Impulso colectivo

Impulso colectivo

Colaboración: Macarena Córdova y Paloma Pen (4to IENM). Santiago Ferrero y Thiago Gatti (4to IMVA).


La natación convencional para aficionados suele ser dinámica, pero los equipos de natación lo son mucho más. Aunque a algunas personas pueda resultarles incómodo ese ambiente cargado de calor, humedad y el inconfundible olor a cloro, para los nadadores no hay terreno estático a la hora de entrenar y el agua es libertad en estado puro. 

En las prácticas casi nadie se detiene en medio de un andarivel. La brazada es constante, a veces más rápida, otras más lenta; a veces requiere la gran velocidad del crol y otras la coordinación fina de pecho. Manoplas y patas de rana complementan un trabajo pulido, en el que un mínimo error en el movimiento puede marcar la diferencia en la competencia que está por venir.

Se trata de una disciplina que tiene sus sacrificios, cuyos deportistas acostumbran levantarse a las 4 o 5 de la mañana desde muy pequeños, para así realizar el primer turno de entrenamiento antes de ir a la escuela, a la facultad o al trabajo.

Mauro Aguirre se dedica a nuclear los esfuerzos de nadadores de diferentes edades y complementarlos en equipo. De eso se trata su labor en Barranquitas, pileta climatizada de Villa Allende. El profesor de Educación Física es una de las eminencias de la natación cordobesa y además está a cargo de la coordinación de los dos natatorios del estadio Mario Alberto Kempes, bajo la órbita de la Agencia Córdoba Deportes.

Si bien su iniciativa es una de las características que lo destacan, reconoce que la idea de formar un equipo con nadadores de una pequeña pileta de Sierras Chicas surgió a raíz de la perseverancia de uno de sus alumnos. “Yo formé parte de un programa liderado por Georgina Bardach y Horacio Garimaldi en búsqueda de equipos de competencia en la provincia. En ese proyecto me tocaba hacer el trabajo de scouting, organización y distribución de los equipos por edades y niveles”, anticipa el profesor.

“Al concluir el proyecto, me dediqué a dar clases convencionales de natación para adultos, hasta que un alumno comenzó a incentivarme para que armara un equipo en Barranquitas. Gracias a su insistencia, decidí arrancar”, recuerda.


El Milenio: ¿Qué condiciones son necesarias para entrenar en un equipo de natación?

Mauro Aguirre: Lo primero que hay que hacer es aprender a nadar. Más allá de que muchas personas puedan desplazarse por el agua, lo que nosotros buscamos es que aprendan a nadar técnicamente bien, para generar menos resistencia al medio. Desde esa base técnica y física podemos apuntar al alto o mediano rendimiento, dependiendo de los objetivos y tiempos de cada persona.

En las piletas comerciales a menudo el objetivo no es la enseñanza en sí. En ocasiones, lo que sucede es que no les interesa que los alumnos naden bien, entonces les enseñan técnicas iniciales para sostenerlos a largo plazo sin mucha exigencia. 

“Armar un equipo de natación implica mejorar en conjunto. Los más adelantados tienen que impulsar al resto. Lejos de cuestionarse, todos se apoyan. El vínculo que se genera entre alumnos es muy fuerte”

Mauro Aguirre

EM: En esta disciplina, ¿qué tan necesario es sumar preparación física fuera de la pileta?

MA: Digamos que no hay opción, si de verdad querés dedicarte a mejorar tu rendimiento, es indispensable la preparación física por fuera del agua. Desde los 6 hasta los 12 años se puede trabajar con peso corporal, incorporando ejercicios como flexiones de brazos o estocadas. La idea es aplicar movimientos funcionales, fortalecer y endurecer el tejido blando. 

La musculatura adecuada es esencial en la natación, porque si bien no es un deporte de impacto, plantea una exigencia muy grande sobre algunas articulaciones. Tal es el caso de los tendones y articulaciones del hombro, que sostienen una demanda muy alta en todos los estilos.

EM: ¿Cómo se adapta eso a deportistas amateur que mantienen un nivel muy alto?

MA: Según mi lectura, hay que estar muy atentos a manejar las cargas justas para cada deportista. No tiene sentido sobrecargar, porque la actividad tiene que ser exigente pero también llevable y placentera. Eso se vincula con el trabajo de prevención de lesiones, que tiene que ser una prioridad, porque es la única manera de extender una carrera deportiva a largo plazo. Luego hay que analizar en qué estilos o pruebas requerís más potencia, fuerza o resistencia. 

EM: ¿Qué niveles de entrenamiento se aplican para participar en los equipos?

MA: En edades tempranas nosotros entrenamos 45 minutos por turno. Los chicos tienen muchas horas de escuela y si nosotros aplicásemos la carga que les toca a los más grandes, sería insostenible.

En el turno de la tarde, antes de entrar al agua les hago trabajar otros 45 minutos de ejercicios de fortalecimiento, muy enfocados en la postura. Los chicos y chicas son muy sedentarios en su cotidianeidad, pasan mucho tiempo en redes sociales y ese tiempo reemplaza en ocasiones al que antes pasábamos en las calles jugando. Hoy tenemos que aplicar actividades de coordinación básicas que antes no eran tan necesarias. 

Ya a nivel adultos es necesario un entrenamiento de gimnasio, al menos una hora y media, con levantamiento de pesas.

EM: ¿Cómo funciona el trabajo colectivo en un deporte individual?

MA: Considero que la individualidad del deporte es muy relativa, porque en los equipos todos entrenamos y trabajamos juntos de manera constante. Esto no sucede solamente en el agua, sino también en el entrenamiento físico en gimnasio y otras actividades. 

Si bien todos practican al máximo, lejos de cuestionarse, se apoyan, y no hay espacio para que nadie le tome el pelo o le haga bullying a un compañero o compañera por nadar más lento. Los mejores tienen que impulsar al resto, jamás hacerles sentir que no son parte o que no son lo “suficientemente buenos”.  

Este trabajo de armar un equipo de natación implica mejorar en conjunto. Nosotros ganamos o perdemos en equipo y por eso el vínculo que se genera entre los alumnos es tan fuerte. A esta altura, más que compañeros de entrenamiento, son como hermanos.

Ignacio Parisi

Periodista y docente en Periódico El Milenio. Jefe de Pasantías Radio El Milenio en la Fundación Josefina Valli de Risso.

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