4 septiembre, 2026

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Franco Aufiero: Una familia unida por el ping pong

Con apenas 15 años, Franco Aufiero ya demuestra que tiene lo necesario para destacarse no sólo a nivel nacional, sino también internacionalmente. Actualmente, se mudó a Madrid con el fin de consolidar su carrera, de la mano de su padre y entrenador, como también de su hermana. Asimismo, su mayor meta es desembarcar en los World Table Tennis Contender (WTT).

DEPORTES

  • Por: Anna Meinero y Ulises Hunziker 4° IENM – Felipe Trobiani y Tomás Truccone  4° IMVA.

El tenis de mesa es un deporte de raqueta que se disputa entre dos jugadores o dos parejas (dobles). Se trata de una disciplina olímpica desde los Juegos de Seúl de 1988 y, según un estudio realizado por la NASA, es la más complicada para practicar, pues conjuga la preparación física con la inteligencia. De esta manera, utiliza la capacidad y el tiempo de reacción, la coordinación ojo-mano, la concentración y la memoria.

Franco Aufiero, exvecino de Villa Allende, ya está haciendo su camino en el también llamado popularmente ping-pong. Así, este adolescente que comenzó a jugar por “accidente”, ahora se trasladó a Madrid con su familia para seguir su carrera deportiva. 

Su historia no es la típica de un niño que desde pequeño soñaba con una raqueta. Todo inició de manera inesperada, cuando su papá, tras una lesión en la espalda, tuvo que dejar de lado deportes más exigentes. “Tuvo una hernia de disco y después de la operación, buscábamos algo que no le exigiera tanto al cuerpo. Así descubrimos el tenis de mesa”, explicó. 

Y lo que empezó como una opción más tranquila, terminó siendo la pasión de toda la familia, ya que actualmente todos los Aufiero juegan. «Antes cada uno hacía lo suyo, mi hermana menor jugaba al básquet y yo al fútbol, entonces era un lío porque teníamos que ir a mil lugares diferentes. Ahora todos jugamos a lo mismo, aunque en distintos horarios», contó Franco, quien destacó, a su vez, lo positivo de esta experiencia.

Igualmente, si bien prima la paz en la convivencia, a la hora de un partido, todos quieren lo propio. Al respecto, con sonrisa mediante, Franco comentó: «Con mi hermana, Flor, hay competencia, más que nada en los entrenamientos, donde ninguno de los dos quiere perder. Ella es muy buena, pero en las categorías femeninas hay menos chicas, entonces es más fácil llevarse un trofeo. Yo tengo que pelearla más con los chicos».

De Córdoba a los torneos internacionales



Franco entrena casi a diario. En su Argentina natal, lo hacía en un club ubicado en Córdoba, donde su papá también daba clases, o en el quincho de su casa, que adaptaron con una mesa. Su rutina, desde que se sumergió en esta disciplina, es intensa y además del entrenamiento técnico, también hace ejercicios físicos para mejorar su rendimiento. “Entreno con mi hermana y otros compañeros del club -contó-. Es mucho sacrificio, pero me gusta”.

Su esfuerzo ya dio frutos, porque logró destacarse en varios torneos nacionales, donde actualmente está entre los mejores ocho de su categoría. No obstante, su experiencia más significativa fue un torneo internacional en Rosario. De este, repasó: “Fue el que más me marcó. No conocía el nivel de afuera hasta que jugué ahí, y me tocó contra un par de brasileños que me ganaron muy bien. Ahí entendí que tenía que ponerme las pilas si quería llegar más alto».

En este marco, recientemente, empezó a trabajar con una psicóloga deportiva para fortalecer su mentalidad en los partidos. Y reflexionó: «Tengo que aprender a controlar los nervios y el enojo, sobre todo cuando voy perdiendo o las cosas no salen como espero. Es parte de seguir mejorando».

En tanto, además de su dedicación a la actividad física, el joven no descuidó la parte académica. Aunque el entrenamiento y las competencias ocuparon gran parte de su tiempo, continuó cursando el colegio y destacó que se mantuvo al día con las clases aunque esté de viaje, ya que “la familia inculcó siempre la importancia de estudiar”.

El desafío de crecer en España



Ahora, la familia Aufiero se enfrenta a un nuevo desafío: la llegada a Madrid. Para Franco, esto significa no solamente adaptarse a un nuevo país, sino también a un nivel de competencia mucho más alto. 

Su objetivo es claro, crecer para estar al nivel de los mejores. Asimismo, ya tienen un espacio donde entrenar, y cuentan con algunos beneficios que en Argentina son difíciles de conseguir, como apoyo en materiales y gastos para competir.

Explicó que su padre seguirá siendo su entrenador y que también va a jugar como profesional en España. También afirmó que la idea de enfrentar nuevos rivales, con otra formación lo motiva.

«Me gustan los desafíos. Si ganás siempre, en algún momento te aburrís. En Europa voy a tener que empezar de cero y escalar, pero eso es lo que más me entusiasma», afirmó. Y remarcó que el ambiente europeo posibilita toparse con jugadores más talentosos y con más recursos.

Por lo tanto, en un país donde el tenis de mesa goza de mayor popularidad, espera tanto mejorar su táctica y sumar aprendizajes, como también inspirar a otros jóvenes a seguir sus pasos. “El crecimiento personal y deportivo va de la mano”, afirmó.

Sueños pendientes



Este nuevo capítulo en su vida demuestra la madurez que el joven Aufiero tiene para superarse día a día. Con la mira puesta en el futuro, Franco sueña en grande, pero siempre con los pies en la tierra. 

Si bien los Juegos Olímpicos suenan tentadores, su meta más cercana es entrar en los torneos World Table Tennis Contender (WTT). En estos eventos se combinan deporte y entretenimiento, ofreciendo un calendario global con los mejores jugadores del mundo y brindando a los fanáticos una experiencia 360 innovadora y atractiva.

“Para competir en un WTT tenés que estar entre los mejores cuatro de tu país, y ese es uno de mis objetivos”, reveló Aufiero y reconoció que el camino no es sencillo. Sin embargo, aseguró que está dispuesto a hacer los sacrificios necesarios, como el que implica dejar a sus amigos y entorno en Argentina.

En torno a esto, afirmó: “Lo hacemos para mejorar en el deporte y tener una mejor calidad de vida». Y mientras se prepara para el próximo gran paso en su vida, Franco sigue entrenando con la misma pasión que lo llevó hasta donde está hoy.

Al final, su mentalidad es clara: «Los resultados los va a dar el entrenamiento y la disciplina”. Finalmente, concluyó: “Si no entrenás, no ganás», con la certeza de alguien que sabe que el éxito no viene de la noche a la mañana, sino de la labor cotidiana.


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