1 julio, 2022

El Milenio

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Equitación: conexión al galope

Martina Solis tiene 11 años y pertenece al Club Hípico de Mendiolaza. Compite junto a Muñeca en carreras de salto, una de las ramas de la equitación. En una entrevista con El Milenio, su madre, Andrea Salinas, relató el desempeño de la joven en este deporte.

La equitación es la única disciplina donde hombre y animal se establecen como equipo. Martina Solis, alumna de 6to grado del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo, realiza equitación en el Club Hípico de Mendiolaza y compite junto a Muñeca en carreras de salto.

El pasado 27 de marzo, la joven participó en una jornada en el Club Hípico de Las Delicias, donde obtuvo el cuarto puesto. Además, su madre destacó que Martina generalmente logra clasificar entre los mejores, habiendo obtenido incluso el primer puesto en otra oportunidad

La equitación, como deporte olímpico, tiene tres disciplinas: la doma clásica, concurso completo y saltos de obstáculo.

En este último es donde se desempeñan Solis y Muñeca. Este tipo de ejercicio está compuesto por categorías según experiencia y edad, empezando con pruebas de 0.30 metros hasta 0.60 metros para los iniciados, en la cual pertenece Martina y donde ha obtenido el primer puesto en otra oportunidad.

“Los entrenadores calculan que en los torneos que viene ya saltaría a 70 u 80”, comentó a El Milenio Andrea Salinas, madre de la joven amazonas, denominación que se le hace a la mujer que monta al caballo. 


En el Club les rotan los animales para que vayan adaptándose a cada uno, pero Solis encontró una conexión especial con su compañera equina; “Martina tiene la particularidad con Muñeca, tienen una atracción increíble tanto ella con la yegua como el animal con ella”.

Martina, desde sus comienzos en junio del 2021, asiste dos veces a la semana y los días previos a los torneos se refuerzan los entrenamientos. La jornada comienza con un calentamiento, relajación del animal y luego practican salto, galope y trote. “Se lamenta cuando hay un feriado los días que le toca entrenar, entonces ve de recuperar la clase”, explicó Andrea.

“Es una niña muy conectada, con muchas ganas, los días que no entrena, va igual al hípico y está en contacto con esta yegua con la que ella salta y le lleva de comer”, agregó su madre. “Martina al realizar este deporte es completamente feliz. Termina una clase y ya está pensando en qué día de por medio viene la otra”.

De esta manera, aquello que comenzó como un simple contacto con los animales, termina como una pasión. A la joven le queda mucho por recorrer y su madre concluyó, “es muy buscada por el club y siempre está presente en el establecimiento”.