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Crisis humanitarias a través de la fotografía

Mauricio Aragno es un farmacéutico santafesino. Su primera misión humanitaria la realizó en Zambia, en un proyecto de HIV. En la actualidad forma parte de Médicos Sin Fronteras, labor humanitaria que le permitió crear una muestra fotográfica, la cual fue presentada en Salsipuedes.

Mauricio Aragno es un farmacéutico santafesino. Su primera misión humanitaria la realizó en Zambia, en un proyecto de HIV. En la actualidad forma parte de Médicos Sin Fronteras, labor humanitaria que le permitió crear una muestra fotográfica, la cual fue presentada en Salsipuedes.


Por Matías Pérez

matiasperez@elmilenio.info

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“¿Qué hace un farmacéutico en MSF? Bueno, mi tarea principal fue asegurar y poner en marcha un programa para que toda esta gente reciba la medicación apropiada, sin ninguna ruptura de stock, porque la gente no puede cortar el tratamiento”.

SALSIPUEDES – Mauricio Aragno, un fotógrafo aficionado, farmacéutico de profesión y con 10 años de trabajo en el campo de la ayuda humanitaria. Colaborador en Médicos Sin Fronteras (MSF), ha trabajado en Camerún, Zambia, Liberia, Sudáfrica, India, Haití, Paraguay, Yemen y Siria. Además, recientemente fue consultor para la Organización Mundial de la Salud en Liberia como parte del equipo de expertos enviados durante la epidemia del Ébola. A continuación El Milenio dialogó con él  en la presentación de “Realidad –es” en el Centro Cultural de la Terminal de Ómnibus de Salsipuedes.

Periódico El Milenio: ¿Por qué decidió plasmar en una muestra fotográfica la experiencia vivida en la Médicos Sin Fronteras (MSF)?

Mauricio Aragno: Primero, estaría bueno contar que es Médicos Sin Fronteras, ya que se trata de una organización humanitaria que trabaja las situaciones de emergencia más grandes que hay en el mundo, situaciones de catástrofes naturales, de guerra, de conflictos armados, de epidemias, tratando de estar en donde nadie puede llegar a brindar asistencia, sobre todo médica. Pero también se asiste con un lugar para poder refugiarse, donde hay agua y todas las condiciones básicas de vida para poder sobrevivir.

Desde el 2008 que formo parte de MSF, pero también trabajo junto a otras organizaciones de asistencia y ayuda humanitaria. Gracias a esto, decidí plasmar mis viajes en una recopilación de fotos que fui sacando en distintas partes del mundo donde me tocó trabajar a lo largo de estos 10 años.

EM: ¿Qué te hizo integrar Médicos Sin Fronteras?

MA: No fue que un día me desperté y me dije: “Quiero trabajar en Médicos Sin Fronteras” y listo, sino que fue la construcción que uno hace en la vida. En primer lugar, estuve trabajando en algunos barrios, haciendo colectas o sumándome a las iniciativas sociales que se daban en mi pueblo (San Vicente, Santa Fe).

Tras recibirme de farmacéutico, me fui a trabajar como voluntario a un hospital de Camerún (África), donde era el primer farmacéutico que había ido a ese nosocomio. Nunca habían tenido a nadie especializado en medicamentos. Esto me llevó a descubrir que podía desde mi profesión brinda ayuda, lo que me terminó llevando a MSF.

“Una de las imágenes diarias al salir a la calle en África es ver a las mujeres cargando cosas pesadísimas sobre sus cabezas, con los bebes en la espalda y sosteniendo cosas en las manos y nada se les cae. Ésta sí que es prueba de malabarismo, que intento hacer pero me es imposible”.

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EM: ¿Cuál fue el caso que más te impactó?

MA: Fueron distintas situaciones, es muy difícil de responder esta pregunta. Pero pensándolo bien, si hay una: por ejemplo, en una de las fotos aparece Wester, que es un nene de Liberia, también un país del continente africano, quien tiene una discapacidad motriz y de aprendizaje.

Lo conocí cuando tenía unos 15 años más o menos y hace poco tiempo lo volví a ver, pero con 21.

Lo que enfrenta este joven es una situación muy difícil, porque la familia biológica lo abandonó cuando era un bebé. En ese entonces, lo adoptó otra familia, pero después de un tiempo, cuando se dieron cuenta de que tenía una discapacidad y que de alguna forma iba a ser muy complicado cuidarlo, lo volvieron a abandonar. Por eso, ahora lo cuida la comunidad, pero básicamente, vive y crece en la calle,

Entonces, además de la pobreza de los países, la gente que tiene alguna discapacidad de ese estilo queda todavía aún más marginada, porque no puede trabajar, porque no puede construirse su propio lugar donde refugiarse y donde vivir.

EM: De todos los países que fuiste: ¿Cuál te dejó una mayor experiencia?

MA: En todos los países donde me tocó trabajar, las experiencias que tuve fueron muy enriquecedoras y a su vez muy intensas, pero creo que uno de los países que me marcó, sobre todo por el desafío que significó, fue Haití, más precisamente después del terremoto del año 2010.

Se trató de un terremoto que devastó toda la capital del país, por lo que los haitianos habían perdido familiares, amigos, sus casas, sus pertenecías, entonces al ver esa fuerza de lucha que venía desde la gente tras la tragedia, igual siguió luchando fue una experiencia muy fuerte.

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EM: ¿Por qué elegiste Salsipuedes para presentar tu muestra?

MA: Salsipuedes fue porque me lo pidieron desde la Municipalidad, me solicitaron si podía llevar la muestra, lo cual para mí fue una alegría muy grande, principalmente porque yo vengo de un pueblo muy pequeño, con seis mil habitantes.

Además, la idea no es apuntar solamente a la masividad, por eso destaco la sensibilidad de los pueblos, donde existe mucha más conexión entre la gente, donde podes compartir historias y sus habitantes pueden compartirlas conmigo, haciendo la experiencia aún más rica.

EM: Por último ¿deseas enviarles un mensaje a todas las personas que desean hacer lo mismo?

MA: Durante mi estadía en Sierras Chicas y Córdoba, estuve en varias escuelas de la región brindando varias charlas sobre el trabajo en Médicos Sin Fronteras. Pero también hicimos hincapié en las cosas que nos molestaban de la sociedad y el desarrollo de las mismas, todo esto estuvo acompañado de cómo cada lugar se podía comprometer socialmente con las necesidades y la posibilidad de transformarlo.

Yo creo que se tiene que comenzar desde el lugar donde se está parado ahora, participando de las instituciones y las luchas, e incluso a través de los medios de comunicación, ya que desde estos se pueden decir un montón de cosas, pueden cambiar realidades nuevamente. Por eso, mi mensaje es invitarlos a comprometerse cada día.

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