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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

“Maravillas de Córdoba”, un recorrido por Sierras Chicas y la Provincia


Gonzalo Granja es un fotógrafo cordobés, que en el último tiempo se ha dedicado a visitar algunos de los lugares más emblemáticos de la Provincia y retratar cada uno de ellos a través de su cámara. En este recorrido, Sierras Chicas tiene un capítulo en el libro que publicó en el año 2018 sobre este viaje.

Córdoba se caracteriza por tener algunos de los paisajes más lindos de Argentina debido a su naturaleza y a la diversidad de su ecosistema. Se trata de una de las regiones turísticas más conocidas para vacacionar y descansar de la rutina. Esta apreciación de la provincia se puede corroborar a través del trabajo realizado por el fotógrafo Gonzalo Granja.

“Maravillas de Córdoba” es un libro de fotos, una propuesta para visitar algunos rincones increíbles de la provincia. Con 300 páginas y 72 locaciones, se trata de una invitación a salir, a descubrir, a pasar tiempo en la naturaleza y volver a valorar todo lo que siempre estuvo cerca”, describe el autor en su blog personal.


Una película al aire libre, los 365 días del año. Así de increíble se ve el cielo en la Estación de Bosque Alegre. (Foto: Gonzalo Granja).

Gonzalo Granja es un fotógrafo cordobés de 29 años, especializado en turismo y aventura. Según señala en su página web, sus trabajos se ven inspirados por la naturaleza, la experiencia de viajar y las actividades al aire libre. Además, recorrió más de 15 países en los que trabajó para marcas y empresas de diferentes ciudades.

A lo largo de su carrera, ha realizado diversos proyectos que lo llevaron a consolidarse como un fotógrafo profesional. Entre ellos, se destaca la producción de un video para la Secretaría de Turismo de Alta Gracia – su ciudad natal – en el año 2013. También, es interesante mencionar la vez que la revista National Geographic, en español, decidió publicar su trabajo como “Foto del Día” en tres ocasiones.


Los túneles de Taninga, una de las siete maravillas cordobesas construidas por el hombre. (Foto: Gonzalo Granja).

Pero sin lugar a dudas su proyecto más importante fue: “Descubriendo Islandia. Un viaje a lo profundo de los sueños”. Una idea que autogestionó para promocionar algunos de los paisajes más emblemáticos de esa tierra, en conjunto con varias agencias de turismo de dicho país.

“Maravillas de Córdoba” es uno de los últimos trabajos que ha desarrollado luego de viajar y desplegar su oficio en diversas partes del mundo. Con este libro, su intención era “dar algo de vuelta” al lugar que le había dado todo y mostrar la belleza de la región. Así comienza este viaje.

Motivación

“Ojalá las fotos perduren más de lo que perdura uno en la tierra”. Foto: Tomø Medina 

La inspiración de hacer este proyecto provino de algunas cuestiones. En primer lugar, haber visitado espacios naturales de otros países lo llevó a tomar un poco de “perspectiva de la situación”. Luego de investigar, concluyó que no existía la difusión – a nivel gráfico -, que él esperaba, de los paisajes y los recursos naturales de su provincia. “Sentí que sólo había que hablar de eso”, señalaba.

Por otro lado, parte de la motivación fue el resultado de una experiencia que tuvo en su paso por Islandia. Según cuenta, allí conoció a una persona que había producido un libro, propio, sobre el país nórdico, y que, conversando con él, le transmitió esta idea: “La posibilidad de hacer un libro va más allá de una cuestión propia, es levantar la voz por espacios que no lo pueden hacer por sí solos. Es la posibilidad de devolver algo al lugar en el cual vive la familia y los amigos de uno y en donde uno siempre tuvo la posibilidad de crecer”.



Ambas cuestiones fueron el puntapié inicial para que Granja viera la oportunidad de hacer una producción fotográfica sobre la provincia. Su ímpetu y determinación lo llevaron a adentrarse en el interior de Córdoba, con el objetivo de mostrar el esplendor de algunos de los lugares más representativos de esta tierra.

Asimismo, otra de las preocupaciones que lo impulsó, estaba relacionada con el bajo nivel turístico de la región para con los visitantes extranjeros. “Me sorprendió cuando vi el porcentaje de lo que pasó el año pasado con el turismo: sólo el 1,5% de los extranjeros que vinieron a la Argentina, decidieron pasar sus vacaciones acá. Ahí uno se empieza a preguntar: ¿Qué está pasando? ¿No hay nada para ver en Córdoba o no está difundido?”, se preguntaba.

