8 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Los Mallo, hermanos de sangre y de pista

De los planos al volante, el cordobés Santiago Mallo combina su carrera como arquitecto con la adrenalina del Turismo Nacional. Heredó la pasión por los fierros de su padre, al igual que su hermano Manuel. Juntos compiten en la misma categoría, con un equipo propio, y sueñan con llevar su apellido al podio del automovilismo argentino.

DEPORTES

  • Por: Salvador Nazar y Gustavo Ferroni 5° IMVA – Genaro Rolfo y Morena Quiñonez 5° IENM

Para Santiago Mallo, arquitecto de profesión y piloto de Turismo Nacional por vocación, la pasión por el automovilismo no es un capricho reciente, sino una herencia familiar. “A mí papá siempre le gustó el tema, yo tenía 15 años cuando lo empecé a acompañar, pero nunca tuve el interés. Nos hicimos amigos de mucha gente que conformaba un equipo y recién ahí empezamos a incursionar en lo que era el karting”, recordó Mallo. 

Este primer contacto, allá por 2011, marcó el inicio de un camino que lo llevaría a competir a nivel provincial y nacional, consolidando una afición que se convertiría en una parte fundamental de su identidad y la cual comparte con su hermano. Al respecto, reflexionó: “Creo que lo que nos llevó a incursionar fue ese gusto transmitido por nuestro padre y cuando tuvimos la oportunidad la aprovechamos y acá seguimos todavía”.

A su vez, entre los tres crearon un equipo propio, denominado M3. Así, pasaron de alquilar servicios a gestionar su propia estructura, asumiendo nuevas responsabilidades y desafíos. “No hacemos más de una categoría, estamos dedicados a la que nos gusta, contentos y entendemos que, a nivel rendimiento, cuanto más reducido mejor”, sostuvo el piloto.

En la misma dirección


La particularidad de compartir el deporte con su hermano Manuel marcó profundamente la trayectoria de Santiago. Así, ambos corren y disputan con modelos similares, lo cual podría suponer una rivalidad pero, para ellos se traduce en una relación de apoyo mutuo y competencia sana. 

Mallo valoró: “Obviamente nos gusta competir, nos gusta ganar y los dos corremos para eso, pero siempre que podemos nos ayudamos y nos tratamos de acompañar”. Esta colaboración se evidencia en la preparación de las carreras, donde el intercambio de información y la ayuda técnica son moneda corriente. Incluso en pista, la prioridad suele ser el beneficio del equipo, aunque la ambición por la victoria individual siempre esté presente. “Y muchas veces lo ayudo y termina siendo mejor él que yo o al revés”, confesó Santiago. 

Esta dinámica fraternal es percibida incluso por el ambiente del automovilismo y el periodismo, quienes aprendieron a reconocer la solidez de su vínculo. En esta línea, el piloto señaló que “saben que no existe una enemistad, ni que tenemos una chispa entre nosotros, entonces es un poco relajado de ese lado, más tranquilo”.

Igualmente, el joven admitió las diferencias de temperamento entre los dos. Según explicó, son como el agua y el aceite, y esa disparidad resulta determinante en un deporte donde mantener la calma o dejarse llevar por la emoción puede definir el resultado. 

Así, destacó que Manuel es mucho más sereno y que las situaciones dentro de la pista lo afectan en menor medida, algo que se refleja, sobre todo, a la hora de pelear por una posición o defenderla.

Esa capacidad de mantener la cabeza fría es una cualidad que Santiago no solo reconoce en su hermano, sino que también busca imitar. Asimismo, comentó: Mi historial es mucho más de choque que el de mi hermano”.

En tanto, reconoció que en ocasiones es necesario ceder y priorizar la estrategia antes que el orgullo”. “Si ves que otro viene más rápido, es mejor dejarlo pasar antes que arriesgarse a impactar y perder más que una posición”, profundizó.

Hobby y estilo de vida


Para Mallo, el automovilismo es mucho más que una competencia, es un equilibrio entre disfrute y compromiso. “Lo tomo como hobby con el profesionalismo que se merece, pero no deja de ser un hobby”, resumió, dejando en claro que, aunque no vive exclusivamente de las carreras, la dedicación que le exige es absoluta.

Compitiendo en categorías como el Turismo Nacional, Santiago debe enfrentar una rutina que va mucho más allá del simple entretenimiento, como viajes constantes, entrenamiento físico y mental, y una importante inversión económica. Sin embargo, aseguró que la pasión es el motor principal que lo mantiene firme en este mundo: “uno quiere ganar y se prepara para eso”.

Dentro de ese recorrido, las victorias tienen un sabor especial. Santiago recuerda con orgullo su triunfo junto a su hermano en el TC 2000 en Córdoba, así como una carrera bajo la lluvia en Misiones, donde se dificultó el circuito por las condiciones. Se trata de momentos que quedaron grabados en su memoria y alimentan su entusiasmo por continuar. De esta manera, más allá de los títulos, para él el verdadero valor está en el camino recorrido. 


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo