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El seno de la recuperación

El cáncer de mama es una de las patologías que más afecta a las mujeres y por ello es una de las principales razones que lleva a requerir intervenciones reparadoras. El Milenio entrevistó a la Dra. Soledad Rubio Mainardi, cirujana plástica y reconstructiva, para conocer detalles sobre las posibilidades que existen al tratar las consecuencias, tanto físicas como psicológicas de esta afección.


Por Florencia Giolito | florenciagiolito@elmilenio.info

Colaboradores: Gerónimo Barranco y Alejo Heredia 4°A IENM.

Constanza Plutman IMVA 4° B


El Milenio: ¿Se conoce qué parte de la población femenina tiene cáncer de seno?

Soledad Rubio Mainardi: En Córdoba no hay estadísticas ni estudios específicos, pero una publicación en la revista de epidemiología de cáncer habla de 19.000 casos nuevos al año en Argentina. La mortalidad ronda los 5.600 pacientes anualmente, que incluyen los pacientes que ya estaban enfermos y los nuevos.

El cáncer de mama es una patología de los países desarrollados, porque en los factores de riesgos están el no tener hijos, o tenerlos a una edad avanzada (más de 30 o 35 años). Argentina es el tercer país con más cáncer de seno en toda Latinoamérica, sólo que en los países desarrollados hay más diagnóstico y se mueren menos pacientes.

En la salud privada, el Hospital Privado por ejemplo, se reconstruyen cerca del 80% al 90% de los pacientes inmediatamente; es decir que una paciente a la que le tienen que quitar la mama completa, no sale sin su seno de la operación. Pero en la parte pública -por cuestiones económicas y de tiempos quirúrgicos o por el diagnóstico tardío- es más frecuente que la paciente tenga que irse a su casa sin ningún tipo de reconstrucción por lo que hay muchas mujeres en Argentina que no tienen mama.

Lo cierto es que son muchas mujeres las que requieren tratamiento, para los que se trabaja en equipo, conformados por el cirujano oncólogo -que generalmente son ginecólogos-, el oncólogo -que es el que lleva la parte de la quimioterapia- y los cirujanos reconstructivos.

EM: ¿Qué tipos de tratamientos existen para este tumor?

SRM: Primero se define qué tipo de tumor es, ya que algunas pacientes precisan radioterapia y/o quimioterapia antes de la cirugía y luego se las opera. Otros casos pueden requerir quimioterapia después de la cirugía, o en tumores sensibles al estrógeno, se puede tratar con terapia antiestrogénica (medicación diaria durante 1 a 5 años) que funciona como quimioterapia pero sin todos los efectos adversos. También posteriormente, puede necesitarse radioterapia en la región de axila y seno para eliminar células cancerígenas que hayan quedado.

En base lo anterior, se determina si en la cirugía se quita toda la mama o una parte. Cuando los tumores son muy agresivos se ofrece al paciente quitar el seno completa porque hay mucha tasa de recidiva. Pero todas requieren algún tipo de reconstrucción porque siempre se saca al menos un pedazo de mama, cuando es parcial se puede reconstruir con el seno que queda.


La cirujana plástica y reconstructiva Dra. Rubio Mainardi se formó en cirugía general en el Hospital Privado de Córdoba y después se especializó en el reconocido Hospital Gea González de México DF.


Para los casos en los que se saca la mama completa hay cuatro formas de reconstruir. Una de ellas -la más usada en Córdoba en la actualidad- consiste en poner un expansor, que es como un globo que se va inflando por detrás del músculo pectoral para generar un espacio donde luego se va a colocar un implante, una prótesis como las mamas de aumento normales. También se usa mucho la opción de usar músculo de la espalda para cubrir el implante, que como desventaja deja una cicatriz más visible en la espalda. Igualmente, podemos reconstruir con el mismo tejido del abdomen del paciente, cuyo resultado es más natural.


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La cuarta opción, radica en ir implantando grasa a través de liposucción, que como contra requiere muchas cirugías para llegar al resultado final.

Todas las opciones requieren al menos dos intervenciones quirúrgicas, hay que ver en qué momento es mejor hacerlas, los recursos del equipo quirúrgico y qué es lo que puede afrontar el paciente según su estado de salud.

En la actualidad, las obras sociales están cubriendo las tres intervenciones que supone el método de los expansores e implantes, que cuesta entre 700 y 1000 dólares -solamente la prótesis- por lo que es una de las propuesta más costosas aunque la más usada.



EM: ¿Cuáles son las consecuencias a nivel físico y emocional, que conlleva no hacer la reconstrucción?

SRM: Físicamente hay pacientes que al tener una sola mama tienen alteraciones en el peso y desviaciones en la columna. Además, se dan casos de mala cicatrización en el pecho y posibilidades de que se hinche el brazo. Pero lo más contraproducente es la autoestima por lo que significa sentirse completa como mujer.

Muchas cuentan que su familia le cuestiona someterse a otra cirugía solo por vanidad, cuando ya se salvó de morirse de cáncer. Es fácil entender cuando uno está todo el tiempo trabajando en esto, pero no para la población en general. No tener una mama, no es simplemente una cirugía estética, muchas tienen problemas para vestirse, incluso hay ropa que no se pueden poner. Usan prótesis externas de tela o silicona para palear ese relleno pero no van a la playa o a la pileta.

La intimidad de pareja también se ve afectada, de hecho aumenta el índice de divorcio tras una mutilación. Cuando está la posibilidad de reimplantar un dedo cortado se hace, por qué no hacerlo entonces cuando a una mujer se le saca la mama. Termina siendo una responsabilidad médica ofrecer la cirugía al paciente y que conozca que no es de riesgo, así podrá experimentar el cambio psicológico posterior a la reconstrucción y el beneficio que trae también para la vida familiar y de pareja.


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