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Cultura Edición impresa

Compañeros en el arte y en la vida

Tras una larga trayectoria en torno a la política, el ex concejal cordobés Javier Lafuente hoy dedica sus días como jubilado a una pasión hasta entonces relegada: la pintura. Junto a su pareja, Mariana Cuello, conforman un equipo no sólo a la hora de crear, sino también en la cotidianeidad. Bajo el sello JL3100, el dúo artístico se distingue por sus coloridos retratos de personalidades famosas.

Colaboración:

Aarón Alberto y Agustín Lafuente.

4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.

Thiago Salvador e Iván Paesky.

4to Año, Instituto Milenio Villa Allende.


El gen artístico anida en el interior de Javier Lafuente desde su juventud. En aquella época, sin ser consciente, acompañaba las largas horas de estudio con su herramienta de cabecera: una fiel lapicera con la cual bocetaba rostros y animales. “No lo hacía con una planificación, ni me lo proponía, era como una reacción”, recuerda el hombre que supo pasar muchos veranos en Unquillo y, desde entonces, siempre se mantuvo ligado a Sierras Chicas.

Sin embargo, con el paso de los años, fue la política lo que ocupó el centro de su vida y no fue hasta su jubilación que pudo dedicarse de lleno a ese primer amor: el arte. Cambiando la birome por los acrílicos, construyó un estudio en el altillo de su casa y, junto a su pareja, la artista plástica Mariana Cuello, se embarcó en la creación de la firma JL3100 (nombre que deviene de las iniciales de él y la traducción en números romanos de las de ella).

Desde entonces, el dúo trabaja codo a codo. Su marca distintiva son los retratos de figuras públicas, desde cantantes hasta funcionarios de la política, plasmados a todo color en una conjunción particular de estilos, que, no obstante, ambos buscan superar en el camino por encontrar nuevas formas de expresión.


El Milenio: ¿Cómo surgió tu relación con el arte plástico?

Javier Lafuente: Yo soy una persona que desde siempre ha planificado toda su vida, no sé si es una virtud o un defecto. Cuando llegó mi jubilación, entendí que necesitaba hacer algo, porque uno siente que el físico ya no le da lo mismo y la cabeza no funciona igual, entonces decidí buscar una actividad que me sirviera para sentirme bien. Y la verdad que hice una excelente elección, porque en el desastre de pinturas de mi altillo realmente vivo y me desarrollo intelectualmente. Además, leo mucho y ambas cosas, la pintura y la lectura, me permiten alejarme de las enfermedades de la vejez.

EM: ¿Es una actividad que siempre compartiste con Mariana o hubo un trabajo individual previo?

JL: Antes sólo dibujaba, lo hacía todo con lapicera. Cuando nos conocimos, hace aproximadamente cinco años, empezamos a pintar juntos en su casa (Mariana estudió Arte, yo no) hasta que decidimos invertir y armar un tallercito en la mía. Aparte como trabajamos con acrílico, que tiene sus particularidades con el secado, necesitábamos un espacio donde pudiéramos dejar las obras colgadas. Hoy en día, el estudio está lleno de sogas como para tender la ropa, pero llenas de cuadros, es muy gracioso.

EM: ¿Cómo definirías el estilo de JL3100?

JL: Nuestro estilo es lo que sale. Si pensamos en los grandes géneros (expresionismo, modernismo, cubismo, etc.) creo que tenemos un poco de cada uno. Además, todos los pintores van cambiando su estilo. Uno crece de dos maneras, con la edad y con la experiencia, por eso tratamos de escapar al encierro de una definición.

“Este proceso de producción nos sirve para consolidarnos como pareja y también para forjar una idea distinta de lo que debería ser el mundo, trabajando de manera complementaria y no aislada”.

EM: ¿Cómo es el proceso creativo y productivo cuando se hace de a dos?

JL: Generalmente pintamos solos, no simultáneamente. Es decir, no es que estamos juntos con dos pinceles sobre el mismo papel o lienzo, vamos de a uno. Las ideas, modelos y detalles son hechos individualmente y una vez que está listo, ahí es cuando lo vemos juntos y seguimos trabajando en la dirección que nos gusta. Es lindo, porque es un proceso de producción que nos sirve para consolidarnos como pareja y también para forjar una idea distinta de lo que debería ser el mundo, trabajando de manera complementaria y no aislada.

EM: ¿Cuáles crees que han sido sus mayores logros hasta el momento?

JL: Creo que lo que más disfruté fue la primera muestra, donde presentamos varios años de trabajo, ya que nunca habíamos expuesto nuestras obras así antes. Fue enorme, vendimos 32 cuadros, que es un número increíble para tratarse de una primera vez. Es como una iniciación sexual y realmente teníamos terror, pero salió muy bien, y no lo digo por los cuadros que vendimos, sino porque a la gente le gustó.

Por otro lado, siento que es un logro trabajar como lo hacemos, de a dos. Ella me corrige y yo a ella, nos criticamos y resolvemos juntos. Es una complementación muy rica. Aparte no resulta sencillo pintar, aunque por suerte encontramos una técnica muy buena para el dominio de la cara, con el uso de colores. Ahora sentimos que ya la hemos explotado demasiado, un poco nos aburrimos, así que queremos buscar nuevos horizontes más allá de los retratos.


EM: Por último, ¿cuáles son sus planes a futuro con este proyecto?

JL: Para este año teníamos entre cinco y seis muestras previstas, que lógicamente no pudimos llevar a cabo por la pandemia. Una era sobre la diversidad de las mujeres, con cuadros de deportistas, intelectuales, artistas, con cuerpos y orientaciones sexuales de todo tipo. La idea era mostrar cómo la mujer está en todos lados, con diferentes formas.

También estamos preparando una presentación grande, que hoy se encuentra en un 70% de avance e incluiría unos 250 cuadros que muestran la realidad local, bajo el nombre “Córdoba y los cordobeses”. Vamos a capturar espacios arquitectónicos representativos, como la Catedral, las estancias jesuíticas, el Cabildo o la Capilla de Buffo; junto a los paisajes serranos y personajes icónicos (actores, cantantes, periodistas, científicos, etc.) que han marcado la historia de nuestra provincia. Esa muestra no puede hacerse en otro lugar que no sea el Paseo del Buen Pastor, por lo tanto, estamos a la espera de poder concretarla en los próximos meses, cuando el contexto lo permita.

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