Por esta razón, decidió armar el libro basándose en dos puntos. Una era mostrar la “Córdoba conocida” pero desde otro punto de vista. Es decir, publicar los lugares más populares, pero con un enfoque distinto. La otra consistía en presentar las regiones que se encontraban más escondidas o que no eran tan populares dentro de la sociedad. Según afirma, en su trabajo aparecen sitios que, hoy por hoy, no salen en ninguna búsqueda de internet. “No existe ningún blog o espacio de difusión que los mencione. Es llamativo que eso todavía pase, estando en este año”, considera.


Espejo al cielo. El atardecer en todo su esplendor, en La Serranita. (Foto: Gonzalo Granja).

Aun así, Granja resalta que su obra, además de enseñar las “maravillas de Córdoba”, tiene un mensaje de concientización. “La razón por la cual están estas dos instancias – compartir lugares populares y otros no tanto – es porque creo fielmente que si la gente conoce y va a estos sitios van a entender el valor que tienen. Así, es la forma en la cual podemos cuidarlos un poco más”.

Igualmente, agrega: “Es muy difícil proteger algo que no se conoce y darse cuenta de la relevancia que tiene sin haber estado ahí. Es complicado entender en qué nos beneficia y cuál es su importancia para la provincia. Me pasó a mí. Antes de salir y sacar fotos en lugares naturales, no entendía realmente qué pasaba cuando uno estaba ahí afuera y eso es lo que quiero compartir con otros”.

Dentro de las páginas

“Ojalá las fotos perduren más de lo que perdura uno en la tierra”. Foto: Seba Giordano

El libro fue publicado en el año 2018 bajo la editorial “ecoval ediciones”. El recorrido inicia con la fotografía de la Laguna “Mar chiquita” – tapa del libro – en el cual se aprecian unas especies de “árboles” que salen de las profundidades del mismo y se observa el naufragio de un hombre, en canoa, que se encamina hacia el atardecer.

Cada capítulo está definido por las regiones que Granja ha visitado y retratado en este viaje. Dentro de las páginas, se representan algunas de las postales más emblemáticas de los lugares que recorrió. Se pueden ver mapas, imágenes y descripciones (en español e inglés) sobre lo que uno puede encontrarse en cada localidad.



El libro está compuesto por 7 capítulos: “Sierras Chicas y el Norte Cordobés”; “Valle de Paravachasca”; “Valle de Punilla”; “Valle de Calamuchita y Sierras del Sur”; “Las Altas Cumbres”; “Valle de Traslasierra”; “Mar Chiquita y Las Salinas”. Asimismo, se encuentra incorporado un mapa que señala cómo llegar a cada una de las regiones.

“Hoy por hoy, te concluyo en que Córdoba tiene todo: ríos, bosques autóctonos, sierras, tiene la cuarta laguna salada más grande del mundo, un salar al norte, ríos subterráneos, diques, cascadas, de todo para ver. Lo que nos hace falta es compartirlo un poco más y tomar conciencia del valor que tiene esto para preservarlo. Así, la próxima generación lo puede seguir viendo como lo vemos nosotros ahora”.

Sierras Chicas

En el primer capítulo, Granja expone algunos de los lugares más impresionantes de Sierras Chicas y el norte de Córdoba. Aquí inicia sus primeros pasos, percibiendo algunas de las particularidades y propiedades que caracterizan esta parte de la provincia.



En su aventura, Granja expresó su admiración por el “Camino del Cuadrado” como conector principal entre valles, enfatizando la importancia de su entorno, más allá de la obra. “Es un lugar que pone en perspectiva, de cualquier persona que vive en Córdoba, la magnitud de todo lo que nos rodea. Sin tener que ir a diferentes lugares, te das cuenta de cómo es la comunicación entre lo natural y el hombre. Eso me pareció impresionante cuando lo crucé por primera vez”.

También, resalta la diversidad natural de la región y la manera en que Sierras Chicas “hace de puerta al norte cordobés”. “Hace un nexo del paso de la naturaleza viva hasta encontrarse con una naturaleza más árida -Ischilín y el Cerro Colorado-. Me fascinó encontrar lugares desérticos y con palmeras”, destaca.

