11 abril, 2026

El Milenio

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Viaje a Cataratas 2025: una experiencia que enriquece el alma 

Los estudiantes de cuarto año A y B del Instituto Milenio Villa Allende (IMVA) culminaron con éxito el viaje a Cataratas 2025. La iniciativa, que es el cierre de un proyecto pedagógico y solidario anual, les permitió visitar lugares icónicos de Misiones y, fundamentalmente, concretar donaciones y fondos destinados a la Escuela Intercultural Bilingüe 941 y al Hogar de Día Iguazú, en una experiencia que los enriquece y transforma.

Como ya es una hermosa tradición, el viaje a Cataratas que realizan los estudiantes de cuarto año A y B del Instituto Milenio Villa Allende concluyó lleno de recuerdos, experiencias y momentos solidarios inolvidables para todos sus participantes.

Lo que comienza como una aventura turística es, en realidad, la culminación de un proyecto pedagógico y solidario de gran envergadura que involucra a toda la comunidad educativa durante meses. “Esta iniciativa no solo busca mostrarles a los jóvenes una de las maravillas naturales del mundo, sino también confrontarlos con otras realidades, sembrando en ellos valores de compromiso, empatía y una profunda conciencia social que los transforma para siempre”, explicaron las autoridades del IMVA.

El viaje se realizó desde el 31 de agosto hasta el 5 de septiembre con un doble propósito: permitir a los estudiantes conocer lugares como el circuito productivo de la yerba mate y las ruinas de San Ignacio y, por otro lado, ayudar a la Escuela Intercultural Bilingüe 941 de la comunidad guaraní Yasy Porá.

Es decir que durante dicha visita, los estudiantes entregaron útiles escolares y alimentos, y colaboraron con un hogar de día que asiste a jóvenes víctimas de violencia o trata, ayudando específicamente a financiar la construcción de aulas.

“Los chicos vuelven con otra mentalidad, el viaje los cambia en muchos sentidos, les permite ver otra realidad que no es la que tenés todos los días en tu casa”, comentó el preceptor encargado del viaje, Luis Carrizo.

Agregó además que el contraste entre su vida cotidiana y lo que observan es profundo y movilizador. Aprenden a valorar lo que tienen al ver la alegría de niños que se divierten con una pelota nueva o con lapiceras de colores, o cuyo concepto de entretenimiento es tirarse desde lianas a un lago, un mundo ajeno a «la Play» o los celulares. “Presencian condiciones de vida que los llevan a reconsiderar sus propias quejas y necesidades”.

Para garantizar el éxito y la seguridad del viaje, un equipo de personal de la institución acompañó y guió a los estudiantes. Cabe destacar que la composición de este equipo varía cada año para permitir la participación de distintos miembros de la comunidad educativa.

En el viaje de este año, el equipo estuvo conformado, además de Carrizo, por la preceptora de quinto año Florencia Mangiante, el preceptor de cuarto año Maximiliano Vega, el recepcionista José Córdoba y la profesora de geografía Laura Fonsfrida, completando un grupo de seis adultos.

En cuanto a la preparación previa del viaje, durante todo el año los estudiantes se dedicaron a la recolección de fondos y donaciones que tenían que llevar durante el viaje, en un proyecto transversal que involucró activamente a toda la comunidad educativa, “desde el jardín de infantes hasta la secundaria”, siendo una campaña que se organiza de manera estratégica a lo largo del año. Según detallaron las autoridades de la institución, el proceso comienza en marzo con diversas iniciativas, desde bingos hasta rifas, logrando este año recaudar $1.850.000 destinados a la compra de chapas, madera y aislantes para el techo de las nuevas aulas del Hogar de Día Iguazú.

Por otro lado, para la recolección de alimentos, se aprovecharon eventos escolares como el «Día de la Familia», donde la «entrada» simbólica consistía en un alimento no perecedero. Además, se implementa un sistema de asignación por cursos, donde a cada grado se le encarga un producto específico; por ejemplo, mientras un curso se ocupa de recolectar fideos y harina, otro estuvo a cargo del azúcar o la leche en polvo.

Finalmente, se puede recordar que, al igual que el año pasado, la institución donó fondos para levantar las paredes de dos aulas nuevas. Mientras que este año, el esfuerzo se centró en completar la obra con el techo.

El compromiso fue tal que se coordinó la llegada de los camiones con los materiales de construcción para que coincidiera con la visita de los estudiantes, quienes participaron simbólicamente en la entrega. Estas aulas no son solo un espacio físico; están destinadas a albergar talleres de oficio (como peluquería, carpintería y herrería) que brindarán a los jóvenes herramientas para una futura salida laboral.


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