Villa Allende. La historia del pueblo se remonta a principios del siglo XVII con el origen de la estancia de Saldán, heredadas por los españoles Baltasar y Juan Gallegos. En agosto de 1632 se efectuó un “trueque y cambio” de estas tierras a favor del primer poeta cordobés, Don Luis de Tejeda y Guzmán, quien además de erigir la primera capilla en honor de nuestra Señora del Carmen, compuso sus poesías religiosas conocidas como “Coronas Líricas”.

Hacia la mitad del siglo XVIII, el Obispo Gutiérrez de Ceballos organizó un asentamiento aborigen. Para ello trajo un contingente de Vilelas (pueblo indígena) y conformó “La Reducción de los Vilelas” en el lugar al que todavía hoy se llama “La Reducción”. Dotó a esta reducción de doctrineros, maestros, herramientas y erigió la capilla de San José, que llegó a ser vice parroquia catedral de Córdoba. Dejando, entre muchas otras cosas, algunos hornos calíferos, uno de los cuales todavía se conserva, reformado a través del tiempo.

En 1790 el Cabildo decide rematar la estancia, ya que había entrado en franco deterioro debido a la mala administración de las familias que sucedieron a los Tejeda. Fue adjudicada entonces a Juan Pérez Bulnes por la suma de 2.520 pesos. El nuevo dueño se dedicó a una activa y próspera labor comercial, aportando notables mejoras. Su heredero, Eduardo Pérez Bulnes, la mantuvo por mucho tiempo hasta que el 29 de marzo de 1849 la vendió al Dr. José Norberto de Allende.

El Hotel Maluf fue y sigue siendo, a pesar de su abandono actual, uno de los íconos de Villa Allende. Se comenzó a construir en 1938, en la intersección del arroyo y la Av. Goycoechea frente al Hotel Villa Allende (hoy Salón de Fiestas Tiyuca), que también pertenecía a la familia Maluf. En 1966 se transformó en una colonia de vacaciones de los militares y posteriormente, en clínica. Originalmente tenía 8500 m² de terreno.

El 14 de marzo de 1888, los hermanos Manuel Enrique, José Segundo y Guillermo Federico de Allende, hijos de Don Juan Martín de Allende y de Doña Mercedes de Goycoechea, arrendaron por 20 años, a su tío el Dr. Allende y a su madre, Doña Mercedes, la Estancia de Saldán. El 26 del mencionado mes, formaron una sociedad comercial agrícola con el nombre de “Razón Social José y Guillermo de Allende Hermanos”, a la que se agregó, poco tiempo después, un cuarto hermano llamado Juan Martín de Allende.

La primera “Vía Blanca” . Durante las primeras décadas del siglo XIX llega el alumbrado público a Villa Allende, siendo la calle de la foto (Sáenz Peña, al costado del Polideportivo) la primera “vía blanca”, hogar de numerosos bares y almacenes.

El 3 de mayo de 1888, la razón social de los Allende compró a su tío el establecimiento de Saldán, por la suma de 75.000 pesos, pagaderos 10.000 pesos a la firma de la escritura, 15.000 a un año, 15.000 a dos años, 15.000 a tres años y 20.000 a cuatro años. La propiedad quedaba hipotecada a favor del vendedor, hasta tanto se cumplieran los plazos estipulados en la venta.

La bondad del clima y la belleza del paisaje, hacían de Saldán un lugar propicio para el descanso y el recreo de quienes lo visitaban. Así lo vio nuestro Luis de Tejeda y Guzmán en el siglo XVII y el Gral. José de San Martín, para recuperar su quebrantada salud, en 1814.

El primer cine de Villa Allende se inauguró alrededor de 1930 y funcionaba en un gran salón de la esquina Roque Sáenz Peña y Rivera Indarte. Era propiedad de Julio Monzoni y luego pasó a manos de Don Luis Questa. También era sede de bailes, obras de teatro, actos y fiestas cívicas. Tenía gallinero, platea y balcón de tertulias, desde donde tocaba la orquesta. Hacia 1940 se traslada al salón de los Jair (hoy Bingo) y la vieja sala pasa a ser, sucesivamente, Bar y Billares, tienda La Argentina y fábrica de alfombras Grunhaut. Actualmente, el local es ocupado por la lomitería Betos.

Los hermanos Allende, conocedores de las condiciones climáticas de la región, por haberla vivido y disfrutado desde su niñez, emprendieron, con visión de futuro, la formación de un pueblo. Eligieron a tal fin, un lugar llano, con leves altibajos, rodeado por dos arroyos, que llamaban “La Playa de Saldán”, y bautizaron a la nueva urbanización con el nombre de Villa Allende.

Viejas postales de la ahora reconocida como Capital Nacional del Golf.

Actualmente, la reconocida “Capital Nacional del Golf” cuenta con glorias como el Córdoba Golf Club, el convento de San Alfonso, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Nogal Histórico, la reserva laboral Puesto del Carmen y el Polideportivo Municipal, conjugando así naturaleza, recreación, deportes, vida nocturna y confort.


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