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Cuando el cuerpo habla

El cuerpo y la mente, compañeros inseparable que hay que cuidarlos más de lo que lo hacemos.


Por Florencia Giolito | florenciagiolito@elmilenio.info


Cada vez son más las disciplinas y ciencias que vinculan las emociones con las enfermedades. Es recomendable profundizar en cada una de ellas, en esta ocasión sólo mencionaremos algunas como referencias para los lectores que tengan mayor interés.

Parece que la base de todo está en que el cuerpo es sabio y habla, por eso hay que aprender a escuchar qué es lo que nos quiere decir, para, desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar y sanarla. Dicho así, suena muy simple. Pero muestra de no tiene nada de simple, es la creciente cantidad de corrientes que se vienen dedicando a estudiar este fenómeno por décadas y siglos –si consideramos la medicina oriental y la de los pueblos originarios- pero no rebobinamos tanto en el tiempo.

Como dijimos, muchas son las escuelas que se dedican a dar una explicación emocional a nuestros síntomas. Conocerlas permite ver los diversos enfoques y tener una idea global de que es lo que está sucediendo en este mundo de la psicosomática y la biodescodificación.

Como ocurre en todas las terapias que están en proceso de regulación aparece las disputas de egos, para no entrar en esos pormenores, lo importante es que prácticamente todo tiene un mismo origen: el Sentido Biológico de la enfermedad desarrollado por Ryde Geerd Hamer, oncólogo alemán. A partir de su descubrimiento, apareció una tendencia en Francia que se ha ido extendiendo a lo largo del mundo gracias a autores como Cristian Fleche, Claude Sabbad o Salomon Sellam. Estos se encuentran en los comienzos de la medicina psicosomática, siendo los primeros autores en desarrollar las investigaciones y técnicas respectivas, desde una misma base. Cada uno de ellos tenía su enfoque personal, comenzando a aparecer las escuelas de Biodescodificacion Original, Descodificación Biológica y Psicosomática Clínica y Humanista.

Por último, en España apareció la que después de muchos cambios parece haberse asentado como Bioneuroemoción. Su creador, Enric Corbera destaca por ser un gran comunicador, que unido a un grupo de compañeros comenzaron los estudios de biodescodificación y a través de las redes sociales han conseguido divulgar esta metodología de una manera más o menos recomendable.

Todas las técnicas son complementarias, nunca excluyentes. Pero debemos entender que una cosa es la Espiritualidad -que puede ser básica para la sanación- y la Ciencia que es en la que se basa la Descodificación o Psicosomática. Porque el ser humano es Alma -Espiritu y Cuerpo-Ciencia.

Vale aclarar que estas tendencias no pueden equipararse a una terapia o tratamiento médico especifico, sino que funcionan en todo caso, de manera complementaria a otras disciplinas y perspectivas. Hecha la aclaración, aun cuando en algunos casos las enfermedades se deben a un gen, resulta evidente que la mayoría de las personas sufren y padecen males porque, acumulan resentimientos.

La enfermedad afecta tanto al cuerpo como a la mente

De la relación mente/cuerpo nace primero la medicina psicosomática, que se centra en el estudio de las interacciones entre los procesos psicológicos (mente) y la ocurrencia de ciertas enfermedades (cuerpo).

De esta, se van desprendiendo todas las variantes como la corriente de la Psiconeuroinmunología (PNI), que estudia los vínculos que existen entre el sistema inmunológico y el sistema nervioso central.  Así los psicólogos  estadounidenses  Robert Ader y David Felten llevan adelante diversos estudios, con los que concluyen que el sistema nervioso no sólo se conecta con el sistema inmunológico, sino que es esencial para la función inmunológica adecuada.

La PNI estudia de las interrelaciones mente-cuerpo y sus implicaciones clínicas, trabajando desde una perspectiva interdisciplinar, involucrando diversas ramas relacionadas con la salud. La PNI investiga la interacción entre los procesos psíquicos, el Sistema Nervioso, el Sistema Inmune y el Sistema Endocrino del cuerpo humano.

