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[dropcap]E[/dropcap]l Día de la Pachamama es una celebración ancestral de los pueblos originarios que se realiza para agradecer, pedir y bendecir los frutos que nos ofrenda la Madre Tierra (origen quichua).
Dicha creencia está fuertemente arraigada en todo el Noroeste Argentino, especialmente en la Puna salteña y en Tucumán, Jujuy y Catamarca. Este homenaje se celebra el 1 de agosto, pero se extiende durante todo el mes.
El Milenio dialogó con Leticia Cáceres, mujer originaria y responsable de un espacio que se encuentra en Unquillo llamado Tinku Wasi-Ruka, que desde hace ocho años funciona como museo de los pueblos originarios. Vale aclarar que allí se encuentran piezas de arte, así como artefactos arqueológicos.
Además, el lugar que físicamente está ubicado en la calle Yapeyú al 70, es base de varios rituales propios de estas culturas. Así pues, el festejo de la Pachamama, será este sábado 4 de agosto a las 12:30 horas, al que se convoca abiertamente a cualquier vecino.
“Nació en tiempos muy antiguos, tiempos preincaicos, es un ritual de raíces agrario y luego se convirtió en algo espiritual. De cierto modo responde a las necesidades del hombre, el también necesita devolverle a la tierra todo lo que recibió, como es cíclico, llega la época justa de la cultivo, no solamente se siembra el alimento, sino también todo aparte de la espiritualidad”.
El ritual implica ofrecimientos, al respecto Leticia señaló: “Yo voy a ofrendar lo que considero que ella me dio y cada persona lo considerará de una forma diferente, que ofrenden lo que quieran, pueden ser alimentos, pero no cocinados, frutas, verduras, cartas, hierbas, ramos de flores, semilla”.
En relación al origen de la celebración de la Pachamama, Cáceres dijo a este medio: “Nació en tiempos muy antiguos, tiempos preincaicos, es un ritual de raíces agrario y luego se convirtió en algo espiritual. De cierto modo responde a las necesidades del hombre, el también necesita devolverle a la tierra todo lo que recibió, como es cíclico, llega la época justa de la cultivo, no solamente se siembra el alimento, sino también todo aparte de la espiritualidad”.
«La Madre Tierra es ida y vuelta, es dar y recibir, todo lo que nosotros recibimos también en algún momento hay que devolverlo, concluyó la promotora del encuentro», agregó.
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