Ítalo Corradini es el actual director del área de Deportes de la Municipalidad de Río Ceballos. Nacido en la “Perla” de Sierras Chicas, el deportista nunca abandonó su ciudad natal, desde donde forjó una carrera vinculada a las artes marciales que alcanzó importantes hitos a nivel provincial y nacional.

Colaboración:

Pedro Cuervo y Francisco Periales

4to Año. Instituto Educativo Nuevo Milenio

Melania Visintini y Gianna Crucianelli

4to Año. Instituto Milenio Villa Allende


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El primer acercamiento hacia las disciplinas orientales fue impulsado por su padre cuando Ítalo tenía ocho años, a través del karate, la más popular de las artes marciales. “En esa época cualquier practicante de arte marcial era un karateca para el común de las personas”, recuerda Corradini.

Su padre era un hombre apasionado por los deportes de lucha en general y, de esa forma, Ítalo obtuvo una gama de información que le permitió acercarse a diferentes prácticas, como el taekwondo, que llegó a ejercer de manera profesional, y el boxeo, una propuesta totalmente diferente a la que se acostumbra en las disciplinas orientales.

Ítalo no fue sólo un joven inspirado por la herencia deportiva, sino, ante todo, un atleta que pudo abrir su propio camino dentro del mundo competitivo. El taekwondo lo tuvo como ganador de torneos nacionales en 1994, cuando también fue protagonista absoluto a nivel provincial. En 1996 alcanzó el podio de nuevo, con el subcampeonato argentino de la categoría escuela.

Corradini destaca la posibilidad de encontrar un lugar diferente y personal en la práctica deportiva, y en ese sentido, asegura que su motivación cambió y hoy se centra en la posibilidad de ayudar a otros a crecer.

“Me interesan los valores que se pueden transmitir desde este lugar. Estamos hablando de la convivencia en un grupo, de ayudar a quien más lo requiere, utilizar el autocontrol como herramienta, ser perseverante. Son parte de lo que constituye la inclusión de todas las personas y esto, que debería ser moneda corriente en todos los deportes, en las artes marciales es fundamental”, sostiene el actual director de Deporte, Recreación y Actividad Física de Río Ceballos.


Campeón nacional de Taekwondo en 1994, hoy Corradini integra diversas artes marciales en un sistema de enseñanza propio. Foto gentileza.


El Milenio: ¿Cómo articulás las distintas disciplinas marciales a la hora de dar clases?

Ítalo Corradini: Es un criterio bastante particular el que aplico, porque es poco usual. Tengo un método en el cual enseño las disciplinas puras, sin la fusión. Recién cuando algún alumno ya tiene cierto tipo de entrenamiento y nivel en su trabajo, comenzamos a pensar en amalgamar distintas disciplinas.

Si bien practiqué karate durante muchísimos años, soy profesor de artes marciales coreanas, como el taekwondo y el hapkido. También soy profesor de kickboxing y técnico de boxeo de la Asociación Cordobesa de este deporte.

Enseño cada práctica específica de manera individual y, aquellos estudiantes que lo desean, pueden trabajar en la combinación desde diferentes variantes. A partir de ahí también incorporo algunos conceptos de judo. No soy profesor de judo, pero sí fui estudiando algunos de sus fundamentos para crear mi propio sistema de artes marciales mixtas. Obviamente hay personas que eligen o prefieren competir en un sólo deporte y eso está totalmente contemplado.

EM: ¿Qué tan alejados están el mundo del boxeo y el de las artes marciales?

IC: El boxeo tiene un punto de encuentro con las artes marciales en su faz deportiva y competitiva. La parte marcial de disciplinas como el karate es el aspecto dedicado al aprendizaje de la defensa personal. En cambio, cuando hablamos de lo estrictamente deportivo del arte marcial nos referimos a cómo se adaptan esta serie de movimientos y posturas a la lucha y a las competencias en este ámbito.

Ahí es donde podemos encontrar una conexión, porque el boxeo es un deporte netamente competitivo, más allá de que hoy se practica el boxeo recreativo, que yo mismo lo hago. Sin embargo, la esencia del boxeo y su entrenamiento es deportiva, tiene como fin una confrontación y un rendimiento. Las artes marciales se trabajan desde otro lugar, desde la disciplina, con muchas formalidades y valores como el respeto. Se enseñan cuestiones que van por fuera del deporte y que hacen al “Do”, que no es otra cosa que el “camino” del artista marcial.

EM: ¿No existe un choque entre los métodos?

IC: No, porque estamos hablando de una faz deportiva. No hay un choque sino una fusión y lo cierto es que hoy, un buen artista marcial mixto debe saber boxeo. Ya cuando hablamos de disciplina, de autocontrol y de reducción del oponente, nos referimos a un sistema de defensa personal, que es sólo una parte de las artes marciales y de los deportes de lucha. Hay que entender cómo diferenciar los distintos aspectos de estas prácticas.

“Hay muchos preconceptos sobre lo que sucede en los deportes de combate. Se suele pensar que se trata de prácticas peligrosas, pero, por el contrario, son actividades que demandan mucha disciplina”.

EM: ¿Cómo se incorporan las diferentes técnicas en un solo sistema a la hora de competir?

IC: Existen cuestiones a adaptar, los golpes no son exactamente los mismos, pero depende no sólo del deporte sino del deportista. A nivel recreativo se hace muchísimo hincapié en la técnica, pero a nivel deportivo no sirve la técnica sin efectividad, por más depurada que sea. La preparación del competidor debe amplificarse a través del entrenamiento físico y mental.

EM: ¿Cuál es la edad mínima y qué condiciones son necesarias para una práctica plena de las artes marciales?

IC: Yo no creo del todo en una edad específica para practicar deportes. Pienso que siempre depende de la actitud y las ganas de cada practicante. De todas formas, lo aconsejable sería que en las artes marciales comiencen a partir de los seis años aproximadamente y en el boxeo, alrededor de los trece.

Hay muchos preconceptos alrededor de lo que sucede en estos deportes de combate. Suele colarse la idea de que se trata de prácticas peligrosas, pero, por el contrario, son actividades que demandan mucha disciplina. Por lo tanto, la peligrosidad o no que se sostenga, tiene que ver con la responsabilidad de quienes lo enseñan y quienes lo ejecutan. Es interesante la posibilidad de sumar estos deportes a la educación de los jóvenes.

También vale aclarar que la competencia es un ámbito muy particular. Ahí se requiere otro tipo de entrenamiento, por lo cual los grupos se conforman de acuerdo a las aspiraciones u objetivos de los alumnos. La práctica recreativa puede realizarse tres veces a la semana, por ejemplo, pero si yo apunto a competir y prevalecer en un combate, tengo que entrenar todos los días.