8 abril, 2026

El Milenio

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Teo Rebosolan: Un actor en construcción

Del aula del IMVA a sets de filmación internacionales, Teo Rebosolan Britos se encuentra radicado actualmente en México formándose en teatro. El joven recorre un camino artístico que fusiona pasión, estudio y una red de personas de la comunidad del teatro independiente de Córdoba, con los que comparte y aprende día a día.

CULTURA

Por: Victoria Jorgodnik, Bracco Agustina y Morena Alzabe  6° IMVA; Tobias Aguirriberri, Agustín Maldonado, Mateo Canavosio 6° IENM.


Con apenas 21 años, el joven actor se ha ido ganando un lugar en la escena teatral cordobesa gracias a su constancia, talento y al apoyo de reconocidos artistas locales. Vecino de Mendiolaza, y exalumno del Instituto Milenio Villa Allende, Teo Rebosolan Britos comenzó su vínculo con la actuación en la adolescencia de la mano del dramaturgo y profesor Ricardo Ryser.

Aunque su vocación inicial parecía estar más ligada a la geología y al contacto con la naturaleza, el teatro fue tomando cada vez más protagonismo en su vida. Así, tras su paso por el colegio, empezó a dedicarse plenamente a la actuación, como estudiante del Profesorado de Teatro en la Universidad Provincial de Córdoba.

Su recorrido incluye papeles protagónicos en obras como Oscar Salvaje, Las Escaleras de Luli y Los Delirios de ¿Quién?. Además, integró el elenco de la película The Devil Whispered Your Name (Un susurro invocó tu nombre), una coproducción cordobesa y estadounidense que participó recientemente en el Festival Internacional de Cine de Terror y Fantástico de Córdoba. 

De esta manera, para el joven el teatro es más que actuación: es un espacio de aprendizaje, colaboración y crecimiento personal, donde encontró, además, un camino hacia nuevas oportunidades, como la beca PILA que lo llevó a continuar sus estudios en México, donde se encuentra actualmente.

El Milenio: ¿Cómo surgió tu interés por la actuación y qué te llevó a elegir la carrera de teatro?

Teo Rebosolan Britos: Mi conexión con el teatro comenzó en los talleres que dictaba Ricardo Ryser en El Mandarino, un espacio cultural que funcionaba en Villa Allende. Al mismo tiempo, Guillermina Trocello, mi profesora de cine en el secundario, fue quien me incentivó a explorar el mundo del casting y a animarme a presentarme. Sin embargo, decidí estudiar geología y mientras cursaba el primer año, Ryser me avisó que buscaban un actor para una obra que él había escrito, Oscar Salvaje, que mi perfil encajaba justo y me presenté. 

Fue una experiencia completamente nueva y desafiante al principio. Había actuado en otras obras, pero esta me generó nerviosismo por su magnitud. Me encontré con actrices y actores de la zona mucho más experimentados que me apadrinaron y me hicieron sentir cómodo desde el primer día. El estreno empezó en espacios de la zona con audiencias pequeñas, como El Recodo del Sol en Unquillo, y fue creciendo hasta funciones a sala llena y en diferentes lugares de Córdoba, lo que me ayudó a adaptarme de a poco. 

Paralelamente, empecé a recibir llamadas para cortometrajes estudiantiles y otras actuaciones. Hasta que me di cuenta de que mi cuerpo me llevaba hacia otro lugar: el teatro. Así que finalmente dejé la carrera y comencé a estudiar el profesorado de teatro en la Universidad Provincial de Córdoba (UPC).

EM: ¿Qué es lo que más te apasiona de la actuación?

TRB: Esas son cosas que todavía estoy descubriendo. En la UPC estoy cursando clown, teatro para las infancias y materias orientadas a la docencia, y me doy cuenta de que algunas me encantan y otras no tanto. También hago formaciones por fuera, como lo fue un seminario con el reconocido actor Pompeyo Audivert, que me ayudaron a darme cuenta de que prefiero un estilo más realista, con toques cómicos, aunque no puramente humorísticos. 

“El ambiente artístico cordobés se caracteriza por la buena onda y la colaboración, algo que no sucede en otros lugares donde la competencia es más fuerte”. PH: @fotografia.fran

EM: ¿Qué aporta el profesorado a tu carrera artística?

TRB: Al principio pensé que ser profesor sería un agobio, pero las prácticas docentes me hicieron descubrir que disfruto enseñar y transmitir conocimientos. La UPC me brindó herramientas pedagógicas y me enseñó que la actuación y la docencia están muy relacionadas. Me di cuenta de que muchos actores, por muy buenos que sean, carecen de la capacidad de explicar su proceso o lo que hicieron. El teatro y la docencia se relacionan estrechamente en la comunicación y en la forma de transmitir. Te entrena para desenvolverse socialmente.

EM: ¿Cómo manejás el rechazo que supone el rubro?

TRB: El rechazo está siempre. Por ejemplo, te presentas a 50 castings y quedas en tres. Lo importante es que, al quedar en esos pocos, la alegría es inmensa. He tenido la suerte de que, después de la pandemia, muchos castings se hacen virtualmente, lo que facilita el proceso. La clave es la insistencia. Esta beca que acabo de conseguir, por ejemplo, fue gracias a mi insistencia. Al principio cuesta más, pero una vez que comenzás a actuar y te haces conocido, o formas un grupo de trabajo con buena onda, las oportunidades empiezan a llegar. 

EM: ¿Cómo fue el camino para conseguir la beca para ir a estudiar a México y qué implicó?

TRB: La beca a la que apliqué se llama PILA (Programa de Intercambio Latinoamericano), y conecta facultades de diferentes países. Me enteré de casualidad que existía, a través de la página web de la UPC, ya que no hay mucha difusión. Para participar, se requiere un promedio académico superior a ocho, haber cursado al menos la mitad de la carrera, una carta de motivación y una recomendación de un profesor. En mi caso, no quedé en el primer intento que fue el año pasado, pero lo volví a probar en la segunda convocatoria y me aceptaron. Me dijeron que algo que les había gustado es que haya vuelto a probar. La beca me permite cursar materias artísticas en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que luego se convalidarán en mi universidad.

EM:  ¿Cuáles consejos darías a quienes desean dedicarse al arte y la actuación?

TRB: El arte tiene cosas muy bonitas, pero también le falta profesionalización en algunos aspectos. En Córdoba, es difícil encontrar castings para obras de teatro. Por eso, mi principal consejo es emprender por uno mismo y las redes sociales son una buena herramienta para eso. Yo tuve mucha suerte de que me llamaran para hacer mi primera obra, pero fue justamente la red de contactos lo que permitió.


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