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Conmovido por los docentes argentinos

La escuela argentina desde la mirada de Miguel Ángel Santos Guerra no es sencilla. Por esto mismo, realizando una crítica constructiva, el autor y didacta español, plantea la reconstrucción de un nuevo paradigma entre todas las partes que conforman el sistema educativo.


Por Matías Pérez | matiasperez@elmilenio.info

Colaboración: Tomás Vicente – FCC. UNC.


El referente de las ciencias de la educación y la organización escolar, Miguel Ángel Santos Guerra, ya es un habitué de la Argentina. Tanto es así, que el español, al menos una vez, ha visitado más de 120 ciudades diferentes, entre las que debe sumarse a Unquillo.

En este sentido y hace pocas semanas, en el marco de un encuentro con los docentes de la Fundación Josefina Valli de Risso, el también exitoso autor mantuvo una entrevista exclusiva con El Milenio.

“¿A qué se debe esta mayor presencia en el país? Primero, existe una editorial que ha publicado 12 libros, estos se difunden, los conocen las personas y entonces hay una demanda. Segundo, porque el ministerio, cuando licitaba libros, adquirió miles de ejemplares que puso en las escuelas, los que son leídos mucho por los docentes. En tercer lugar, los gobiernos de las provincias y de la Nación han puesto textos míos como lectura obligatoria para quienes participen de los concursos docentes”.

Pero, para Santos Guerra, la razón principal es que esto se trata de un circulo que se retroalimenta constantemente, por esto mismo, los encuentros con sus seguidores son más que multitudinarios y así lo manifiesta con orgullo: “Por ejemplo, he tenido en Córdoba auditorios de 8.000 personas y en otras ciudades hasta de 5.000”.

Conmovido con los docentes argentinos

“De alguna manera, ese esfuerzo que te supone alejarte de la familia, asumir riesgos de viajes, de aviones, falta de descanso, se trata de un esfuerzo que está compensado; aparte de lo que le puede suceder a las aulas, está compensado con el interés que muestran los docentes”.

Miguel Santos Guerra expresa siempre estar muy conmovido por la actitud de los docentes argentinos y no titubea en manifestarlo a través de sus textos, por esto mismo, hace poco tiempo tituló a un artículo de su blog “1.400 kilómetros”, surgiendo tras una conferencia en Buenos Aires, donde un profesor se le acercó y le dijo “he recorrido 1.400 kilómetros para escucharlo”.

Esta situación, para el también autor de decenas de bestsellers, es “admirable” y genera en él un profundo “agradecimiento”, reconociendo que el traslado hacia los puntos de reunión implica al docente el costo de tiempo, esfuerzo y dinero.

Pero como le dijo a este medio, “viajar es comprender que estamos equivocados” y esta frase la demuestra con su postura firme, por eso recalca en todo momento que no viene a “enseñar”, viene a “aprender”.

“En este país existe una demanda que tiene que ver con el aprender y con el compromiso con la educación, hay un interés que a veces, en mi país, no las veo, donde la capacitación está pagada por el Gobierno, por lo que es gratuita, pero a veces los docentes a pesar de tenerla gratis, al lado de casa, no asisten o si lo hacen es a desgano”.

Y continuando con el afecto que siente por los maestros argentinos expresó que “de alguna manera, ese esfuerzo que te supone alejarte de la familia, asumir riesgos de viajes, de aviones, falta de descanso, se trata de un esfuerzo que está compensado; aparte de lo que le puede suceder a las aulas, está compensado con el interés que muestran los docentes”.

Una visión crítica sobre las condiciones de la educación

La crítica del autor sobre las condiciones actuales de la educación en Argentina es constructiva, pero va directa al grano:Argentina tiene que mejorar las condiciones de los docentes, no puede ser que un aula tenga entre 40 o 50 alumnos, porque es imposible trabajar si no se tiene en cuenta que cada alumno tiene diferentes formas de aprendizaje y en una clase masificada no se puede atender la diversidad”.

Y agrega, “hay otras condiciones como el número de horas que trabajan, tienen que hacer demasiadas horas para poder llevar un sueldo miserable a la casa, no se puede seguir con los profesores taxis, con tres turnos en colegios distintos y no pueden tener esos sueldos”; “pues si yo no puedo vivir tengo que hacer otras cosas y esa dispersión no es buena para la profesión, si bien las condiciones no lo son todo, se trata de una parte muy importante”.

