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Infancia y tecnología: entre el riesgo y la oportunidad


El Día del Niño, muchos padres pensarán qué regalarles a sus hijos ¿una tablet o un juego de mesa? Las nuevas tecnologías se insertan en los niños y niñas desde la primera infancia. El uso de las pantallas trae grandes beneficios en la educación, pero también pueden significar un peligro si no se regula adecuadamente.

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La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños menores de cinco años no pasen más de una hora diaria frente a la pantalla.

La tecnología llegó para quedarse, de eso no hay duda, pero su uso en la sociedad actual sigue siendo motivo de debate. En este sentido, una de las principales discusiones gira en torno a la relación de los niños con el universo digital, el cual encierra múltiples oportunidades de comunicación y desarrollo, pero también, una gran variedad de riesgos, desde la llamada “adicción a las pantallas” hasta el acoso cibernético o el abuso sexual en línea.

Por esta razón, los adultos necesitan saber a qué están expuestos los menores y cuáles son las ventajas y las desventajas del uso de las nuevas herramientas tecnológicas. “Internet refleja y amplifica lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Es una herramienta que siempre se usará para hacer el bien y para hacer el mal. Nuestra labor consiste en mitigar los daños y ampliar las oportunidades que la tecnología digital hace posible”, expresa Anthony Lake, Director Ejecutivo de Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en el informe “Niños en un mundo digital”, publicado en el año 2017.

Según Unicef, los niños y adolescentes menores de 18 años representan uno de cada tres usuarios de internet en todo el mundo.

Oportunidades y beneficios

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Como señala el documento antes mencionado, si se aprovecha de manera adecuada y es accesible a escala universal, “la tecnología digital puede cambiar la situación de los niños que han quedado atrás al conectarlos a un mundo de oportunidades y brindarles las aptitudes que necesitan para tener éxito en un mundo digital”.

En la misma línea, Adriana Belén, psicopedagoga del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo, señaló que “la tecnología es una buena herramienta”, que puede tener un impacto positivo o negativo “según el uso que le demos”.

“Ahí es donde entramos a mediar los adultos. Durante toda la infancia, es importante que seamos nosotros quienes respaldemos y acompañemos el uso de la tecnología. Poner límites es poner orden, no un castigo. Es responsabilidad del adulto establecer horarios para el uso del celular, la tablet, el televisor, la computadora, etc.”, afirmó la profesional.

Asimismo, Andrea, pediatra de la zona, explicó que, si bien no hay nada establecido sobre a qué edad debería iniciar el contacto de los niños con la tecnología, la Organización Mundial de la Salud (en un informe publicado en abril de este año) recomienda que los menores no estén expuestos a las pantallas hasta una edad mínima de dos años. Respecto al tiempo de uso recomendado, la OMS apunta que, entre los dos y los cinco años, la presencia de las pantallas no debería ser superior a una hora por día.

“Es importante que sean los adultos quienes respalden y acompañen el uso de la tecnología. Poner límites es poner orden, no un castigo” – Adriana Belén, Lic. en Psicopedagogía.

“Yo creo que no tenemos que subestimar esta nueva era, las ventajas de la tecnología son muchas. Los beneficios de la exposición al mundo tecnológico pueden ser incalculables si se sabe utilizar y hay un adulto responsable que asegure que los niños no pasen horas interminables expuestos a las pantallas”, continuó Belén y añadió: “Hay que estar atentos. Chequear, jugar junto con ellos, mostrarles que realmente puede ser un momento placentero de investigación, desarrollo y aprendizaje”.

En consonancia, el informe de Unicef destaca el potencial de la tecnología digital “para ampliar el alcance de la educación y mejorar su calidad”. El mismo afirma que: “Los niños y jóvenes conectados están haciendo escuchar sus opiniones por medio de blogs, videos, redes sociales, revistas, dibujos, hashtags, podcasts y otros instrumentos. Reconocen el potencial de las herramientas digitales para ayudarles a acceder a la información y buscar soluciones a los problemas que afectan a su comunidad”.

La contracara de la tecnología

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Por otra parte, el uso excesivo de estos aparatos puede acarrear múltiples problemas para la salud de niños y adolescentes, como sedentarismo, sobrepeso, alteraciones vinculares y trastornos del sueño, según indica el informe “Bebés, niños, adolescentes y pantallas: ¿qué hay de nuevo?” de la Sociedad Argentina de Pediatría.

“El niño que pasa demasiado tiempo frente a la pantalla tiene menos horas de juego y más sedentarismo. Eso limita el desarrollo de su imaginación y actividad física”, aportó a su vez Andrea. “Ha aumentado bastante el índice de obesidad y de otras enfermedades asociadas al sedentarismo, como la diabetes”, coincidió la psicopedagoga del IENM.

En los últimos 40 años, la obesidad se ha multiplicado por diez entre niños y jóvenes de 5 a 19 años. En Argentina, los últimos datos disponibles revelan que el sobrepeso en este grupo etario aumentó del 21,1% al 26,6% y la obesidad, del 14,5% al 22,7%, según señala Infobae.

A su vez, Belén también habló de las consecuencias negativas que la estimulación continua y la gratificación inmediata asociadas a las nuevas tecnologías traen para los menores. “Se está desarrollando otra manera de atender, a través de estímulos visuales, donde no media la frustración. Del aburrimiento surgen cosas buenas, la frustración en necesaria, nos hace crecer. Además, en los primeros años de vida es fundamental la interacción real con el otro”, explicó.

