Cada 20 de junio olvidamos decir otro nombre, el de María Catalina Echevarría, la responsable de confeccionar aquel primer paño celeste y blanco.

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Todos los 20 de junio se recuerda a Manuel Belgrano, se repite su nombre y se cuenta su historia. Sin lugar a dudas, que es imprescindible hacerlo porque fue un hombre de ideas potentes y un fuerte compromiso con la Independencia.

Pero todos los 20 de junio se olvida decir otro nombre: el de María Catalina Echevarría, la responsable de confeccionar aquel primer paño celeste y blanco.


María Catalina Echeverría de Vidal, hija de inmigrantes vascos, era hermana de un amigo de Belgrano, durante la estadía del prócer en su casa le encomendó una tarea que la haría quedar en la historia.

María Catalina era hija de inmigrantes vascos. Conoció a Belgrano por medio de su hermano, Vicente Anastasio de Echevarría, un hombre de activa participación política en la época.

En 1812, los Echeverría hospedaron a Belgrano en su casa, en la entonces Villa del Rosario, donde este había llegado para inaugurar un pequeño fuerte para contener el avance de los realistas.


El 20 de junio se conmemora el Día de la Bandera en homenaje a Manuel Belgrano, quien falleció un 20 de junio de 1820. Belgrano fue una figura destacada del ciclo histórico y político que se abrió con la Revolución de Mayo.

Ante la necesidad de contar con un símbolo distintivo para sus tropas, Belgrano le pidió a María Catalina que confeccionara la primera bandera nacional, blanca y celeste con hilos dorados, conforme a los colores de la escarapela.

El trabajo le demandó cinco días y lo realizó con la colaboración de dos vecinas cuyos nombres, una vez más, han quedado en el olvido.

María Catalina Echevarría no sólo confeccionó la enseña patria. También asistió a la ceremonia de jura, a orillas del Paraná, a pesar de que no era común que las mujeres participaran en ceremonias militares.

De esta manera, ingresó en la historia aunque año tras año se insista en olvidar su nombre.