Aunque aclara: “¿Por qué digo que no lo son todo? A mí a veces un profesor argentino me pregunta ¿Cuánto gana un profesor en España? ¿Cuántos alumnos tiene el aula? ¿Cuántas horas trabajan a la semana? Y ante la comparación que hago, yo no sé cómo se las arreglan”.

Asimismo, recalca que la opinión que la sociedad tiene sobre los educadores es una de las grandes culpables de la crisis educativa que envuelve al mundo: “otra cuestión, cuya preocupación me importa mucho es que. tanto aquí como en España y en otros países, existe un estado de opinión a la hora de elegir a los docentes”.

Resultado de imagen para finlandia gif→“Vas a Finlandia y tú dices, las notas sobresalientes son de los que van a dedicarse a la docencia, y esas personas han tenido que haber mostrado una sensibilidad social, trabajando en ONG, en distintas experiencias, y eso se lo vamos a destinar a la escuela”.

“He compartido muchas veces que una maestra argentina me decía que tenía una alumna que iba a la casa y le decía a la mamá ‘mamá vieras que maestra tan inteligente que tengo’ y la madre haciéndose eco de ese sentir le dijo a la niña ‘hija no insistas, no será tan inteligente si es maestra’, ¿Qué quiere decir? Que, si fuera inteligente seria médica, seria abogada, seria arquitecta, seria cirujana, seria periodista, pero no maestra”, explica.

Ante esta situación de preocupación, Santos Guerra resuelve que “al estado de opinión anterior hay que romperlo, acabar con él, por lo que es necesario decir que los mejores profesionales de un país tienen que ir a la tarea más importante del país; la historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe”.

Y cuestiona: “No creo que la solución a los problemas de Argentina esté en los despachos ministeriales, ni los multinacionales, ni los bancos, ni en los cuarteles, está en las escuelas”.

“Entonces: ¿Qué profesionales tienen que estar en las escuelas? Esto no lo puede hacer una persona con poca sensibilidad, ni con poca formación, por lo que los mejores profesionales de un país, los más capacitados, los más sensibles, los más valiosos, tienen que ir a la tarea de la educación, y hay países como Cuba o Finlandia que lo entienden así”, recalca.

“Estoy trabajando en un libro que se titulará ‘La negociación: Piedra angular de las evaluaciones y de las investigaciones’ ¿Por qué? Porque es muy importante no el rigor de las investigaciones, sino al servicio de quien se ponen, al servicio de que valores se ponen”.

A su vez, aconseja que “hay que mejorar la formación inicial y la capacitación debe ser gratuita, porque nadie se hace maestro de una vez para toda la vida, aparecen descubrimientos por lo que el conocimiento se transforma, se acelera, se duplica en pocos años y no puedes mantenerte con lo que ya sabías en la facultad, pero esto no tiene que pagarlo del bolsillo el docente, porque el sueldo es muy escaso”.

Imagen relacionada→“En Cuba preguntan, por ejemplo, ¿tú qué quieres ser? Y si la respuesta es Químico, pues debe dirigirse a la facultad de química, en cambio, si se quiere ser profesor de química, hay que ir al Instituto Pedagógico de Química ¿Pero cuántos puntos hace falta para ingresar a la facultad de química? 90/100 ¿Y para entrar al Instituto Pedagógico? Hacen falta 98/100. Es decir, los mejores van a la enseñanza. Es una filosofía”.

Confundir instrucción con educación

“Nadie se hace maestro para toda la vida; es como si un médico dice ‘termino la facultad y no necesito formarme más en mi vida’. Surgen nuevos descubrimientos e investigaciones, el conocimiento se transforma, se acelera, se duplica en pocos años.  Y no puedes mantenerte con lo que sabías de la facultad, y eso no debe el docente pagárselo de su bolsillo”.

Miguel Ángel Santos Guerra insiste con algo que considera de suma importancia para el mejor desempeño de las casas de estudio: “Insisto mucho con otra cosa que es muy importante, se trata de que las instituciones, las universidades, las escuelas no confundan instrucción con educación ¿Por qué? La instrucción implica el almacenamiento de conocimientos, pero el problema es que hace la gente con el conocimiento ¿A que lo dedican?”.

Para explicarlo bien comparte: “Yo digo que fueron médicos muy bien preparados, ingenieros muy bien formados y enfermeros muy buenos en su oficio, quienes desarrollaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra Mundial. Sabían mucho. Se han visto estudios de lo bien que ventilaban. Pero sus víctimas no dijeron ‘dichoso sea el día que aprendieron’, sino ‘maldito el día’”.

