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Falleció el artista cordobés Manuel Solis

Hoy, 4 de noviembre, el gran escultor falleció a sus 86 años, dejando en su legado una vasta trayectoría de innumerables obras. Desde las 13 hasta las 22 horas de este viernes, sus restos serán velados en la sala 1 de la Cochería San José (Maipú 70, Villa Allende). Luego, la inhumación será en el Crematorio Catedral (Camino pajas blancas, km 18, Unquillo) mañana 5 de noviembre a las 10 horas.

Manuel Solis, fue un artista de reconocida trayectoria nacional e internacional, quien residió en la ciudad de Villa Allende. Quien fue presidente y Socio Honorario de “Artistas Plásticos Asociados de Córdoba”, director de Cultura de la Ciudad de Córdoba, integrante del Comité Organizador de los Encuentros Nacionales de Escultura realizados en nuestra Ciudad.

Hoy, 4 de noviembre, el gran escultor falleció a sus 86 años, dejando en su legado una vasta trayectoría de innumerables obras.

Desde las 13 hasta las 22 horas de este viernes 4 de noviembre, sus restos serán velados en la sala 1 de la Cochería San José (Maipú 70, Villa Allende).

Luego, la inhumación será en el Crematorio Catedral (Camino pajas blancas, km 18, Unquillo) mañana 5 de noviembre a las 10 horas.


La vida de Solís no siempre estuvo ligada al arte. O en realidad sí, pero no de la forma más convencional. Nació en Alta Córdoba en 1936 y fue criado en el barrio General Paz de la capital cordobesa. El escultor atravesó diferentes etapas antes de consolidarse definitivamente como artista.

Su abuelo nació en Florencia, meca absoluta del renacimiento italiano y cuna del extraordinario Miguel Ángel Buonarotti, pero arribó a Argentina con la esperanza de conseguir un trabajo en la industria. En cambio, terminó convirtiéndose en artesano y le transmitió su oficio a Manuel, que lo tomó como algo propio.

Así nació lo que, a la larga, sería su primera conexión con el arte. Su experiencia en la soldadura lo llevó a investigar y profundizar sobre aquellas técnicas y creaciones que emanaban el taller de su abuelo con total naturalidad. El oficio ya era suyo, pero de algún modo, la curiosidad le abrió paso a lo desconocido. 

Con el correr de los años, Solís se convertiría en uno de los embajadores culturales más importantes de la provincia de la mano de diferentes esculturas, aunque con un claro leitmotiv que las atravesaba: los toros. Se especializó en darle a las poderosas figuras y su marca registrada atrajo la mirada del público en distintos lugares del globo. 

En una de las últimas entrevistas de Manuel a El Milenio expresó, “yo me crié en barrio General Paz, pero Villa Allende es mi pueblo, es el lugar que elegí para ser artista. Quiero que mis cenizas las arrojen en el arroyito Saldán, al fondo de mi taller. Este es mi lugar en el mundo”.