“Me parece que todavía hay bastantes cosas que están intactas y lejanas de la modernidad. Eso me pareció muy lindo de volver para recapitular”, señala Granja al recordar que algunos de estos terrenos no estaban alambrados y se podía ver, por ejemplo, a un padre jugando un partido de fútbol con su hijo en la punta de un cerro. Se trataba de algo que llamaba la atención de los turistas, afirmaba.  

Igualmente, Granja se lleva algunas cosas en particular de las localidades que visitó. Recuerda las cascadas – Ascochinga, San Jorge, “Los Hornillos”, “Salto La Estancita”-, algo que para él es muy característico de la provincia y los considera como “oasis cordobeses”. Además, hace hincapié en la parte histórica – Ischilín, Copacabana, Cerro Colorado -, como una manera de “volverse a conectar con el pasado de Córdoba y con las costumbres que están ahí intactas”.

En relación a sus experiencias, Granja deja su última reflexión acerca de su trabajo. “Yendo bien en lo profundo, siento de que estamos de paso por acá. Pueden ser 80 o 90 años promedio. Estamos de paso por esta vida y está bueno pensar en que es lo que uno quiere con eso. Yo quiero algo que vaya más allá de mi persona. Poder devolver algo y dejar un granito de arena”.

“La búsqueda de todos estos años ha sido siempre compartir momentos que inviten a otros a salir, pasar más tiempo con la naturaleza y valorar de esta manera todo lo que nos rodea. A mí me cambió la vida. Que no sólo quede en una cuestión personal y que me haga sentir vivo, sino poder incentivar a otros. Ojalá las fotos perduren más de lo que perdura uno en la tierra”, concluye.

Sierras Chicas y el Norte de Córdoba. Los lugares elegidos en el primer capítulo de “Maravillas de Córdoba”.

Gonzalo Granja y su libro “Maravillas de Córdoba”. Foto: Tomø Medina 

Casa Bamba, La Calera.  “Es un destino con un paisaje único”. Habla de este lugar como un rincón conocido por los amantes del trekking y del ciclismo. Compuesto por un bosque autóctono, dentro del mismo existe una cascada donde tres chorros de agua forman una olla rodeada de “frondosa vegetación”.

Dique La Quebrada, Río Ceballos. A siete kilómetros de la ciudad, es uno de los espacios más conocidos por los habitantes de la zona. Presentado como un “impactante espejo de agua” construido para abastecer de agua a toda la localidad.

Cascada “Los Hornillos”, Río Ceballos. “Un salto de agua de unos 10 metros de altura” a 8 kilómetros al oeste de la localidad. Se refiere a este lugar como un paraíso para los “amantes del senderismo” y que premia a los que estén dispuestos a caminar.



Cascada “Salto La Estancita”, Salsipuedes. Un sitio al cual se llega por el Camino del Cuadrado. Explica que es necesario hacer una caminata de 500 metros para “empezar a escuchar el sonido del río Salsipuedes”. Ubicada a 13 metros de altura, la cascada se convierte en “un paraíso durante las tardes de verano”.

Los Plátanos de Caroya, Colonia Caroya. Presentada como un símbolo de la localidad, abarca un túnel de árboles de más 100 años y con “2.450 ejemplares de plátanos”.

Tres Cascadas, Ascochinga. Pueblo ubicado a 20 km. al oeste de Jesús María – por ruta E66 -. Aquí, el río Ascochinga se transforma en cascada, generando “tres saltos de agua consecutivos que desembocan en ollitas naturales”. Una invitación a refrescarse, recomienda.

Cascada San Jorge. “Una cascada secreta rodeada de pinos espera a los aventureros” – describe – en el final del cordón montañoso de Sierras Chicas.Para llegar, es necesario adentrarse a pie en el bosque que presenta.



Ischilín. Fundado en 1640, se encuentra situado a 20 km de Deán Funes. Lo describe como un lugar que no parece afectarle el paso del tiempo. “Sus callecitas de tierra, su pulpería y su juzgado de paz, mantienen intacto el encanto de la vida colonial”, destaca.

Copacabana. Ubicado en el Departamento de Ischilín. Lo caracteriza como un pueblo integrado por familias de artesanos.

Cerro Colorado. Lugar por excelencia de Córdoba, donde se encuentran las pinturas rupestres más conocidas de los nativos de estas tierras. “Entre pictografías, morteros, aleros y cuevas, se puede dimensionar cómo el hombre, el agua y el viento han dejado huellas en las piedras rojizas”, señala.


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