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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Poeta desde la cuna

La escritora Lucía Gris, oriunda de Río Ceballos, cuenta cómo fue su formación y las influencias que la llevaron a escribir el último libro “Atávico” junto a su madre y un amigo de la familia.


Por Facundo Reyna

y Valentina Lovey. 6°B IENM


El Milenio: ¿Alguna vez realizó estudios o cursos relacionados con la escritura?

Lucía Gris: Sí, estudié licenciatura en letras modernas e hice una tecnicatura en corrección estilística; me dediqué a eso.

EM: ¿Se dedica específicamente a la escritura?

LG: No, mi trabajo es la docencia, doy clases en el colegio Instituto Milenio Villa Allende; no me dedico a la escritura como una forma de ganarme la vida, sino como una manera de vivir la vida.

EM: ¿Cuándo comenzó a escribir?

LG: Comencé cuando tenía 7 años, fue la primera vez que sentí la necesidad o el impulso de escribir algo, desde ese momento empecé a viajar, realicé encuentros. Lo interesante de esto es que vas conociendo gente que escribe bien o mal, gente importante, algunos que recién empiezan; en esos espacios se los escucha a todos por igual y se los conoce como seres humanos, desde ahí se crece bastante.

EM: ¿Cuándo descubrió interés particular por la poesía?

LG: No sé cuando apareció, siempre ha estado, creo que en algún momento me di cuenta que no todos miraban el mundo de la misma forma que yo y que no lo traducían en palabras.

“Mi mamá es la base de mis gustos, de mi vida; comparto muchas cosas con ella”.

EM: ¿Cuál fue su motivación?

LG: Yo creo que al haber vivido siempre escribiendo, a este género lo veía de una forma natural, por ejemplo, en el colegio me daba cuenta que no todos hacían lo mismo que yo y entendí que en algo era diferente, eso es lo que te hace único. Al interés por la poesía lo tuve siempre, ahora comencé a escribir un poco de narrativa como cuentos cortos que antes me parecía algo ajeno, difícil.

EM: ¿Considera a su madre (poeta) como inspiración?

LG: Sin dudas, mi mamá es la base de mis gustos, de mi vida; comparto muchas cosas con ella. A la mañana cuando me levanto, en la charla, siempre sale “ese autor” o “ese libro”, también creo que hay una constancia de ver la vida que me viene de ella. A mi papá le gustaba mucho la música y mis hermanos tienen mucha capacidad, pero ninguno se dedicó específicamente a eso, siempre tuvieron una mirada ajena, en cambio como yo lo viví con mi mamá, no me dio lugar a elección, me sentí influida por todo eso, como el hijo del médico que vive en el hospital, es algo natural.

EM: En cuanto a referentes o influencias ¿El trabajo de quien le resulta inspirador?

LG: Hay muchos autores de Córdoba que me gustan, como Cura Polera, un escritor muy interesante, Laus Valdo una escritora muy bella, que tiene una poesía dolorosa; también Alejandra Pizarnik. Además, me gustan poetas españoles como por ejemplo García Montero, cantautores como Serrano, Sabina me inspira mucho y ahora encontré una editorial española que tiene un montón de autores actuales que también me gusta como escriben.

EM: En su libro “Atávico” ¿Con qué se va a encontrar el lector?

LG: En este libro se van a encontrar con un juego de palabras de parte nuestra, como escritores y una invitación a que ustedes también jueguen como lectores. Las temáticas son variadas, porque son lo que cada palabra nos fue llevando, nació como un juego de taller, incluso yo al principio escribo una especie de advertencia al lector que también es en clave de juego, casi con un tinte humorístico, tiene un aire poético, pero no es como el resto de los poemas ni el resto de las introducciones.

“Nació como un juego, una tarde nos sentamos a tomar mates, charlar y entonces comenzamos a decir una palabra cada uno y a partir de esa palabra escribíamos lo que cada uno sentía, y así seguimos con 10 palabras más aproximadamente; cuando nos dimos cuenta que era algo interesante nos propusimos algunas tareas y seguimos jugando con estas palabras”.

EM: ¿Cómo surgió el libro?

LG: Nació como un juego, una tarde nos sentamos a tomar mates, charlar y entonces comenzamos a decir una palabra cada uno y a partir de esa palabra escribíamos lo que cada uno sentía, y así seguimos con 10 palabras más aproximadamente; cuando nos dimos cuenta que era algo interesante nos propusimos algunas tareas y seguimos jugando con estas palabras. Unos días después nos volvimos a juntar y comenzamos con el proceso de armado, la corrección, los errores parecen que estuvieran por todas partes.

EM: ¿Por qué se llama “Atávico”? ¿cuál es su significado?

LG: Se llama Atávico porque además de ser la primera palabra que dijimos cuando comenzó el juego, nos gustó su significado; tuvimos que investigar y llegamos a que es algo ancestral, lo que está adentro de uno, lo que llevamos como si fuese nuestra herencia, pero más allá de la simple herencia familiar, sino lo que está en lo más profundo de nuestro ser y que hemos adquirido.

EM: ¿Qué tipo de público considera que se identifica mejor con el libro?