Basándose en esto, se ha establecido la hipótesis de que el estrés y las emociones negativas, como la ira, la ansiedad y la depresión, podían ser la causa de ciertas enfermedades. Las investigaciones no han arrojado datos clínicos suficientes como para establecer una relación causal, pero sí, se reconoce que, estas emociones, afectan la vulnerabilidad de las personas a contraer enfermedades. Asimismo, se investiga si las emociones positivas son beneficiosas a la hora de la recuperación de la enfermedad.

Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Esto asegura el psicoterapeuta Christian Flèche, padre de la Descodificación Biológica, “Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado, corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos”.

Su hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior de adaptación. Cada órgano quiere satisfacer su propia función y el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria.

Todo lo que captamos a través de los sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica y provoca un síntoma si no hay una solución concreta y consciente. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez en el estómago. Y hay algo muy importante, que el cerebro no distingue entre lo real o lo imaginado. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación.

No todo conflicto provoca enfermedad, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

Otras tantas variantes

“Coherencia entre lo que pienso, siento y hago”, es la definición de salud para Enric Corbera, español que sigue desarrollando el método de la Bioneuroemoción que busca comprender e incidir sobre el bienestar emocional, trabajando en el cambio de percepción.

De acuerdo con la Bioneuroemoción, las emociones sirven al organismo como un mecanismo de adaptación al entorno, frente al cual generalmente, reacciona de manera inconsciente y automática. Como resultado, el cuerpo reacciona a la emoción con una gama de cambios físicos: desde un aumento de la frecuencia cardíaca y una respiración entrecortada, hasta una debilidad en las piernas, labios temblorosos o piel erizada,… todos ellos relacionados con la adaptación biológica del individuo a situaciones que vive en su vida cotidiana. Resultando en un estrecho vínculo entre la salud y las emociones de las personas.

También existe la  Psico-neuro-inmunolinguistica que sentencia que el cuerpo se expresa por sintomatología, que es ni más ni menos una serie de síntomas por los que nos dice claramente que está pasando a nivel emocional. Ante dolores repetitivos y baja de defensas constante, es importante revisar que está pasando a nivel emocional.

Otra disciplina es la psicología positiva, que como rama de la psicología intenta comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano. El objeto de este interés es aportar nuevos conocimientos acerca de la psiquis humana no sólo para ayudar a resolver los problemas de salud mental que adolecen a los individuos, sino también para alcanzar mejor calidad de vida y bienestar.

De acuerdo al abordaje en Bioenergética, también se explican los síntomas que se manifiestan en los seres humanos de acuerdo al Primer principio es el de la lateralidad. En el lado izquierdo del cuerpo se reflejan las relaciones familiares significativas: padre, madre, hermanos, hijos. En el caso del lado derecho, se muestran las sociales: vecinos, pareja, amigos, trabajo. Esto quiere decir, que dependiendo del lado donde se presenta el síntoma, hay que revisar una vinculación familiar o una social.

Existe un modelo de relación entre las emociones y los síntomas físicos desarrollado por el hipnoterapeuta John Kappas que da idea de lo que puede estar sucediendo en el plano emocional cuando desarrollamos ciertos síntomas en áreas específicas del cuerpo.

Finalmente, Debbie Shapiro que con su arsenal de libros trata la relación cuerpo-mente y el modo en que refleja cómo las actitudes conflictivas, los temores y los sentimientos reprimidos pueden influir directamente en el organismo y su funcionamiento. Para ella, no existe separación entre lo que sucede en la mente (pensamientos y sentimientos) y lo que ocurre en el organismo. Y agrega que: “demostrar el efecto de la relación psicosomática es sencillo. El lenguaje psicosomático de fácil comprensión. Hay que develar cuál es nuestro conflicto interno. Luego, enfrentarnos a él y transformarlo en paz y armonía”.

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