Por esto mismo siempre regala a las instituciones que visita el siguiente texto: “Tenéis que formar no a los mejores del mundo, sino a los mejores para el mundo. Es decir que el conocimiento que se adquiere en las instituciones haga a mejores personas y a mejores ciudadanos. Y a través de esa formación un país mejor en el que quepamos todos, no unos pocos privilegiados”.

Resultado de imagen para trump caricatura→“Cuando fue elegido Donald Trump para la presidencia, el director del periódico en el que escribo me pidió que participara con algunas opiniones. Y yo escribí, ‘El problema no es Donald Trump, el problema es que tenga tantos millones de votantes’. Y el segundo problema es ‘¿A qué demonio de escuela fueron?’ ‘¿Qué aprendieron a pensar?’ Si un señor está diciendo que mete las manos en los genitales de las mujeres ‘¿Cómo es que le votan las mujeres?’ Está diciendo que los inmigrantes son delincuentes ‘¿Por qué le votan los inmigrantes?’ ‘¿Qué aprendieron a pensar?’ Él dice ‘Si mato a una persona en la calle mañana me votan’. Pues yo tengo que decirle ‘No seré yo el que lo haga. Porque yo tengo mi cabeza, sé analizar y usted es una persona machista, xenófoba, racista prepotente mentirosa. Yo no le voy a votar a usted porque tengo formación’”.

Así es como deja en claro que una de sus principales preocupaciones pasa porque se confunda instrucción con educación, sumado también a que se haga lo mismo entre socialización con educación, valga la redundancia: “Tiene éxito en la cultura. Gana mucho dinero en la cultura, está bien socializado, pero no está educado. Y menos que se confunda educación con adoctrinamiento. Porque el adoctrinador es un fanático, no es un maestro. Y el adoctrinador no deja libertad, impone los valores. No permite libertad de rechazo, entonces no está educando, esta adoctrinando”, sumó.

Llegar a las aulas

El autor es consciente de que lo planteado en cada conferencia o encuentro no se queda en las cuatro paredes, por lo que está convencido de que la información compartida toca las prácticas y las actitudes de los docentes, es decir, llega a las aulas, incide en los comportamientos que se dan en las mismas, llevando finalmente a nuevas lecturas, lo que termina teniendo un efecto multiplicador: “Mi interés es cómo desde esta acción de capacitación se transforman y mejoran las prácticas”, dijo.  

Aunque aclaró que “si bien es cierto, que cuando llegas, impartes la conferencia y tras irte, no lo compruebas”, aunque recalca que siempre hay excepciones, por lo que recibe muchos correos con las devoluciones o resultados de las mismas.

¿Y por casa cómo andamos?

El criterio con que un padre o madre elige una escuela para sus hijos en la actualidad es algo que también preocupa al español: “La calidad de los sistemas de educación o la calidad de las escuelas, no puede ser que sea que solo forman a los ricos para dominar a los pobres. Yo no entiendo que eso tenga calidad”.

“Sin embargo, hay personas que dicen, ‘no, yo lo llevo a esta escuela porque tiene mucha calidad y así mi hijo no se mezcla con los de baja clase’, se trata de una gran contradicción”, concluye.


Santos Guerra junto a los docentes de la Fundación Josefina Valli de Risso| Miguel Ángel Santos Guerra visitó la sede de la Fundación Josefina Valli de Risso en Unquillo y compartió una conferencia-taller junto a la comunidad educativa del Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende. La escuela desde su mirada fue lo que cautivó a los presentes.

El enfoque de la misma se dio a través de la inteligencia emocional en el ámbito educativo. Por ello habló sobre la “Arqueología de los sentimientos en la escuela”. Describiendo y compartiendo la importancia del desarrollo emocional.

“Por una parte, porque es la sede desde donde brota la felicidad de las personas. Somos felices o desgraciados no por cuánto sabemos sino por cómo nos sentimos. No hay mayor señal de inteligencia que desarrollar la capacidad de ser felices y ser buenas personas”.

“Pero, por otra parte, ese desarrollo emocional es imprescindible para los aprendizajes. Y yo creo que la escuela aún no lo ha entendido muy bien y se preocupa del desarrollo curricular, de los conocimientos… sin tener en cuenta que esa persona, tiene que estar en condiciones de aprender. Y para ello, tiene que estar bien consigo misma, con los demás y con la institución”.

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