LG: Nunca lo pensé, supongo que un público que se anime a leer algo diferente, algo mas allá de lo que es la poesía en sí, a este punto la poesía está muy devaluada; yo lo veo desde mi experiencia como docente que es el tema más difícil de dar, pero es el único que te llega o te traspasa.

Ayer leía en uno de los cursos y pude notar las diferentes actitudes, estaba el que no se interesaba, el que no quería escuchar y los otros, que les llegaba; eso que la poesía tiene en particular, ya que, al no tener un significado preciso, logra que te toque una fibra muy intima y uno siente que no importa lo que significa, sino que importa lo que te hizo sentir; uno se identifica como en las películas con el protagonista. En la poesía lo hacés con una sensación, algo que está adentro de cada uno, entonces creo que el público adecuado serían aquellos que estén dispuestos a sentir.

EM: ¿Existe algún tema recurrente en la poesía?

LG: En la poesía general hay un autor que dice “La literatura, en general, sólo habla de amor y de viajes”, yo creo que un poco es así, porque en un punto siempre hablamos de viajes, aunque no sean exteriores, pueden ser procesos internos y siempre hablamos de amor o desamor ya sea de una pareja, amistades, del tiempo y hasta con tu perro.
En mi poesía tengo temas recurrentes, yo siempre hablo del nombrar, de las posibilidades, de vidas, incluso en estados de alegría o de tristeza ha sido cuando más he escrito, los procesos de convulsión son los momentos donde uno escribe mucho.

EM: ¿Publicó otro libro?

LG: No, publiqué antologías en las que he participado, también una antología que hicimos en México, hace un par de años y otra del café literario de Córdoba que se llama “La Bandada”. También participé en diarios y revistas literarias.

EM: ¿Obtuvo alguna colaboración gubernamental o algún patrocinio privado para la edición del libro?

LG: No, es una cooperativa la que nos editó el libro, ni siquiera una gran editorial, fue más que todo un gusto, un “querer hacer”. Sí he hecho plaquetas, que he llevado a encuentros y con ellas nos han ayudado, pero las plaquetas que son una hoja de cartón con poemas.

EM: ¿Qué libros de poesía recomendaría?

LG: “Poesía vertical” es un libro muy lindo, ahora estoy leyendo uno llamado “Todos los futuros están a tu nombre” de un cantautor español llamado García Montero, me encanta su poesía. “La casa encendida” de Rosales es un libro que lo tengo guardado en el corazón, trata de un hombre que vuelve a la casa y va recuperando personas y a su amigo que murió hace años, reconquista la imagen de su madre, de la mujer que ama, de los hijos…

EM: ¿Cómo es el mercado literario para la poesía como género en particular?

LG: Yo creo que es un mercado muy cerrado, nosotros los escritores que no somos muy famosos, lo hacemos más por amor, por el hecho de compartir con otros; si bien lo vendemos, no es un mercado al que todo el mundo acceda fácilmente ; sí veo, quizás, por la cuestión de las redes sociales, que hay muchas editoriales que están incluyendo la poesía desde otro lado, también ésta, va mutando, sino imagínense que siguiéramos escribiendo como en el 1500, la sociedad va mutando y nuestras formas de sentir también, entonces el mercado va cambiando.

Tiempo atrás el poeta era muy importante en la sociedad, después pasó a ser algo totalmente devaluado, sería complicado poner una editorial que se dedique solamente a la poesía y pensar que uno puede ganar acá, en Argentina, por lo menos yo lo veo complicado.

EM: ¿Se puede vivir de ser escritor en nuestro país?

LG: Yo creo que sí, que hay que dedicarle tiempo, más del que le dedico yo, lo hago para existir, para vivir, como una manera de respirar; hay gente que se dedica a ello, como todo en la vida hay que jugarse.

EM: ¿Cree que los lectores de inclinan más a la poesía o a lo narrativo?

LG: A lo narrativo, yo creo que les resulta más fácil. Las personas a veces tienen miedo a arriesgarse a algo que no van a entender a la primera, a sentir por sentir; la narrativa es bella, te cuenta las cosas y a todos nos gusta que nos cuenten, pero la poesía te invita a sentir y a veces te lleva a cosas que uno no quiere volver a sentir.

EM: ¿Cree que las redes sociales traen beneficios?

LG: Sin duda, es una manera de publicitarte y mostrarte, uno entra y va encontrando una cadena, llegás a gente que ni siquiera es conocida, pero si es leída por un poeta que sube un escrito y a 4000 personas le ha gustado, evidentemente es leído y llegué a él de pura casualidad.

EM: ¿Cuál es su opinión sobre los libros en papel vs libros digitales?

LG: A mí me gustan los libros digitales, me parecen útiles y prácticos, una genialidad, en un segundo tenés un libro sin moverte de tu casa, pero me cuesta leerlos porque cansa la vista, es más, cuando doy un libro en el colegio trato de que esté además en formato digital, igualmente me gustan más los libros en papel.

EM: ¿Qué consejos le darías a una persona que quiere iniciarse en la poesía, como lector y escritor?

LG: Que escuche mucha música, que se deje inspirar, que aprenda a estar en silencio, a observar a la gente, los lugares, las cosas sin necesidad de estar conversando con alguien, que se sienta y escriba, aunque no sepa ni que va a escribir y a demás hay talleres que son geniales.

 

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