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Volver al papel


Magdalena Vexenat es artista plástica y en sus obras aborda, mediante el dibujo, tópicos como la identidad y lo natural. Desde esta perspectiva, busca resignificar el rol del papel como material en el arte y la gráfica en su forma más pura.

Magdalena Vexenat se define a sí misma como dibujante, más que como artista plástica.

Una artista plástica abocada a las figuras, sobretodo de la mujer, de los animales y de la naturaleza. Una extensa formación en su pasión. Una impronta construida en torno al dibujo. Este es el panorama que define a Magdalena Vexenat.

Desde niña estuvo rodeada del arte en sus diversas manifestaciones. Pasó por la música de la mano de su padre, el teatro en la adolescencia y finalmente encontró en la plástica aquello que la marcó. “Me cerró más ese tipo de creación solitaria, aunque también me gusta mucho trabajar con colectivos de artistas. Además, los tiempos y lo material en las artes visuales es algo que me encanta también”, señaló Vexenat.

Magdalena inició su camino estudiando Bellas Artes en la Escuela Nacional de Pueyrredón, en Buenos Aires. Tiempo más tarde, continuó sus estudios en Francia y realizó un posgrado de artes plásticas dentro de La Sorbona, histórica universidad francesa.

Luego se desplazó a Buenos Aires nuevamente, hasta que tomó la decisión de instalarse en Unquillo, cansada de la vida en las grandes ciudades que, como admitió, es “bastante dura”. Todas estas transiciones influyeron dentro de su obra, que se fue tiñendo a partir de las diversas experiencias.

“Creo que el dibujo es una manera más espontánea de plasmar una idea rápidamente. El arte es una visión sensible, original de un artista”. Magdalena Vexenat

“Tuve una vida rara, nómade, pero me sirvió mucho para reflexionar sobre lo que uno hace, desde la técnica hasta el tema que se trabaja”, comentó la artista. Durante este proceso, cosechó el título de Engravado y Escultura, trabajó en revistas, publicó escritos y se fue perfeccionando en diversas técnicas, pero siempre priorizando la gráfica.

La región serrana, particularmente, incidió por su naturaleza y llevó a Vexenat a lograr una hibridación entre lo humano y lo animal, jugar con la identidad de la mujer e incorporar diversos elementos de índole ambiental.

Un conjunto de obras donde Magdalena consiguió plasmar tales temáticas, es la serie “Impermanencias”, “donde cada dibujo tiene que ver con la oscuridad y esto de la identidad en lo poco que se ve, o no, en el rostro”, como describió ella misma.

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Además, actualmente Magdalena enseña artes visuales en diferentes escuelas y se encuentra en pleno desarrollo de la revista Calfupan (“puma azul” en mapuche), en formato fanzine (disponible en Facebook). La misma es una colaboración entre Bélgica y Argentina, con el propósito de lograr la adhesión de otros artistas internacionales. “Estos tipos de trabajos a mí me satisfacen mucho, son logros y tienen mucho valor”, dijo Vexenat al hablar del proyecto.

El Milenio: ¿Cuál es la diferencia entre artes visuales y artes plásticas?

Magdalena Vexenat: Normalmente se llama artes plásticas a las más tradicionales, como esculturas, pinturas. Cuando se van incorporando, en los años ‘60 o ’70, las nuevas tecnologías, las performances, los happenings, ahí se empieza a restaurar el término artes visuales en la historia del arte. Es un concepto que engloba las nuevas tecnologías y las técnicas tradicionales, se amplía, entonces se engloba lo visual.

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EM: ¿Qué técnicas utilizás?

MV: Ahora estoy sumergida en el dibujo, en esto de construir formas, lo esencial, el cuerpo como lo esencial, y todo lo que sea el papel. Cuando expusimos “El papel del papel”, éramos todos artistas que trabajábamos sobre el papel desde la acuarela, el grabado y el dibujo.

El papel es algo que me gusta mucho, como lo gráfico. El dibujo es una técnica gráfica, si bien me gusta el color, lo estoy encarando más para ese lado. Me gusta mucho la sensualidad de la línea, el trazo, las texturas de la tinta, lo gráfico más que lo colorista. Yo no me considero pintora sino más bien dibujante, grabadora, me atraen sobre todo ese tipo de técnicas.

Creo que el dibujo es una manera más espontánea de plasmar una idea rápidamente. También me gusta mucho la historia del arte y siempre me gustaron los grabados de Goya, la parte quizá media oscura del arte. El arte es una visión sensible, original de un artista.

EM: ¿Qué intentás transmitir con tus obras?

MV: Más que transmitir, yo creo que mis obras hablan de mis experiencias de vida, maneras de sentir que tienen que ver con mis vivencias. La imagen de la mujer, quizá, porque yo me identifico con ello, no es porque esté tomando una posición feminista, sino que es con lo que yo me siento familiar.

Yo hablo de la figura de la mujer, del cuerpo, de la búsqueda de identidad, o sea que mi identidad no está definida y creo que eso tiene que ver con mi búsqueda en un lugar, la búsqueda de uno mismo. No son grandes temas, tienen que ver más con mi historia personal y con cosas que son personales, pero a la vez, como algo universal, algo existencial.



EM: ¿Cuál considerás que es el logro más destacado de tu trayectoria?

MV: Creo que no tengo un logro más destacado, sí muestras colectivas y algunas individuales que he preferido, pero no sé si yo lo definiría como logro, todavía me siento en un proceso.

A mí me cuesta dedicarme totalmente a lo que me gusta, yo enseño y me gusta enseñar, pero hay pocos artistas que viven de su arte enteramente, eso no es algo que a mí me moleste o me frustre porque me gusta enseñar también. Pero quizás sí, me gustaría tener más tiempo para hacer mis obras.

Para mí el gran logro últimamente es que me siento muy cerca de lo que quiero hacer y cada vez me van reconociendo más en el ambiente.

EM: ¿Qué materias pendientes tenés como artista?

MV: Muchísimas. Yo creo que el arte no se tendría que terminar, es una búsqueda constante. Me gustaría exponer lo que estoy haciendo, una vuelta de dibujos de retratos de tinta, con una trama con el rotring, que también está relacionado al grabado. Es algo nuevo y tengo ganas de exponerlo.

Para mí, ese es el camino, que cada vez mi obra sea más conocida. Lo bueno es que siempre hay algo por hacer, tengo muchas cosas pendientes en ese sentido, pero bueno, es difícil cuando no podés disponer todo el día para trabajar en tus obras.

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