26 junio, 2022

El Milenio

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La pluma de lo cotidiano

Mientras define los últimos detalles de su nueva historia, la docente y escritora Cintia Lecler reflexiona sobre su llegada a la literatura y su afinidad por hablar de aquellos tópicos que afectan a la sociedad contemporánea. Además, repasa la experiencia de su novela “Lo que mis ojos no ven”, con la cual debutó en el mercado literario.
  • Colaboración: Lautaro Páez, Carolina Etchemendy, Lautaro Gómez y Sofía Calcagno (4to IENM). Felipe Sevilla y Brisa Sartor (4to IMVA).

De plasmar en un diario íntimo las peripecias de la infancia, Cintia Lecler conservó el gusto por inmortalizar lo cotidiano. A través de la escritura, la vecina de Villa Allende busca indagar y reflexionar en torno a problemáticas contemporáneas, tomando para ello elementos de su entorno.

“Empecé escribiendo ideas sueltas que se me venían a la cabeza y ya en el colegio nos hacían redactar de todo”, rememoró sobre sus comienzos en el arte de la palabra. A pesar de esos tempranos inicios, durante mucho tiempo, Lecler sólo siguió vinculada a la literatura a través de la lectura. “Volví a retomar el interés por la narración cuando estudié para ser docente”, confesó.

Gracias a referentes cordobesas que le presentaron en clase, Lecler volvió a conectar con aquel gusto relegado por la escritura. Cristina Bajo, Florencia Bonelli y Fernanda Pérez fueron las consagradas autoras que despertaron nuevamente la pasión de Cintia, al punto que se planteó el sueño de “ser como ellas”.

“Las empecé a seguir, con su perfil histórico, y decidí animarme, sabiendo también que me tenía que preparar para escribir un libro, porque no es algo fácil. Entonces empecé a hacer talleres”, explicó la docente de 40 años.


A raíz de este impulso, en 2014 nació “Lo que mis ojos no ven”, la primera obra lanzada al mercado de la incipiente escritora, que sin embargo no vio la luz hasta 2018, de la mano de la editorial Tinta Libre. “Es mi tercer libro escrito, pero el primero en ser publicado bajo un sello”, aclaró Cintia.

En 2019, su novela llegó a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, una de las más importantes a nivel mundial. Acerca de la experiencia, Lecler señaló: “Fue muy movilizador estar ahí, cara a cara con los lectores, hablar de los personajes, los escenarios y demás”.

Sin spoilear, el libro cuenta la historia de Rafael y Martina, quienes están insertos en una trama teñida por la violencia de género y el malestar por una ceguera temporal que atraviesa el protagonista.

“Me gusta tratar temas modernos y que no se sepa fácilmente por dónde va a ir lo que cuento”, explicó la autora, que actualmente se encuentra concluyendo un nuevo relato, cuyos detalles ha decidido preservar en el misterio.


El Milenio: ¿De dónde vino tu inspiración para “Lo que mis ojos no ven”?

Cintia Lecler: En ese momento no se hablaba mucho de violencia de género y yo caí en ese tema sin saber bien dónde me estaba metiendo. Me había tocado mucho el caso de la mujer asesinada y arrojada en una alcantarilla junto a su hija de tres años. Además, estaba dando vueltas el crimen de Ángeles Rawson, que había sido asesinada por el portero de su edificio. 

Pensé que eso debía pasarle a mi protagonista y en el proceso de investigación, di con dos chicas de Buenos Aires que me contaron cosas muy fuertes que habían sufrido. Por lo tanto, lo que cuento es verídico y agradecí a la editorial que me permitieran poner todo con lujo de detalle, porque si no perdía credibilidad.

En cuanto a Rafael, de él ya venía escribiendo y me interesaba la enfermedad que le adjudiqué. Leo mucho y a veces encuentro tanto cliché y cosas fantásticas, que quería hablar de algo actual y de lo que no se supiera tanto. Me gusta escribir sobre algo cotidiano o cercano para la gente y meterme de lleno en ese tópico.

EM: ¿Qué es lo más complejo al momento de hacer una novela?

CL: Creo que la investigación. Particularmente no me siento preparada sin esa etapa, entonces investigo a fondo antes de empezar. En ese camino agoto las ideas. Por ejemplo, para hablar de Rafael saqué consultas con muchos médicos, leí un montón en internet, compré libros e incluso anduve por mi casa con los ojos tapados a ver cómo se sentía eso.

Además, si hablás de cuestiones de época, tenés que estar informado. Los lectores se acercan y te lo dicen en la cara si te equivocaste, por lo tanto, es fundamental investigar mucho. 

También es difícil armar los personajes porque se abren muchas ventanas y luego hay que ir cerrándolas. Es un proceso de pulido tremendo, de corregir, borrar, escribir de nuevo y editar bastante fino. Soy muy detallista y demoro mucho en eso, tratando de que quede prolijo.


EM: ¿Qué considerás fundamental para escribir propiciamente?

CL: Tener claro el objetivo de aquello que querés contar. Desde ahí, se pueden tomar muchos caminos, porque a medida que avanzás se desarrolla sola la idea. Para que sea una novela debe superar las 150 páginas, entonces hay que ser sumamente descriptivo, tener bien formados los personajes y no caer en redundancias.

Para tener las ideas claras, conviene ir anotando y tener borradores por todos lados, para que, cuando se te ocurra una idea la puedas asentar donde sea que estés. Se trata de tener un orden dentro de tu caos y así el libro sale. Es una linda montaña rusa, sentarse a hacerlo y que fluya.

Y en cuanto a publicar, prefiero tener el material listo y luego buscar editorial, porque a veces aspectos como las limitaciones con los tiempos pueden complicar el proceso. No es fácil, es algo lento y requiere de mucha paciencia, pero aprendés todo el tiempo, lo que es positivo. 

EM: ¿Tenés algún género o temática favorita? 

CL: Me gusta mucho escribir sobre temas contemporáneos, cosas actuales, y que el lector no se espere. Yo leo mucho y cuando te esperás algo de un autor, no me gusta. Entonces evito estructurarme y meterme en una sola cosa. Lo único que tengo claro es que amo el romance y siempre voy a incluir una historia de amor.

Por otro lado, he participado en concursos de cuentos para niños y me apasiona darles vida a los animales, hadas y duendes. Tengo pendiente hacer algo para las infancias y seguramente será el próximo proyecto, luego de lanzar mi nueva novela.