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Colaboración: Miranda Calviño

4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio


Aunque en la actualidad las nuevas tecnologías ofrecen entretenimientos de todas las formas y colores, la magia de los títeres continúa siendo atrapante. En su esencia se entremezclan la tradición y la simpleza, acercando historias que encantan a grandes y chicos, sin distinción.

Con esta perspectiva, Belén Bornancini y Hernán Danza, quienes viven actualmente en Río Ceballos, crearon el grupo “Foco Ala Mano”, hace siete años. El proyecto nació por una inquietud de llegar al público infantil, según señaló Bornancini, y para cumplir su objetivo, optaron por técnicas disruptivas dentro del estándar del género. “Nos especializamos en el títere de mesa, donde el titiritero está a la vista, aparece y desaparece. La idea es que la ficción y la imaginación sucedan, aunque la persona que maneja los títeres esté presente físicamente en el escenario”, explicaron.

A lo largo del camino, otros integrantes se han ido sumando al equipo. Miguel “Nené” González aporta la música en vivo en algunas presentaciones y Jeremías Danza colabora en detalles técnicos, como el montaje, las luces y el sonido. No obstante, la producción sigue siendo tarea exclusiva de Hernán y Belén, pareja arriba y debajo del escenario.

Ambos se conocieron mientras estudiaban teatro en la Universidad Nacional de Córdoba y decidieron imprimir el sello del arte que los unió a su iniciativa con los títeres. Así, los espectáculos que ofrecen al público están atravesados por la dramaturgia y muchos se basan en cuentos infantiles, como “El gato que quiso comerse la luna” o “El tesoro de los incas”.

Con sus obras, el dúo ha visitado diversos lugares, aunque confiesan que las bibliotecas son sus espacios preferidos. “Nos interesa resaltar su valor cultural y, a partir de ahí, que se empiece a convocar un poco más a la lectura también”. Actualmente, las presentaciones están suspendidas a causa del aislamiento, pero como rescató Belén, esto “refuerza la necesidad del encuentro”.


En 2019, Foco Ala Mano y Tren Azul Producciones lanzaron Le Festín de Títeres, un evento que atravesó Sierras Chicas y busca sostenerse año tras año.


El Milenio: ¿Cuál es la situación del teatro de títeres en Sierras Chicas? ¿Hay público para estas propuestas?

Belén Bornancini: Totalmente. Gran Córdoba está creciendo muchísimo y está bueno que haya propuestas que nos saquen un poco de la ciudad. A nosotros nos parece muy importante poder generar una cultura aquí, en Sierras Chicas.

El año pasado lanzamos por primera vez una propuesta llamada Le Festín de Títeres – Festival Interurbano de Invierno. Hicimos diez funciones en todo el corredor, desde el CPC de Argüello hasta Colonia Caroya, pasando por Villa Allende, Río Ceballos y Agua de Oro.

Lo gestionamos junto a Tren Azul Producciones y nos fue muy bien, hubo alrededor de 1500 espectadores. Este año lo teníamos programado para Semana Santa, pero no pudo ser. En la región hay mucho público familiar y hay numerosos espacios donde se pueden realizar funciones.

EM: En cuanto a la creación de títeres, ¿es un arte vigente?

BB: Vigente creo que está, a lo mejor comparado con otras artes no hay tantas compañías, pero el títere es muy viajero y los grupos que existen, se ven mucho en los pueblos, llegan a lugares a los que por ahí no lo hacen otros tipos de arte. Sin embargo, quizás sí está un poco invisibilizado, es raro ver, por ejemplo, noticias relacionadas con los títeres en los medios.

Por otro lado, desde la década del 80 (que es reciente en términos artísticos) está en boga el teatro objeto, que utiliza no sólo muñecos construidos, sino también el cuerpo, hay una hibridez títere-titiritero. Se trata de un ensamble novedoso, donde las opciones creativas son infinitas. Eso le da otra vida al género y es una apuesta a que los títeres sigan existiendo.



EM: ¿Cómo ha influido en su trabajo el hecho de vivir en Sierras Chicas?

BB: Nos trajo tranquilidad y mucha conexión con el mundo infantil. La zona nos gusta mucho, por eso también quisimos apostar al festival como una propuesta que se renueve año tras año.

Además, se nos abrieron muchas puertas. La Beba Teatro nos prestó el espacio para ensayar y lo mismo pasó con las bibliotecas, que han estado muy dispuestas a crecer con nosotros. Se empieza a crear una red de artistas, donde intercambiamos ideas, nos nutrimos y van surgiendo vínculos de amistad que hacen que los procesos se den más fluidamente. 


El grupo se especializa en los títeres de mesa, técnica donde el titiritero está a la vista del público y forma parte de la obra con su actuación.


EM: ¿Cuál consideran que es el mayor logro de Foco Ala Mano?

BB: La respuesta del niño. Cuando te encontrás con un chico que te vio hace dos o tres años y se acuerda de la función, sabés que le llegó, o cuando te cuentan que ven el video de una obra varias veces, eso creo que es lo que más te llena. Después también está el sentir que vas siendo aceptado, que valoran y confían en tu trabajo, como cuando te empieza a contactar gente que no conocías.

EM: ¿Cómo afectó la cuarentena a este rubro?

BB: Claramente somos uno de los sectores más afectados ante esta situación, porque el mayor ingreso del artista independiente viene de las funciones, pero estamos bastante unidos, comunicándonos y viendo cómo seguir. Nosotros particularmente, aparte del grupo, tenemos otros trabajos, por eso quizás no estamos tan ajustados, pero el contexto es muy difícil.

Se están generando alternativas virtualmente, pero son parches que no van a poder durar mucho y tampoco es la esencia del teatro, a nadie le pone feliz hacer eso, pero la única opción para seguir trabajando. Creo que esto sirve para reforzar la necesidad del encuentro, como así también la capacidad de reflexión que tiene el arte ante situaciones sociales críticas.

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