Javier Acevedo asumió la dirección del Hospital Municipal Josefina Prieur en junio del año 2016 con la meta fija de optimizar los servicios que se prestan actualmente y mejorar la calidad de atención del establecimiento. En su opinión, Villa Allende puede tener un hospital modelo sin abandonar el nivel de la atención primaria.

Javier Acevedo es nuevo en el cargo de Director del Hospital Municipal Josefina Prieur, pero definitivamente no es un recién llegado a la institución en sí. De hecho, camina por los pasillos y salas de este nosocomio desde hace 23 años, como médico de guardia, médico de consultorio y médico de ambulancia.

Tampoco se puede decir que le falte idoneidad para el puesto, ya que se recibió en la Universidad Nacional de Córdoba como médico cirujano, especializado en cardiología y también hizo maestrías en Salud Pública y en Administración y Gestión Hospitalarias. Además, trabaja hace 13 años como aéreo evacuador médico en el Ministerio de Salud de la Provincia, por medio del cual también ha recorrido los hospitales de capital y del interior, haciendo auditorías sobre la administración de cada establecimiento.

En junio del año pasado, la gestión municipal le propuso hacerse cargo de la dirección del Hospital Municipal de Villa Allende y Acevedo aceptó con el objetivo de mejorar el funcionamiento de la institución.

188 mil son las personas que pasan anualmente por el Hospital Municipal.

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Hospital modelo


En los últimos años, el Hospital Municipal Josefina Prieur no sólo ha crecido ediliciamente y en materia de prestaciones, sino también, en volumen de pacientes atendidos. Villa Allende tiene actualmente más de 40 mil habitantes, a los cuales se les suman vecinos de Argüello, Quisquisacate, Saldán, Villa Rivera Indarte y Mendiolaza. «188 mil personas pasan anualmente por el hospital y la ambulancia hace 27 mil salidas al año», ilustró el actual director del nosocomio, Javier Acevedo.

Para el médico, el de Villa Allende puede ser un hospital de referencia para Sierras Chicas y por eso apunta a organizar su funcionamiento, optimizar los servicios que se prestan hoy en día y mejorar la calidad de atención.

En este sentido, Acevedo destacó la importancia del recurso humano. «Empezamos con un cambio de mentalidad y de la forma de trabajo en el hospital y estamos consiguiendo más capacitaciones para el personal. Hay que educar permanentemente», señaló.

A su vez, otros puntos que se están trabajando hoy en día en el hospital, son la incorporación de especialidades (recientemente se añadió neurología a las ya existentes de urología, nefrología, traumatología, oftalmología, cardiología y ginecología, entre otras), la digitalización de historias clínicas y el añadido de nuevas computadoras, la inauguración de un nuevo vacunatorio y una nueva farmacia, la adición de un turnero digital y la posibilidad de pedir turnos telefónicamente, la reorganización de la mesa de entrada, la habilitación de un número específico para emergencias las 24 horas, la refuncionalización de la actividad durante la tarde (para disminuir la concentración de consultas durante la mañana) y el mejor aprovechamiento de los programas nacionales y provinciales en materia de salud.

«También queremos que Salud interactúe con las demás áreas municipales. Ahora tenemos un proyecto para trabajar con Deporte y Turismo haciendo una labor de promoción y prevención con la gente que va a hacer actividad física al Polideportivo, la colectora y el camino a Pan de Azúcar, porque muchas personas no se hacen ningún estudio previo o no tienen claras las pautas sobre cómo deberían hacer ejercicio», comentó el profesional de la salud.

Con respecto a la promesa de campaña del actual intendente Eduardo Romero de construir un hospital modelo para Villa Allende, Acevedo opinó: «Yo creo que nosotros tenemos que ser hospital modelo, pero modelo en la atención primaria de la salud, que es nuestro deber como hospital municipal, no necesariamente modelo porque tenemos internación, resonador, tomógrafo o cirugía. De nada sirve construir un monstruo si después no tenemos personal para llenarlo. Yo mejoraría ediliciamente este establecimiento o construiría uno nuevo, pero sin subir de nivel, menos teniendo un Hospital Provincial casi de tercer nivel en Unquillo».

27 mil son las salidas que hace la ambulancia por año.

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Central y periféricos: un sistema unificado


Otro elemento importante que la gestión del hospital quiere reforzar es el funcionamiento de los cuatro centros periféricos o Caprim, actualmente ubicados en los barrios Polinesias, Cóndor Bajo, Lomas y Español, los cuales reciben, en conjunto, entre 800 y 850 visitas mensuales.

Para Acevedo, la clave para mejorar la atención en estos centros es la interacción permanente con el hospital central. «Los profesionales que atienden en el central y en los periféricos son los mismos, o sea que los médicos conocen la dinámica del hospital y tienen toda una estructura por detrás que los que están apoyando, si necesitan un estudio de laboratorio o una especialidad, la tienen, porque estamos dentro del mismo sistema, no es algo aparte. Así, tanto los médicos como los pacientes, se sienten contenidos», explicó.

A pesar de la gran demanda, el funcionario señaló que por el momento no abriría un nuevo centro periférico, aunque sí, reforzaría la atención en los ya existentes, sumando personal e incorporando algunas especialidades para las patologías de mayor incidencia en cada zona.

«Los periféricos sirven para descomprimir y acercar el hospital a la gente», concluyó el profesional. Actualmente, los Caprim funcionan durante los días hábiles, por la mañana y la tarde, y tienen las cuatro especialidades básicas: clínica médica, pediatría, odontología y tocoginecología

Entre 800 y 850 son las visitas mensuales que reciben los Caprim en conjunto.