“Creo que la tecnología ha reemplazado otros juegos y depende de los adultos recuperarlos. Jugar siempre es placentero, por más que sea un juego que existe hace cien años, rápidamente se olvidan de las tablets y las computadoras. Somos nosotros, los adultos, quienes debemos favorecer eso”, sostuvo la psicopedagoga y añadió que “las nuevas tecnologías en las escuelas deberían limitarse al uso académico”.

Amenazas tecnológicas: grooming y ciberbullying

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Melania Kobylnik

A su vez, la era digital ha traído consigo una intensificación de los riesgos que han acosado históricamente a la infancia (como la intimidación) y han creado nuevas formas de abuso y explotación infantil, como el material de abuso sexual infantil hecho a medida, el contenido autogenerado (incluidos los mensajes sexuales o “sexting”) y la transmisión en vivo de abuso sexual.

“Los niños están desproporcionadamente afectados por los peligros en línea, incluida la pérdida de privacidad. Tienen menos posibilidades de comprender los riesgos y es más probable que sean víctimas de los daños”, afirma el informe de Unicef antes mencionado.

Dentro de estos riesgos, uno de los más resonantes actualmente es el grooming, es decir, aquellas prácticas online mediante las que un adulto busca ganarse la confianza de un menor de edad, con fines de interés sexual. Al respecto, Belén señaló que “cada vez son más pequeños quienes, sin buscarlo, entran al mundo de los adultos a través de la pornografía, sometiéndose muchas veces a estos mayores perversos”.

Para controlar este peligro, la psicopedagoga sostuvo que es fundamental “crear un vínculo de confianza con los niños, donde se sientan escuchados y apoyados” y agregó que existen aplicaciones que permiten hacer un seguimiento de los sitios a los que ingresan los menores y con quiénes se relacionan. “No hay que cerrar los ojos a estos riesgos que cada vez son más frecuenten”, afirmó.

Las estadísticas de grooming están en “cifras negras”, según afirma la ONG Grooming Argentina, debido a la falta de denuncias formales. De acuerdo con una encuesta realizada por los especialistas en el tema, solo el 2,8% de la población conoce la problemática.

Por otra parte, otra amenaza que crece diariamente es el ciberbullying, es decir, el uso de los medios tecnológicos y redes sociales para ejercer el acoso psicológico entre iguales (es decir, cuando un menor atormenta, amenaza, humilla o molesta a otro).

Para la Sociedad Argentina de Pediatría, no es recomendable el uso de pantallas antes de dormir, durante la comida o como método para tranquilizar a los niños.

Desde la ONG Bullying Sin Fronteras, revelaron que cada vez se reportan más casos de hostigamiento en las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram. Existen personas que atacan por pura maldad, insultando, amenazando e incitando al suicidio a niños y jóvenes, llevando las ofensas a niveles insostenibles.

Adriana Belén sostuvo que “el ciberacoso es preocupante, los niños y jóvenes se maltratan a través de grupos y mensajes de una manera mucho más indiscriminada porque no es cara a cara, no median las emociones que se ponen a flor de piel en el contacto personal”. Además, como apunta la Sociedad Argentina de Pediatría, en el acoso cibernético los victimarios pueden ser anónimos, actuar durante las 24 horas del día y difundir o “viralizar” sus actos muy rápidamente.

Peligros en puerta

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Según el informe “Niños en un mundo digital” elaborado por Unicef, existen diversos tipos de riesgos a los que están expuestos los menores con las nuevas tecnologías y redes sociales:

Riesgos de contenido: Cuando un niño está expuesto a un contenido no deseado y/o inapropiado. Esto puede incluir imágenes pornográficas o violentas, algunas formas de publicidad, material racista, discriminatorio o de odio, y sitios web que defienden conductas peligrosas, como autolesiones, suicidio y anorexia.

Riesgos de contacto: Cuando un niño participa en una comunicación peligrosa con, por ejemplo, un adulto que se dirige a él o ella con fines sexuales, o con personas que intentan persuadirlo de que participe en prácticas poco saludables o peligrosas.

Riesgos de conducta: Cuando un niño se comporta de una manera que contribuye a que se produzca un contenido o contacto riesgoso. Esto incluye cuando los menores escriben o elaboran materiales odiosos sobre otros niños, incitan al racismo o publican imágenes sexuales, incluido el material que ellos mismos produjeron.

Algunas herramientas para cuidar a los niños en las redes

Hoy en día, existen aplicaciones que permiten a los padres monitorear el uso que sus hijos le dan a los celulares, tales como:

Norton Family: Es una aplicación que permite hacer un seguimiento del historial de visitas, aviso de descargas y monitorización de redes sociales. También se puede consultar qué se está haciendo en el dispositivo desde otro terminal sin ser vistos.

Qustodio: Esta app no sólo permite controlar el acceso a las aplicaciones de los menores, sino que también deja ajustar límites de uso diario y monitorear todo lo que se hace desde el teléfono.

Teen Safe: La función principal de esta app es controlar el uso del teléfono y rastrear la ubicación del mismo. Entre sus funcionalidades, permite rastrear SMS, chats, llamadas, ubicación, aplicaciones y mucho más.

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