30 enero, 2026

El Milenio

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S.O.S. Ordenadoras Seriales: Transformando espacios y vidas

S.O.S Ordenadoras Seriales es un servicio dedicado a reorganizar y revalorizar los espacios y objetos del hogar. María Victoria Arener y Sol Alcaide, las manos detrás de este proyecto, buscan que, a través del orden físico, las personas se sientan más cómodas y felices en sus entornos.

EMPRENDEDORES

  • Por: Alfonsina Gatti y Alonso Audisio 4° IENM – Cristóbal Barraco y Joaquín Rodríguez 4° IMVA.

Hace unos años, la japonesa Marie Kondo popularizó su método KonMari, que propone organizar el hogar por categorías y deshacerse de los objetos que no inspiran alegría. Así, muchas personas se volcaron a poner orden en sus casas y, en consecuencia, en sus vidas, ya que, según esta gurú, al limpiar el hogar se purifica el alma.

Por su parte, en Sierras Chicas, nació hace 5 años S.O.S Ordenadoras Seriales, un servicio bajo los mismos lineamientos, dedicado a optimizar los espacios en las viviendas. A la cabeza del proyecto están Sol Alcaide y María Victoria Arener, quienes ya tenían experiencia previa en esta tarea, ayudando a sus amigas.

«Siempre desde chica me gustó ordenar y decorar», comentó Arener. La dupla se formó cuando ella conoció a Alcaide y notó que cada vez que visitaba su casa, los muebles estaban en diferentes lugares. 

La Asociación Red Organizadores Profesionales Argentina (AROPA) reúne a las ordenadoras de todo el país, brindando talleres y cursos, además de una base de datos de quienes forman parte y honorarios.

Al respecto, relató: “Justo me salió un trabajo para decorar una casa y la invité a Sol; el estreno de la iniciativa fue con esa primera clienta, que solo buscaba decoración y colgar estanterías”. Así, el servicio fue tomando forma hasta convertirse en lo que es hoy. 

Arener explicó que “el objetivo principal es contribuir con los clientes en algo que no pueden enfrentar solos o arrancar”. En tanto, como cada sitio es único, la oferta se adapta a las necesidades de cada persona, desde la labor en domicilios particulares y talleres hasta gestionar mudanzas y clasificar pertenencias tras el fallecimiento de un ser querido.

También, la entrevistada aclaró un aspecto importante: ellas no realizan aseos profundos. «Barremos atrás de muebles, pero no vamos a limpiar el baño o dejar la cocina impecable; nuestra tarea es más orden y decoración», subrayó. Por ejemplo, en una de sus intervenciones les tocó organizar una habitación infantil. 

«Sacamos todo del ropero y revisamos prenda por prenda con el cliente presente, porque nosotras no podemos decidir qué hacer», explicó. Este proceso permite que sea quien las contrate quien determine con qué quedarse y qué descartar.

El impacto emocional 



Durante la ‘ordenación’ (como lo llaman Arener y Alcaide), priman las conversaciones entre las partes para evaluar cada objeto según su uso y valor, entendiendo que este proceso puede ser “muy movilizante” -en sus palabras-. 

“Se les invita a tomar decisiones que muchas veces tocan temas emocionales”, reflexionó. De esta manera, con el tiempo, ambas se dieron cuenta de que su trabajo tenía un efecto casi terapéutico en sus clientes, quienes encuentran en la organización un medio para sistematizar, a su vez, emociones y recuerdos.

Igualmente, Alcaide reconoció que hay un momento crítico en el proceso en el que parece imposible avanzar, confesando: «Llega un punto en el que ya no se puede caminar por la cantidad de cosas que hay». Sin embargo, pese a la aparente complejidad, las ordenadoras tienen un método y un ritmo calculados. 

Sobre esto, admitió: «Somos muy rápidas; siempre pensamos que no nos va a alcanzar el tiempo, pero logramos resolver espacios en un día que normalmente llevarían una semana». Otro aspecto esencial de su rol es dar una segunda oportunidad a los elementos que, a simple vista, se quieren descartar. 

Los papeles y cartones, por ejemplo, se los entregan a una amiga que tiene un horno, mientras que las telas son donadas a personas que cosen o reciclan ropa. En esta línea, Alcaide añadió: “Somos muy obsesivas de la selección y de reciclar, de tirar lo menos posible”.

Cada cosa en su lugar



Alcaide y Arener ofrecen dos tipos de presupuestos y cobran por hora, adaptándose a las características de cada intervención. En este marco, desarrollaron: “Tuvimos que estandarizar de alguna manera, porque cada caso es tan particular que no es lo mismo un depósito donde no se ve el piso de la cantidad de bolsas que el de alguien que solamente tiene desordenado un lugar”. Por ello, manejan un valor para exteriores, garajes y acopios, y otro para habitaciones, cocinas o lugares comunes de un inmueble. 


Asimismo, valoraron de su trabajo: «No es un gasto sino una inversión. La mayoría de las personas que nos llaman son de clase media y, aunque les cueste ver el costo inicial, luego entienden que la inversión les trae felicidad a largo plazo”. 

La dupla enfatizó en que el propósito es que el cambio sea duradero, manteniéndose en el tiempo, aunque la mayoría las solicitan periódicamente. “Nuestra tarea no es para ir una vez por mes -remarcaron-, sino que tiene que durar para siempre”. Arener agregó que la organización debería realizarse, idealmente, una vez al año. «Habría que hacer una limpieza de lo que no está en uso y dejar de acopiar por acumular», sostuvo. 


Ambas aspiran a expandir el equipo y hacer crecer su presencia en redes sociales para trabajar más días de la semana en la propuesta. Aunque, comentaron: «Lograr que se animen es difícil, porque se abre la puerta a una extraña para mostrar cosas personales”.

Además, muchos prefieren que no se publiquen fotos de los resultados, pues guardan cierta vergüenza al compartir el estado de sus ambientes. “Mucha gente nos pide que no pongamos el nombre o que no se note que son ellos”, revelaron las ordenadoras.


También, el dúo remarcó que se enfoca en generar confianza en el vínculo, explicando en detalle que todo es al ritmo del usuario y que no se les va a tirar nada que no quieran ni tampoco se va a juzgar. 

Por otra parte, en ocasiones, la percepción de que el servicio es costoso o inaccesible también actúa como una barrera; pero Alcaide afirmó que realizan intercambios cuando es necesario. “Cuando hay que ayudar, buscamos la manera”, concluyó.


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