina y el mundo, desde un linaje familiar que financió la independencia sudamericana hasta una carrera diplomática que lo puso frente a frente con revolucionarios, presidentes y criminales de guerra. “Yo he sido embajador en Francia, en Portugal y en Túnez”, manifestó Gonzalo con total orgullo a El Milenio.
Según comentó el entrevistado, un buen punto de partida para conocer su historia sería durante sus años como estudiante en París, donde se sumó como voluntario a un grupo para realizar trabajos prácticos en el Sahara (Argelia, en ese momento provincia francesa).
Un viaje de por sí interesante, que se complicó cuando, en una emboscada por parte de guerrilleros angelinos, Gonzalo fue el único sobreviviente al ataque de unas granadas explosivas.
“Tengo aquí —en la nuca— la herida de la granada que nos tiraron, quedé como un muerto con la cabeza ensangrentada, por eso me salvé de morir”, aseguró el vecino de Villa Allende.
Formación en Europa: activismo estudiantil
Cuando estaba en Barcelona, a sus 16 años, estudiaba en un colegio de jesuitas y en ese momento organizó lo que él describe como “una de las primeras huelgas de España”. Este acto resultó en su detención, pero como era el hijo del cónsul no podían mantenerlo preso, lo que llevó a la exiliación forzada de Gonzalo. De esta manera, la llegada de Campero a París, donde permaneció por nueve años, fue resultado directo de su activismo juvenil.
Otro dato importante a tener en cuenta es que durante su estancia en París se identificó como “revolucionario” y “medio izquierdista”, participando activamente en los movimientos sociales europeos: “Lo que pasa es que cuando uno tiene 18 años, todos somos revolucionarios y medio izquierdistas, ¿no?”, aclara.
Esa experiencia le hizo darse cuenta de cómo la mayoría de las personas cambian sus ideales con el tiempo, contrastando su pasado radical con su presente.
En 1959 recibió, por parte del presidente francés Charles De Gaulle, un regalo —una cigarrera de plata con su firma— entregado tras el viaje por Sudamérica, el cual él ayudó a organizar y acompañó, desempeñándose como intérprete oficial con tan solo 19 años.
Gonzalo hoy en día
Todas estas experiencias le permitieron al vecino de Villa Allende relacionarse con varias personas importantes en la historia, como lo fueron el Che Guevara, líderes soviéticos, Francisco Franco, Kennedy, entre otros.
Actualmente está jubilado y reside en La Villa, junto a su familia, que ha donado colecciones que incluyen fósiles, cerámicas precolombinas y objetos de gran valor a museos en Tarija, Bolivia.
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