El Mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se entiende por Discapacidad toda deficiencia de alguna estructura corporal, una limitación de una actividad o la restricción en la participación de  actividades vitales.

Es decir que estamos hablando de problemas que afecten el normal desarrollo de las actividades sociales del individuo.

Se eligió el 3 de diciembre, como día internacional de las personas con discapacidad, luego que se cumpliera en 1992, el Decenio de las Naciones Unidad para los Impedidos. El cuál tenía por objetivo desarrollar diferentes estrategias tendientes a lograr una toma de conciencia y creación de medidas destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.

 Según estimaciones de la ONU, el 15 por ciento de la población mundial padece alguna discapacidad, mientras que datos aportados por del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del INDEC, establece que solo en Argentina el 13 por ciento de las personas tiene alguna discapacidad, es decir alrededor de 5 millones de personas.

De ese porcentaje, solo un cuarto logra acceder a condiciones de trabajo dignas, además que solo 3 de cada 10 personas tienen acceso al Carnet de Discapacidad, necesario para lograr el pase libre en el transporte, cobertura de medicamentos y para obtener prestaciones que le garanticen tratamientos de rehabilitación o acceso a educación.



Sierras poco adaptadas

Según un relevamiento realizado por El Milenio en 2017, en el corredor de Sierras Chicas todavía queda un largo camino para lograr que las calles sean completamente adaptadas para las personas con discapacidad visual.

Los puentes y pasarelas son un peligro hasta para los individuos que puede moverse con normalidad y muchas veces están hechos con una rejilla metálica donde hasta los bastones se enganchan. De juegos inclusivos o transporte público adaptado ni hablar.

Por su parte, otro informe realizado este año, reveló que las posibilidades de desplazamiento para una persona en silla de ruedas a la capital cordobesa son limitadas, teniendo en cuenta que tan solo una empresa, cuenta con una unidad adaptada con rampas, necesarias para el traslado de personas con discapacidad motriz.

 “En los interurbanos no pueden ir más de dos personas con pase libre por discapacidad. No tiene sentido, ya pedimos explicaciones pero no nos dan respuesta”, manifestó Gustavo Sbolci, vecino de Villa Allende y usuario de silla de ruedas desde los 16 años.

En la misma línea se quejó Norma Sanchez, presidenta de la asociación Derechos Sobre Ruedas, en otro informe realizado este año, remarcando que los políticos y empresarios desde hace varios años vienen evitando dar una respuesta a estos problemas.

“Si no tenemos el certificado de discapacidad en orden, con fotocopia y DNI, no te dejan viajar. Encima que nos ven en sillas de ruedas, tenés que llevar toda la papelería”, comentó en aquella ocasión.

Vale señalar que, según datos del Indec, 6 de cada 10 personas con dificultades que afectan a su desenvolvimiento diario no tienen certificado de discapacidad.



Por su parte, Cesar Pereyra de Red Mate, una organización universitaria dedicada a traducir textos en Braille, remarcó que uno de los graves problemas  que afectan a las personas con discapacidad es el acceso a la educación, atendiendo que muchos docentes o no están preparados para ayudarlos a lograr una correcta integración o directamente es inaccesible el material de estudio.

“La idea de que la persona con discapacidad es un ejemplo de vida, de superación, que es un pobre infeliz y que no tiene nada que ofrecer a la sociedad, es falso en mi opinión. Las personas con discapacidad deben ser miradas como un sujeto cualquiera, o sea un sujeto de derechos”, opinó Pereyra.

“La idea es trabajar más desde un enfoque social. Lograr que la accesibilidad sea algo que atraviese toda la estructura, que no sea cosa de unos pocos, sino que tanto docentes como autoridades tengan conciencia que existen estudiantes con discapacidad dentro de ese espacio académico; que se puedan tomar medidas al respecto desde un lugar más social y que no sea solo el estudiante que tenga que solucionar sus propios problemas para obtener el material, sino que la misma universidad les brinde una ayuda” remarcó en exclusiva para El Milenio.


Nota Relacionada

Anuncios

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.