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10 años conectando Sierras Chicas

Bomberos Voluntarios buscan reconocimiento de la Municipalidad

La Sociedad de Bomberos Voluntarios Juan María Baggio Ferrazzi tiene casi cinco años de historia en Villa Allende y treinta y cinco integrantes. Actualmente, aunque cuentan con personería jurídica, necesitan un aval del gobierno municipal para que la Dirección de Defensa Civil los autorice a actuar frente a emergencias.

  • Por Redacción El Milenio
  • Paulina Acosta, Amparo Ramírez y Nicolás Reyna.

“Si nosotros no estamos, acá pierden los vecinos”, afirmó Claudio Coria, jefe del cuerpo activo de bomberos voluntarios de Villa Allende, junto a su compañero, Martín Reynoso.

Sin lugar a dudas, la del bombero voluntario es una tarea que demanda mucha vocación de servicio. Y este es un valor del que no andan escasos los miembros de la sociedad Juan María Baggio Ferrazzi de Villa Allende. Constituido hace casi cinco años y consolidado por su destacado trabajo durante la inundación de 2015, este grupo de bomberos voluntarios rescató una vieja sociedad fundada en 1978 que dejó de funcionar a fines de los ‘90, cuando se instaló en la Villa el Cuartel N°6 de Bomberos de la Policía de la Provincia de Córdoba.

Tras llevar a cabo las gestiones legales correspondientes, obtuvieron la personería jurídica. Sin embargo, hoy no pueden actuar ante una emergencia ya que, para estar operativos como cuerpo de bomberos necesitan un aval de las autoridades municipales que la actual gestión aún no les ha otorgado.

Hace pocas semanas, la cesión en comodato de una autobomba en desuso por parte del gobierno de Villa Allende al cuartel de Mendiolaza volvió a despertar la polémica, puesto que se trata de un vehículo que los bomberos voluntarios de Villa Allende habían solicitado en varias ocasiones.

El Milenio dialogó con Claudio Coria, jefe del cuerpo activo de la organización, quien detalló los pormenores de la situación.

El Milenio: ¿Cómo surge esta sociedad de bomberos voluntarios?

Claudio Coria: Nosotros empezamos como un grupo de trabajo llamado GOE (Grupo de Operaciones de Emergencia) hace casi cinco años. Nos capacitamos en incendios forestales, de hecho, contamos con diez brigadistas forestales y tres jefes de cuadrilla certificados por Plan Nacional de Manejo del Fuego.

Nuestra primera gran intervención fue durante la inundación de febrero del 2015. Tras ese evento, desde la provincia nos dieron la posibilidad de volver a activar el viejo cuartel de bomberos voluntarios de Villa Allende, fundado en 1978 por Celso Cortiana y Juan María Baggio Ferrazzi.

Con la ayuda del entonces intendente Héctor Colombo, recuperamos esa personería y finalmente nos constituimos legalmente como sociedad ante la Dirección General de Inspección de Personas Jurídicas, pero, hasta el día de hoy, no podemos estar operativos.

Celso Cortiana, uno de los fundadores de la sociedad de bomberos voluntarios, falleció en agosto de este año

EM: ¿Qué significa estar operativos?

CC: Significa poder actuar ante una emergencia. Actualmente, podemos recibir donaciones, hacer campañas de prevención, capacitaciones, damos cursos de RCP en el Club Quilmes, hacemos relevamientos y demás, pero ante un incendio, no podemos actuar como institución.

EM: ¿Y qué necesitan para trabajar plenamente?

CC: Los cuarteles de bomberos tienen dos entes de regulación a nivel provincial: Defensa Civil y la Dirección de Inspecciones Jurídicas. La última es la que controla la parte legal, que nosotros ya tenemos en orden. La parte operativa, que es la que estamos solicitando, es autorizada por Defensa Civil, pero desde la provincia no pueden hacer nada sin la venia del intendente de la localidad en cuestión, que es justamente lo que no tenemos.

Nos hemos reunido varias veces con las autoridades municipales sin resultados. Nosotros sentimos una indiferencia terrible, no solamente no nos han dado el aval, sino que ni siquiera nos invitan a los desfiles. Nos desconocen como institución, a pesar de que tenemos el reconocimiento de nuestros pares (yo soy bombero hace 22 años, fui jefe de bomberos en Mendiolaza), de la comunidad de Villa Allende, de la Agrupación Serrana de Bomberos Voluntarios, de la Provincia, de la red de defensas civiles de Sierras Chicas (de la cual formamos parte) y hasta de la Nación.

EM: ¿Por qué creen que la Municipalidad no les otorga su aval?

CC: Desconocemos qué fundamentos tienen para no apoyarnos. Dicen que, si se constituye un cuerpo de bomberos voluntarios, les han dicho que los bomberos de la policía se irían, pero cuando consultamos en la Provincia, lo negaron. No hay nada que impida que existan dos cuarteles en la misma localidad, podríamos trabajar en conjunto y nos complementaríamos muy bien.

Es cierto que Villa Allende cuenta con la cooperación de las localidades vecinas, pero es importante tener recursos propios. Ante un desastre que afecte a todo el corredor, cada localidad va a trabajar en su área, no van a poder venir a ayudarnos. Se trata de pensar en el vecino. Acá estamos hablando de vidas.

Tampoco es una cuestión de dinero. El intendente simplemente tiene que levantar el teléfono y decirle a Provincia que sí nos quiere. Nosotros ya sabemos dónde conseguir equipos y todo, no se tienen que preocupar por nada.

“Acá hay 35 hombres y mujeres que vienen poniendo dinero de su bolsillo en capacitación y equipos, bomberos certificados y con vocación que están pidiendo “ayúdenos a ayudar”. Sólo queremos estar operativos, que la municipalidad nos reconozca para poder hacer nuestro trabajo”.

EM: ¿Qué pasó con la autobomba cedida al cuartel de Mendiolaza?

CC: Nosotros nos desayunamos con esa noticia hace algunos días. Cuando fuimos a preguntar, ni el Concejo Deliberante sabía por qué se había tomado esa decisión. Esa autobomba había venido para los antiguos bomberos voluntarios de Villa Allende, pero cuando se disolvió la agrupación, quedó en el Cuartel N°6, parada.

Nosotros la veníamos pidiendo hace un par de años, incluso habíamos conseguido ayuda de los vecinos para acondicionarla. Es una lástima que se pierda un recurso local genuino y necesario. Villa Allende es una ciudad que ha crecido muchísimo con poca planificación en materia de riesgos.

EM: ¿Cómo esperan que se resuelva este conflicto?

CC: Nosotros creemos que hablando se entiende la gente. Siempre tuvimos fe en que esto se iba a solucionar, pero llega un momento que ya no sabés qué pensar. Nos da la impresión de que molestamos en algo y no sabemos en qué.

Formar un bombero demanda mucha plata y mucho tiempo y, por sobre todo, no cualquiera quiere serlo. Acá hay 35 hombres y mujeres que vienen poniendo dinero de su bolsillo en capacitación y equipos, bomberos certificados y con vocación que están pidiendo “ayúdenos a ayudar”. Sólo queremos estar operativos, que la municipalidad nos reconozca para poder hacer nuestro trabajo.

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